Un hijo moribundo, sus padres detenidos y la carrera para reunirse antes del final

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Desde su cama de hospital en Chicago, el joven deseaba ver por última vez a sus padres. Pero tras cruzar ilegalmente desde México para visitarlo, fueron detenidos por inmigración en Arizona.

Cuando era chico, Kevin González, de 18 años, soñaba con ir a la universidad y convertirse en abogado. Pero este invierno, mientras yacía en la cama de un hospital de Chicago, con su delgado cuerpo devastado por el cáncer de colon, sus aspiraciones se redujeron a un último deseo: ver a sus padres antes de morir.

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Cumplir ese sueño significó una lucha desesperada contra el tiempo en sus últimas semanas de vida, mientras su padre, Isidoro González Avilés, y su madre, Norma Anabel Ramírez Amaya, estaban en el sistema de detención de inmigrantes del presidente Donald Trump.

Kevin González, ciudadano estadounidense, recibía tratamiento en el Centro Médico de la Universidad de Chicago, pero sus padres, ciudadanos mexicanos que vivían al otro lado de la frontera suroeste, ya habían sido deportados en varias ocasiones tras cruzar de manera ilegal la frontera. Esto hacía que fuera prácticamente imposible que obtuvieran permiso legal para regresar a Estados Unidos.

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Así que el mes pasado, según dijeron sus familiares, los padres decidieron volver a cruzar ilegalmente, esta vez para ver a su hijo moribundo, pero fueron detenidos el 14 de abril cerca de la frontera de Arizona. Mientras estaban en un centro de detención y la salud de González se debilitaba, su familia se desesperó. Expusieron su caso al consulado mexicano, a funcionarios electos, a los medios de comunicación, a quien quisiera escucharles.

Dijeron que el cáncer se le había extendido al estómago y a los pulmones. No podía comer alimentos sólidos. Solo querían reunirlo con sus padres.

"Es lo más importante", dijo su hermano mayor, Jovany Ramírez, de 23 años, en una entrevista telefónica desde Chicago, donde pasó los últimos meses ayudando a cuidar de González.

Funcionarios del Departamento de Seguridad Nacional afirmaron que el padre de González tenía un historial delictivo que iba más allá de las infracciones en materia migratoria. Según la agencia, el padre de González entró por primera vez a Estados Unidos en 2000 y fue acusado de delitos que incluían abusos sexuales, agresión y robo. Fue expulsado en 2011.

La agencia no respondió a una solicitud de detalles adicionales sobre esos cargos, incluido si alguno había derivado en condenas, y The New York Times no pudo encontrar de forma independiente registros de esos cargos.

Una tía de Kevin, Nancy Ramírez, sí respondió: "Tiene un pasado, de antes de estar con mi hermana, y no sabemos nada de él", dijo sobre Isidoro González Avilés. "Lo importante aquí es Kevin. Ya no está aquí".

El Departamento de Seguridad Nacional también indicó que los padres no habían solicitado un permiso humanitario para entrar a Estados Unidos mientras trataban de reunirse con su hijo en Chicago. Habían solicitado visados de visitante, que les fueron denegados debido a sus anteriores entradas ilegales.

Kevin González nació en Chicago, pero se trasladó a México cuando era pequeño y creció allí, según dijo su familia. A veces volaba a Chicago para visitar a sus parientes, ir al médico y comprar cristales nuevos para sus gruesas gafas de montura negra.

Según dijo su familia, últimamente el adolescente tenía problemas de estómago y adelgazaba por mucho que comiera. Así que cuando regresó a Chicago este invierno, se sometió a una serie de pruebas y se enteró de que tenía cáncer de colon en estadio 4, dijo Nancy Ramírez.

A medida que se iba debilitando, González, un estudiante aplicado, insistía en ponerse al día con las tareas de su secundaria mexicana, dijeron sus familiares. Su familia le compró una toga y un birrete granate y celebró una ceremonia de graduación en su habitación del hospital.

Su familia publicó videos de un visitante que le regalaba a González una camiseta de fútbol mexicano, y de él durmiendo al son de una balada de guitarra que tocaron junto a su cama.

El 28 de abril, uno de sus médicos escribió una carta suplicando la liberación de sus padres de la custodia de inmigración, según una copia de la carta que la familia de González facilitó a Telemundo Chicago. "No se espera que Kevin sobreviva mucho tiempo", decía la carta. "Solicitamos atención urgente para que Kevin pueda pasar los últimos días de su vida con su familia".

La Universidad de Medicina de Chicago declinó hacer comentarios sobre el caso de González, aludiendo a las leyes de privacidad.

Este mes, Kevin se despidió de sus familiares en Chicago y voló a Durango, México, para quedarse con su abuela. Su familia pensó que tenían más posibilidades de reunirse allí que en Estados Unidos.

El viernes, un juez concedió a sus padres la puesta en libertad acelerada tras declararse culpables de un delito menor por cruzar de manera ilegal la frontera. Fueron expulsados el viernes.

Cuando llegaron a México, los padres de González recorrieron los más de 1280 kilómetros que separan la ciudad fronteriza de Nogales de la de Durango, dijo su hermano. Al no haber vuelos directos, tomaron un autobús y llegaron hasta donde estaba González al día siguiente.

Un video grabado por Telemundo captó su reencuentro. González gritó: "¡Mamá!". La mujer cayó llorando en los enjutos brazos del muchacho, al igual que su marido.

Jovany Ramírez dijo que se alegraba de que su hermano pudiera abrazar a sus padres y decirle a su madre "Te quiero mucho". Pero Ramírez dijo que la detención de sus padres les había robado demasiado tiempo.

No les dieron "ni un día", dijo Ramírez, "solo horas".

Su hermano murió el domingo.

Kirsten Noyes colaboró con investigación. Hamed Aleaziz colaboró con reportería desde Washington, y James Wagner desde Ciudad de México.

Kirsten Noyes colaboró con investigación. Hamed Aleaziz colaboró con reportería desde Washington, y James Wagner desde Ciudad de México.

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