Cómo la expresión corporal nos puede predisponer a la hora del sexo

El lenguaje no verbal comunica en todos los órdenes de la vida y también ante un encuentro íntimo. Qué significa la postura de poder y cómo sacarle el mejor partido

El lenguaje no verbal dice mucho de cómo nos sentimos: lo podemos observar tanto en las expresiones del rostro y en las posturas del cuerpo como en la forma en que ocupamos el espacio
El lenguaje no verbal dice mucho de cómo nos sentimos: lo podemos observar tanto en las expresiones del rostro y en las posturas del cuerpo como en la forma en que ocupamos el espacio

Existe una postura física (que no es sexual pero de alguna manera lo es) que nos puede ayudar muchísimo para prepararnos para un encuentro sexual. Se trata de la pose de alto poder, también conocida como “la pose del héroe”. Consiste en pararse erguido, con los pies separados, el mentón hacia arriba y las manos en las caderas y con los codos flexionados. Sí, como Superman.

Nuestras expresiones y movimientos generan un impacto en los demás y en nosotros mismos. El lenguaje no verbal dice mucho de cómo nos sentimos: lo podemos observar tanto en las expresiones del rostro y en las posturas del cuerpo como en la forma en que ocupamos el espacio. De hecho, si observamos con atención, vamos a notar que por lo general los hombres hacen un uso del espacio más expansivo que las mujeres.

El lenguaje no verbal es el que menos controlamos (si lo sabremos en la cama) y es el canal que más percibimos en el otro, pero que nos cuesta reconocer en nosotros mismos.

Cuando hablamos de “poder”, nos referimos a la sensación de control, dominio y seguridad
Cuando hablamos de “poder”, nos referimos a la sensación de control, dominio y seguridad

Este lenguaje no es exclusivo de los seres humanos. Otros animales muestran poder y dominio a través de expresiones no verbales expansivas. Por ejemplo, el pavo real abre sus plumas en señal de poder y seducción. Vemos que el poder se expresa a través de demostraciones no verbales altamente específicas y evolucionadas. Y cuando hablamos de “poder”, nos referimos a la sensación de control, dominio y seguridad. Podemos decir entonces que las posturas expansivas y abiertas, con las extremidades del cuerpo estiradas y la maximización del espacio ocupado, proyectan una gran potencia (sensación de poder). Por el contrario, las posturas en las que se contrae y cierra el torso, se juntan las extremidades y se minimiza el espacio que ocupo, proyectan poca potencia, vulnerabilidad, fragilidad (sensación de no poder).

Al mismo tiempo, la sensación de poder está asociada al aumento de tres factores que impactan de manera positiva para llegar al encuentro sexual mejor predispuesto (y vale para todo). Estos factores son: el aumento de la testosterona, la disminución de la hormona del estrés cortisol y el aumento de la tolerancia al riesgo. Para que tengan una idea más acabada de lo que esto implica, la testosterona se incrementa antes de una competencia y como resultado de una victoria y disminuye después de una derrota. Estos cambios predicen el deseo de competir (o no) nuevamente.

Niveles crónicamente elevados de cortisol están asociados con consecuencias negativas para la salud, como el deterioro del funcionamiento inmunológico, así como también está asociado al bajo deseo. Las personas que registran sensación de poder muestran niveles más bajos de cortisol y a los factores estresantes, que aquellas personas que no la registran. Es decir, el cortisol disminuye a medida que se aumenta la percepción de control.

Pero volviendo a la pose en sí, lo que se ha estudiado es si estas poses producen cambios en nuestro sistema nervioso, es decir, si realmente generan una sensación de poder a nivel subjetivo. Un estudio realizado para medirlo demostró que al hacerlo las personas efectivamente experimentan aumentos de testosterona y disminuciones de cortisol.

El estudio consistió en pedirles a los participante que adopten posturas de alto poder y posturas de bajo poder durante dos minutos
El estudio consistió en pedirles a los participante que adopten posturas de alto poder y posturas de bajo poder durante dos minutos

El estudio consistió básicamente en pedirles a los participante que adopten posturas de alto poder y posturas de bajo poder durante dos minutos, y posteriormente les tomaban una entrevista y median los niveles de cortisol y testosterona en saliva antes y después de la manipulación de la pose de poder. Lo que se observó fue que una simple manipulación de la postura de poder durante dos minutos es suficiente para alterar significativamente los estados fisiológicos, mentales y emocionales de los participantes.

¿Cómo lo podemos aplicar?

Las posturas de expansión se trabajan mucho en el yoga pero también las podemos usar en cualquier momento en en el que haya una necesidad de sentirnos confiados, seguros, poderosos. Por ejemplo, antes de una entrevista laboral, un examen de la facultad o previo a dar un discurso.

También podés incorporarla antes de tus encuentros sexuales o una cita, solo te va a llevar dos minutos. Tomate el tiempo en el baño, al lado de la cama o donde estés a gusto. Respirá hondo y concentrate. Dos minutos y estarás listo para convertirte en héroe o heroína.

*Cecilia Ce es psicóloga, sexóloga y autora de los libros Sexo ATR y Carnaval toda la vida (editorial Planeta). En Instagram: @lic.ceciliace

SEGUIR LEYENDO


TE PUEDE INTERESAR