
La forma en que el mundo ve a Estados Unidos --y la forma en que el país se ve a sí mismo-- se puede atribuir, al menos en parte, a Hollywood. Desde que existe el cine, este ha reafirmado las historias que nos contamos sobre nuestro carácter nacional: que tu posición en la vida no está determinada por tu origen, por ejemplo, y que todo es posible, incluyendo la justicia y riquezas incalculables, si tienes la determinación suficiente.
Por supuesto, en los cines también se proyectan versiones más oscuras de esta historia. ¿Existe una película definitiva sobre nuestra nación? La respuesta sin duda varía, según la época y quien responda. Pero ahora que el país celebra su aniversario número 250 en un momento de profundas divisiones, es un buen momento para replantearnos esta pregunta.
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Por esa razón, le pregunté a 10 escritores qué películas escogerían para definir a Estados Unidos y por qué. Sus elecciones abarcaron desde éxitos de taquilla hasta películas independientes, desde comedias locales hasta un enigmático drama italiano, desde una reciente nominada al Óscar a la mejor película hasta un debut no muy conocido; en resumen, cintas tan variadas como el propio país.
-- Stephanie Goodman
Killer of Sheep (1978)
Puedes verla en streaming en Criterion Channel o alquilarla en la mayoría de las plataformas principales.
La obra maestra de Charles Burnett se desarrolla en el barrio de Watts, en Los Ángeles, a mediados de la década de 1970, una década después de los disturbios civiles que se vivieron allí. Filmada en blanco y negro, la cinta es al mismo tiempo un retrato expresionista de una familia pobre de la comunidad negra y del país en el que viven, con su idealismo y sus amargas verdades. En la visión de Burnett hay una belleza sublime, además de una comedia melancólica y un dolor que cala hasta los huesos. Aquí, cada pared llena de marcas y cada lote vacío hablan de promesas incumplidas, igual que el rostro demacrado del padre, quien trabaja en un matadero (Henry G. Sanders).
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Burnett es uno de los poetas más grandes del cine, pero también es un dialéctico con visión clara, algo que queda patente en una escena donde unos niños juegan en lo que parece una obra de construcción abandonada, un interludio con la canción "The House I Live In" de Paul Robeson de fondo. Esa canción, una oda al idealismo estadounidense que se hizo famosa gracias a Frank Sinatra, empieza con la pregunta "¿Qué es Estados Unidos para mí?". Suena muy diferente cuando la canta Robeson, un activista por los derechos civiles cuya carrera se vio truncada durante la "cacería de brujas" anticomunista. Con un filme inolvidable Burnett evoca la historia de Estados Unidos, y también la enriquece.
Otras películas memorables sobre Estados Unidos: Star Spangled to Death, de Ken Jacobs; In Jackson Heights, de Frederick Wiseman; y 13th de Ava DuVernay.
-- Manohla Dargis
Petróleo sangriento (2007)
Puedes verla en streaming en Paramount+.
Un despiadado magnate que construyó su fortuna desde cero y arrastra un historial de negocios turbios. Un predicador oportunista más interesado en el poder que en la santidad. Un país donde se puede amasar una riqueza fabulosa si estás dispuesto a pisotear a tu vecino. La épica cinta de 2007 Petróleo sangriento, de Paul Thomas Anderson, que le dio a Daniel Day-Lewis uno de los mejores papeles de su carrera, arremete contra el sueño americano, apropiándose del lenguaje cinematográfico de los grandes wésterns de Hollywood pero invirtiendo sus temas.
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En esta visión del Lejano Oeste estadounidense, el territorio produce un petróleo tan negro como la noche y exige sangre a cambio, mientras las dos fuerzas gemelas de la prosperidad estadounidense --capitalistas sin ataduras ni escrúpulos y estafadores que se apropian de la religión para sus propios fines-- se precipitan hacia un desenlace explosivo. En esta gran tierra, sugiere Petróleo sangriento, puedes ganarte el mundo entero siempre y cuando estés dispuesto a perder también tu alma.
-- Alissa Wilkinson
Dazed and Confused (1993)
Puedes alquilarla en la mayoría de las plataformas principales.
A pocos minutos de haber comenzado Dazed and Confused, mientras unos estudiantes de bachillerato texanos salen en tropel de las aulas para dar inicio a las vacaciones de verano de 1976, la maestra buena onda les grita algo sobre el inminente bicentenario del país: "No olviden qué están celebrando, que un puñado de hombres blancos aristocráticos y dueños de esclavos no querían pagar impuestos".
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Ese hito nacional se queda en la mente de los adolescentes --"Hermano, este país fue fundado por gente que creía en los extraterrestres", insiste el fumón mayor del grupo --, pero más que nada sirve como telón de fondo para una noche de desenfreno. A medida que los diversos grupos sociales se mezclan, surgen conflictos: entre las viejas costumbres y las nuevas corrientes culturales, entre el patriotismo y la rebelión, entre la libertad sin límites y el no tener adónde ir. Es en esta fricción donde el carácter típicamente estadounidense de la comedia dramática de 1993 de Richard Linklater resulta innegable.
Como estudiante de segundo año de preparatoria, fascinada por ese retrato de la adolescencia estadounidense, yo veía ese VHS una y otra vez. Elige bien, parecía advertirme a mí, una hija de inmigrantes que estaba muy consciente de que quienes somos hoy marca el rumbo de quienes podremos llegar a ser; y si esa versión futura de nosotros cederá al pensamiento de grupo o se rebelará contra él para siempre.
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-- Maya Salam
Caracortada (1932)
Puedes alquilarla en la mayoría de las plataformas principales.
Hablando de arquetipos estadounidenses: Caracortada, el paradigma del caos físico y la sensación que inquietó a los censores en 1932, fue financiada por un legendario magnate nacido en Texas (Howard Hughes) y dirigida por un gran cineasta de Hollywood (Howard Hawks) a partir de un guion escrito principalmente por un célebre periodista de Chicago (Ben Hecht), para un antiguo ídolo del teatro yidis de Nueva York (Paul Muni), quien interpreta una versión ficticia del hombre más infame del país en aquella época (Al Capone). Caracortada no fue la primera película de gánsteres de los estudios, pero sí la más violenta y estridente. En medio de un paisaje sonoro de chirridos de neumáticos, estruendosas ametralladoras y diálogos ágiles y cargados de jerga, este Capone de aire kabuki está flanqueado por dos chicas memorables, una ardiente (Ann Dvorak) y la otra fría (Karen Morley). Por cuestiones de derechos, el padrino del cine estadounidense de gánsteres permaneció inaccesible durante 33 años, lo que no hizo sino reforzar su estatus de culto. La vigencia cultural de la versión de 1983 de Brian De Palma da fe de su poder.
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Otras películas memorables sobre Estados Unidos: La pandilla salvaje, de Sam Peckinpah; Una Eva y dos Adanes, de Billy Wilder; Pecadores, de Ryan Coogler.
-- J. Hoberman
El proyecto Florida (2017)
Puedes verla en streaming en HBO Max.
¿Existe una ciudad más estadounidense que Orlando, Florida? Sus atracciones prometen grandes sueños, mucha diversión, escapismo total, pero a menudo ocultan las tremendas dificultades de la clase trabajadora que se requieren para mantener vivos esos sueños. El director Sean Baker captura las complejidades de Orlando, y del propio Estados Unidos, en este drama bañado por el sol que se desarrolla al otro lado del mundo de Disney. Moteles baratos con nombres como Futureland Inn y Magic Castle son el hogar y el patio de juegos de facto de niños que pasan los días entre juegos y pequeñas travesuras, en medio de ese entorno venido a menos.
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Brooklynn Prince se luce en el papel de Moonee, una optimista niña de seis años que es el corazón y el alma de la película. Ella crea su propia magia mientras los adultos golpeados por la vida que la rodean (incluida su madre, interpretada por Bria Vinaite) intentan llegar a fin de mes. Baker, que tiene un fino oído para esa dicotomía, dirige la película con una visión épica y un enfoque íntimo. El resultado es a la vez encantador y desgarrador.
Otras películas memorables sobre Estados Unidos: El color púrpura, de Steven Spielberg; Estrella solitaria, de John Sayles; Nosotros, de Jordan Peele.
-- Mekado Murphy
Nashville (1975)
Puedes alquilarla en la mayoría de las plataformas principales.
Pocos cineastas han retratado a Estados Unidos, con todas sus complejidades y contradicciones, tan a fondo como Robert Altman. En sus mejores películas, enfrentó a las vacas sagradas, las instituciones anquilosadas, la mitología de la frontera y las nociones convencionales de heroísmo, siempre con un guiño cómplice y una risa apenas contenida. Hay algo intrínsecamente estadounidense en Nashville, su obra maestra de 1975: la forma en que busca algo grandioso, audaz y que lo abarque todo al entrelazar las historias de 24 personajes de diversos orígenes y estratos sociales a lo largo de unos días en la capital de la música country.
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La estructura indómita y poco convencional de la película se convirtió en uno de los sellos distintivos de Altman, porque le fascinaban las caóticas intersecciones de la vida real: cómo un marginado excéntrico puede terminar codeándose con una figura desdeñosa del establishment y salir victorioso. Es una película llena de música, desamor, patriotismo y violencia política; concentra toda la experiencia estadounidense en 160 minutos.
Otras películas memorables sobre Estados Unidos: Del mismo barro, de Altman, la historia de un país impulsado por el sexo y las estafas; Nacido el 4 de julio, de Oliver Stone, que aborda lo que realmente significa amar a tu país (y servirle); y Mátalos suavemente, de Andrew Dominik, una de las críticas cinematográficas más mordaces y cínicas sobre nuestro país y nuestra época.
-- Jason Bailey
Dirty Dancing (1987)
Puedes alquilarla en la mayoría de las plataformas principales.
Dirty Dancing es un retrato de las divisiones de clase, el trabajo, la identidad, los derechos de las mujeres, la atención médica y mucho más, todo oculto bajo la superficie de un frívolo romance juvenil, y tiene todos los ingredientes necesarios para entender el Estados Unidos de la posguerra, aderezados con una banda sonora inolvidable.
Ambientada en medio de la agitación social de la década de 1960 en un complejo turístico de los Catskills, la película narra el despertar (sexual y de otros tipos) que vive Baby, una joven huésped sobreprotegida --Jennifer Grey, en un papel que definió su carrera--, cuando conoce a Johnny, el rebelde profesor de baile interpretado por un Patrick Swayze que pasa buena parte de la película con el torso descubierto. (Fíjate en los apellidos de sus personajes: ella es Houseman y él, Castle; ella es judía y de buena posición económica, y él --a pesar de ese apellido de resonancias aspiracionales-- no lo es. Su romance rompió tabúes en su época).
Una trama tan franca sobre el aborto era una rareza en el cine; Eleanor Bergstein, la guionista, luchó para conservarla. El mensaje es que la cultura puede impulsar cambios sociales y políticos --¡nadie arrincona a Baby!--, sobre todo cuando esos cambios llegan al ritmo de bailarines y músicos (que, por cierto, son los únicos personajes de color de la película).
-- Melena Ryzik
Zabriskie Point (1970)
Ambientada en el verano de 1968 en el desierto de Mojave, Zabriskie Point, de Michelangelo Antonioni, es una hipnótica reflexión sobre los ideales estadounidenses contada a través de dos desconocidos que se convierten en amantes: un universitario que dejó los estudios y está huyendo, y una secretaria en un viaje de trabajo. Pasan una tarde de ensueño febril deambulando por el paisaje, hablando de las tensiones sociales y topándose con una orgía extremadamente polvorienta. (Después de todo, es Antonioni y es la década de 1960).
"Hay mil facetas, no solo héroes y villanos", le dice la secretaria (Daria Halprin) al chico que abandonó los estudios (Mark Frechette), y esta parece ser la visión que el director italiano tenía de Estados Unidos. Entre las hipnóticas escenas del Oeste estadounidense y la vibrante banda sonora de Pink Floyd y Jerry Garcia se intercalan momentos de intensa agitación social, crimen y codicia corporativa. El FBI investigó la película por considerarla anti-Estados Unidos, pero Antonioni crea una carta de amor de un forastero a Estados Unidos, a su gente y a todo lo que el país puede contener, con todos sus defectos.
Otras películas memorables sobre Estados Unidos: Nomadland, de Chloé Zhao; The Sweet East, de Sean Price Williams; Buenos muchachos, de Martin Scorsese.
-- Amanda Webster
Nothing but a Man (1964)
Puedes alquilarla en la mayoría de las plataformas principales.
El director Michael Roemer nació en Berlín en 1928. No sabía lo que era ser joven, negro y tener un empleo precario en la Alabama de antes de la Ley de Derechos Civiles, como Duff Anderson, el admirable pero autodestructivo protagonista de su primer largometraje. Lo que Roemer sí conocía --esa sensación de no ser bienvenido en tu propio país, el desgaste espiritual de una servidumbre de facto-- lo volcó en su milagroso guion, que, siguiendo la tradición de Tocqueville y Gunnar Myrdal, le pone un espejo a Estados Unidos tal y como solo un extranjero puede hacerlo.
Protagonizada por un inolvidable Ivan Dixon (en el papel de Duff), con un reparto secundario excepcional (Abbey Lincoln, Yaphet Kotto, Gloria Foster), Nothing but a Man cuenta una historia política en un tono íntimo. Sus personajes --inspirados en los viajes de investigación que Roemer realizó por todo el sur del país junto a Robert Young, su coguionista, director de fotografía y judío igual que él-- no son más que seres humanos, para bien y para mal.
-- Reggie Ugwu
El día de la revelación (2026)
En cines.
El mundo, como dice un malvado Colin Firth, está al borde del abismo. Agentes cuasigubernamentales actúan en las sombras. La paranoia y la desconfianza --a veces con buena razón-- se respiran en el aire. La lucha por revelar la verdad es tan encarnizada como la lucha por ocultarla. Sí, El día de la revelación es una epopeya sobre la llegada de extraterrestres, pero en cuanto al tono, cuando los cardenales, los círculos en los campos y las persecuciones en coche dan paso a gente común que intenta salir adelante en una nación caótica, transmite la ansiedad y la incertidumbre que impregnan la vida estadounidense actual, la ajena a la ciencia ficción.
Lo vi en la escena en la que Emily Blunt y Wyatt Russell paran en una tienda de conveniencia: aún no hemos llegado a las grandes secuencias de acción ni a las revelaciones, pero están rodeados de gente que se abastece frenéticamente, preparándose para una guerra que se avecina en segundo plano. Al final, cuando nuestros héroes por fin han revelado la verdad al público, el ambiente cambia a un optimismo vacilante y tentativo, y Blunt tiene la última palabra, que suena como un llamado a la comprensión: "Escuchen".
Hay algo en eso que también refleja quiénes somos como país.
Otras películas memorables sobre Estados Unidos: Bonnie y Clyde, de Arthur Penn; Minari, de Lee Isaac Chung; Southland Tales, de Richard Kelly.
-- Andrew LaVallee
Créditos de fotos y videos: Milestone Films (Killer of Sheep); Paramount Vantage (Petróleo sangriento); Gramercy Pictures (Dazed and Confused); United Artists (Caracortada); A24 (El proyecto Florida); Paramount Pictures, vía Everett Collection (Nashville); Great American Films (Dirty Dancing); MGM (Zabriskie Point); DuArt Film and Video, vía Everett Collection (Nothing But a Man); Universal Pictures y Amblin Entertainment (El día de la revelación)
-- Stephanie Goodman -- Manohla Dargis -- Alissa Wilkinson -- Maya Salam -- J. Hoberman -- Mekado Murphy -- Jason Bailey -- Melena Ryzik -- Amanda Webster -- Reggie Ugwu -- Andrew LaVallee
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