
En una escena de la continuación de la saga de 'Exterminio', el personaje de Fiennes actúa al ritmo de la canción "The Number of the Beast". Te contamos lo que sucedió detrás de cámara.
Este artículo revela detalles de la trama de 'Exterminio: el templo de huesos'.
En Exterminio: el templo de huesos , la escena más emocionante no tiene que ver con hordas de muertos vivientes. En su lugar, es el momento en que Ralph Fiennes, en el papel de un apacible médico, realiza una actuación al ritmo de "The Number of the Beast" de Iron Maiden.
"Quería que fuera el mejor 'lip sync por tu vida' que hubiera ocurrido nunca", dijo la directora Nia DaCosta en una entrevista en video, refiriéndose al reto del programa de telerrealidad de competición RuPaul's Drag Race.
Y, efectivamente, el Kelson de Fiennes está literalmente haciendo lip sync para salvar su vida. Tiene que convencer a los Jimmys, miembros de la secta dirigida por el amenazador Sir Lord Jimmy Crystal (Jack O'Connell), de que él es en realidad el Viejo Nick, también conocido como Satanás. Así que, con el telón de fondo de un monumento que ha construido con huesos humanos, hace sonar un poco de heavy metal, se pone algo de cuero y manipula mucho fuego para defender su postura. También utiliza polvos de su botiquín para drogar a los Jimmys, aumentando el efecto del concierto de rock.
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Es una movida inteligente, telegrafiada al principio de la película, cuando el público se entera de que Kelson ha conservado su colección de discos a pesar de vivir en un Reino Unido postapocalíptico, y baila al ritmo de Duran Duran.
"Creo que le gustaba mucho la música en vivo", dijo DaCosta. "Creo que era ese tipo que era el más viejo del concierto. Le gustaba la buena música. Le habría encantado Olivia Rodrigo".
Sin embargo, para los Jimmys, muchos de los cuales nacieron en este mundo con pocas comodidades, DaCosta quería captar la primera vez que escuchaban música proyectada. Aunque el guion de Alex Garland hacía referencia al tema concreto de Iron Maiden, DaCosta podía escenificarlo a su antojo. Para trabajar con Fiennes, DaCosta recurrió a la coreógrafa Shelley Maxwell, con quien también colaboró en Hedda (2025). Maxwell llegó armada con referencias de las cuales inspirarse.
"Me fijé en el butoh, que es una forma de arte japonés contemporáneo, simplemente porque es lento y expresivo y se pliega hacia dentro y hacia fuera con el cuerpo, lo que pensé que podría ser bueno para ese momento inicial", dijo Maxwell en otra entrevista en video. También quería incorporar "algo que fuera bastante expresivo hacia fuera" y que se percibiera casi como una amenaza para los Jimmys.
Para esa sensación recurrió a la danza maorí haka. Pensó que a Fiennes le gustaría la idea de lo "feroz y desafiante que es", y, en efecto, el actor puso todo su cuerpo en el esfuerzo de la filmación.
"Está tan metido en su físico que es capaz de dar a su cuerpo la libertad de moverse desde la parte superior de la cabeza hasta la planta del pie de tal forma que puede acceder, en su totalidad, a su estructura vertebral", dijo Maxwell, y añadió que jugaron con la "naturaleza retorcida de las articulaciones de las manos".
DaCosta también concibió la secuencia junto a sus diseñadores de producción Gareth Pugh y Carson McColl, quien tuvo la idea de incorporar al artista del fuego "Otto" Nicola Giacona. Giacona sustituyó a Fiennes en el momento en que Kelson empuña un artilugio con llamas chisporroteando a ambos lados. Ese material requería su propia forma de coreografía, dijo Maxwell, para averiguar cómo reaccionaría el fuego ante el entorno y lograr el aspecto deseado junto con la música.
Fiennes tuvo que hacer algo de trabajo con el fuego: tuvo que lanzar una antorcha a un lugar preciso para encender el anillo de fuego que lo rodeaba.
"No sé si alguna vez falló el lanzamiento", dijo DaCosta.
El equipo de efectos especiales temía no poder realizar el anillo llameante por la dificultad de la ejecución. Para que funcionara, tuvieron que construir una zanja para el fuego que hubo que cubrir con hierba y césped para las demás secuencias en ese lugar.
Entre cada toma en la que había fuego, los bomberos tenían que regar todo el decorado con agua, dijo DaCosta, y explicó que el templo de huesos estaba en realidad hecho de un material "muy inflamable". Eso no impidió que Fiennes estuviera ansioso por subir a lo alto de la torre de calaveras.
"Mi coordinador de acrobacias decía: 'puede llegar alto, pero necesito que lleve un cable'", dijo DaCosta, y añadió: "Ralph decía: 'no quiero un cable', pero quería llegar alto'". Al final estuvo "bien", dijo, pero en el montaje final cortó la ascensión porque no parecía tan "mística" como que apareciera de pronto en la cima.
Y, para colmo, Fiennes estaba cantando a todo volumen Iron Maiden, que DaCosta incorporó a la mezcla de sonido. Estaba infatigable y, según Maxwell, "al 150 por ciento".
"Cada vez que lo hacíamos era muy divertido", dijo DaCosta. "Ralph fue tan enérgico y asombroso y lo hizo una y otra vez".
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