
La operación, que dejó cerrados los aeropuertos de la capital rusa varias horas, es parte de una campaña cada vez más intensa para que los rusos sientan de cerca el conflicto.
El humo negro de una refinería de petróleo en llamas llenaba el cielo de Moscú. Los cuatro aeropuertos de la ciudad se cerraron de urgencia. Y se clausuró parte de la concurrida autopista que rodea la capital rusa, una metrópolis de 13 millones de personas.
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Mientras Ucrania intensificaba los esfuerzos por hacer que los rusos sintieran la guerra en su propia casa, los ataques del jueves parecieron ser el mayor ataque con drones contra la capital rusa desde que el presidente Vladimir Putin inició la guerra hace más de cuatro años.
No se informó de víctimas mortales en un primer momento. Pero parecía probable que este ataque a gran escala avivara el temor entre los rusos de que la capacidad del Kremlin para aislar a la sociedad de los efectos de la guerra se estuviera erosionando rápidamente. De resultar así, sería el inicio de una nueva etapa en un conflicto que ya dura más que la Primera Guerra Mundial.
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Desde hace días se han formado filas y se ha impuesto el racionamiento en las gasolineras de decenas de regiones rusas, ya que los persistentes ataques ucranianos con drones contra refinerías de petróleo e instalaciones de procesamiento han amenazado con provocar una escasez de combustible.
Ucrania ha puesto especialmente en el punto de mira a Crimea, la península que Rusia anexionó ilegalmente en 2014, con una serie de ataques destinados a cortar las líneas de suministro de la región. La economía rusa también ha empezado a sufrir los costos de la guerra en una forma que el Kremlin había logrado evitar durante años.
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El presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski, en una nota de voz que compartió con los periodistas el jueves, advirtió: "Si Ucrania arde, entonces su Moscú también arderá".
Zelenski calificó el ataque con drones como una respuesta al ataque de esta semana contra el complejo monástico de la Lavra de Pechersk (o Monasterio de las cuevas) en Kiev, uno de los lugares más sagrados del cristianismo ortodoxo oriental. Rusia dijo que el complejo había sido alcanzado por un misil interceptor ucraniano que se desvió de su objetivo.
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Zelenski se ha visto animado por los avances tecnológicos y de producción en la guerra de drones de Ucrania, que han permitido a su gobierno enviar enjambres más grandes de vehículos no tripulados al espacio aéreo ruso y desbordar las defensas.
El Ministerio de Defensa ruso dijo que, durante el ataque del jueves, derribó 992 drones en todo el país, la cifra más alta en un solo ataque desde que comenzó la guerra y un aumento significativo en comparación con anteriores ofensivas ucranianas. También dijo que derribó cuatro misiles de crucero de largo alcance que formaban parte del ataque.
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Los partidarios de línea dura en Rusia respondieron a la ofensiva instando al Kremlin a desplegar todo el potencial militar del país para evitar que Ucrania intensifique sus ataques dentro de las fronteras rusas.
No está claro hasta dónde puede llegar Rusia, que cuenta con el mayor arsenal nuclear del mundo, con su armamento convencional. Pero los llamamientos de los partidarios de la línea dura han planteado la posibilidad de un nuevo ciclo de escalada, en el que el virtual estancamiento a lo largo de la línea del frente dé paso a bombardeos aéreos rivales lejos del campo de batalla.
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"Debemos golpear al enemigo sin piedad, sin dudar", declaró Andrei Gurulyov, quien fue general y diputado del partido gobernante de Rusia, al medio ruso RTVI. Instó a Moscú a "eliminar a toda la cúpula, destruir todos los centros de mando, poner de rodillas a todo el sector industrial" y "lograr el éxito en el frente".
No está nada claro si el aumento de la presión interna empujará a Putin a poner fin a la guerra. Moscú ha declarado que no dejará de luchar hasta que sus fuerzas se hagan con el resto de la región de Donetsk, en el oriente de Ucrania, o hasta que el territorio sea cedido en un acuerdo de paz, tal y como propuso Washington el año pasado. Kiev sigue controlando una franja de territorio de aproximadamente el doble del tamaño de Rhode Island en la región, que incluye ciudades que están fuertemente fortificadas desde 2014.
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Putin no se refirió al ataque ucraniano durante sus declaraciones del jueves por la tarde en una cumbre de líderes del sudeste asiático celebrada en la ciudad rusa de Kazán, y los noticieros estatales rusos restaron importancia al ataque.
Los sistemas de defensa antimisiles rusos derribaron al menos 194 drones que volaban hacia Moscú en varias oleadas el jueves por la mañana, dijo Serguéi Sobianin, alcalde de la ciudad.
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Los ataques con drones dejaron al menos 17 heridos en la región de Moscú, según Andrei Vorobyev, gobernador de la zona. Todos los aeropuertos de Moscú cerraron durante casi toda la mañana, antes de reabrir poco a poco a primera hora del jueves.
Sobyanin dijo que algunos de los drones ucranianos habían impactado en una enorme refinería de petróleo que se alza sobre la ciudad al sureste y que ya había sido blanco de un ataque menor el martes.
El Ministerio de Defensa de Ucrania publicó unas imágenes impactantes en las que se veía el tejado de la planta de combustible que salía volando por los aires mientras las instalaciones quedaban envueltas en llamas.
Los vecinos de las zonas del sureste de Moscú se despertaron el jueves con los golpes sordos de los drones ucranianos al estrellarse contra la refinería. Al poco tiempo, columnas de humo tóxico se alzaban sobre varios barrios, y en las redes se podían ver imágenes de los efectos de una lluvia que parecía manchada de petróleo cayendo del cielo.
El Ministerio de Medio Ambiente de la región de Moscú aconsejó a los vecinos que "limiten su permanencia al aire libre", al tiempo que desmintió las noticias sobre una lluvia cargada de petróleo, describiéndola como lluvia mezclada con hollín.
No se activaron sirenas ni avisos de los servicios de emergencia, dijo por teléfono desde Moscú Nikolai, de 44 años, que vive en un barrio al noreste de la refinería. Las fotos que sacó desde su casa mostraban una densa columna de humo, aunque la refinería se ubica a seis kilómetros de distancia.
"Desde el principio quedó claro que esto era mucho más grave. Desde primera hora de la mañana hemos podido ver al menos dos focos de incendio allí", dijo, comparando el ataque del jueves con el del martes contra la refinería. Pidió que no se revelara su apellido por las posibles represalias de las autoridades al hablar de los ataques.
Nikolai, que se definió como un firme opositor de Putin y de la guerra, dijo que siempre había pensado que la agresión de Rusia contra Ucrania acabaría volviéndose en contra del país.
Dijo que los vecinos de su barrio, en su mayoría de clase trabajadora, parecían asustados. Pero muchos siguen sin establecer una conexión mental entre la invasión rusa a Ucrania y los ataques en su propio país, añadió.
"Esta mañana, la gente en el patio sale y se pregunta cosas tipo: '¿Cómo es posible?'", dijo. "Veo enfado y confusión, pero no creo que la gente sea capaz todavía de atar cabos".
"Es como si les hubieran dicho durante mucho tiempo que no miraran hacia arriba", añadió, "y ahora es como si hubieran levantado la cabeza por primera vez, y es imposible no mirar hacia arriba".
Un empleado de 20 años de un colegio de Moscú dijo que se sentía realmente asustado, como muchos en la ciudad, pero señaló que otros intentaban no pensar en ello y fingían que todo era normal.
El empleado, que pidió no dar su nombre por motivos de seguridad, dijo que era probable que se produjeran más ataques contra la capital y que la escuela estaba preparando un refugio, lo que sugería que sus responsables esperaban que la situación empeorara.
La refinería que fue atacada el jueves cubre alrededor del 40 por ciento de las necesidades de gasolina de Moscú, y era probable que se agravara aún más la escasez de suministros en todo el país. Las autoridades de Moscú dijeron que las gasolineras de toda la ciudad funcionaban con normalidad.
Los drones ucranianos también dañaron el jueves el mayor mercado al aire libre de Moscú, según Sobyanin, el alcalde. Uno de los centros comerciales más grandes de la ciudad tuvo que cerrar tras un ataque con drones, dijo Vorobyev, el gobernador regional, en un comunicado. Otro dron se estrelló contra un edificio residencial en el barrio de Zhukovski, según el alcalde local.
(La imagen muestra tres puntos en Moscú que fueron afectados por los drones ucranianos)
Rusia ha bombardeado Ucrania con misiles balísticos y drones en los últimos días, dañando el complejo monástico y otros lugares. No se han registrado bajas de inmediato en los ataques contra Kiev de la madrugada del jueves.
Muchos rusos temen compartir en internet imágenes y videos de los crecientes ataques ucranianos. El mes pasado, el grupo de trabajo antiterrorista de Moscú emitió una orden que restringe la publicación de fotos y videos si muestran las secuelas de los ataques ucranianos.
Un bloguero ruso a favor de la guerra le dijo al medio digital SOTA que la policía lo había citado después de compartir un video del ataque a la refinería de petróleo a principios de esta semana.
Vladimir Solovyov, un comentarista de noticias estatales de línea dura, dijo: "Cualquiera que envíe ese tipo de material tiene que ir a la cárcel, y además de forma pública".
Animó a los rusos a no entrar en pánico y a sacar fuerzas de las historias familiares, en referencia a épocas previas de la historia rusa que fueron peores.
"Si sientes que no puedes seguir adelante, si te retuerces las manos de desesperación, bueno, pues decídete. Vete. Si eres débil. Si no hay nada de ruso en ti. Sigue el camino de los traidores", dijo Solovyov en un video que se difundió ampliamente por internet.
Valerie Hopkins, Alina Lobzina, Oleg Matsnev y Siobhán O'Grady colaboraron con la reportería.
Paul Sonne es un corresponsal internacional que se enfoca en Rusia y las diversas repercusiones de la política interior y exterior del presidente Vladimir Putin, con especial atención a la guerra contra Ucrania.
Valerie Hopkins, Alina Lobzina, Oleg Matsnev y Siobhán O'Grady colaboraron con la reportería.
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