COVID-19 y la paradoja de las vacunas: ¿será la biotecnología la que pondrá fin a la pandemia?

Mientras el mundo espera una vacuna segura y eficaz para recuperar algún tipo de normalidad, en los desarrollos en curso están presentes lo que se conoce como “los tres escalones del dogma central de la biología molecular”. Qué tienen en común las estrategias utilizadas por los diferentes laboratorios para prevenir el coronavirus

Los tres escalones del dogma central de la biología molecular tienen un "representante" en las tecnologías que se estudian en las vacunas en estudio para prevenir el COVID-19 (Efe)
Los tres escalones del dogma central de la biología molecular tienen un "representante" en las tecnologías que se estudian en las vacunas en estudio para prevenir el COVID-19 (Efe)

Sin dudas, los ojos del mundo están sobre los investigadores que, desde el inicio de la pandemia por coronavirus, hace ocho meses, estudian en pos de lograr una vacuna segura y eficaz capaz de prevenir el SARS-CoV-2.

De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), actualmente hay en desarrollo más de 175 vacunas en todo el mundo, de las cuales 41 ya están siendo probadas en humanos.

Es tanta la expectativa puesta en el tema, y la “carga” que se le adjudica a las vacunas como las que vendrán a terminar con la pandemia, que esta semana el mundo estuvo en vilo con la noticia de que la Universidad de Oxford y el laboratorio AstraZeneca frenaban su ensayo en fase 3 por un supuesto caso de mielitis transversa en uno de los voluntarios que había recibido la vacuna.

Así las cosas, y mientras los investigadores llevan adelante los protocolos indicados para retomar -o no- el estudio, la biología molecular, como disciplina que trabaja codo a codo con la medicina aparece en escena como la candidata a solucionar este problema que es la pandemia, que paraliza al mundo desde el 12 de marzo.

“La biotecnología dio muchísimas soluciones desde su surgimiento y hoy, paradójicamente, lo que ocurre es que lo que llamamos los tres escalones del dogma central de la biología molecular representan los tres tipos de estrategia molecular utilizadas en las vacunas en estudio para prevenir el COVID-19”. Federico Prada es biólogo y doctor en ciencias y en diálogo con Infobae repasó los orígenes de esta disciplina y su progreso hasta llegar al presente, que la tiene como protagonista en la lucha contra el nuevo coronavirus.

“Hay algo que en biología se llama dogma central de la biología molecular y que dice que el ADN pasa a ARN y el ARN a proteína, es el flujo de la información a la función, y esto se da en muchos organismos”, explicó el responsable de la Facultad de Ingeniería y Ciencias Exactas de la Universidad Argentina de la Empresa (UADE), quien resaltó que “los tres escalones del dogma están presentes en las vacunas en estudio, es decir, hay desarrollos basados en ADN, en ARN y en proteína (es decir en la proteína que conforman el nuevo coronavirus inactivado)”.

Los ojos del mundo están sobre los investigadores que, desde el inicio de la pandemia por coronavirus, estudian en pos de lograr una vacuna segura y eficaz capaz de prevenir el SARS-CoV-2 (Reuters)
Los ojos del mundo están sobre los investigadores que, desde el inicio de la pandemia por coronavirus, estudian en pos de lograr una vacuna segura y eficaz capaz de prevenir el SARS-CoV-2 (Reuters)

Y tras recordar las bases de la biología molecular, “que tiene su sustento en varias disciplinas, pero hay dos que son fundamentales” amplió: “Cursando la tercera cuarta parte del siglo XIX dos grandes teorías salieron a la luz y cambiaron la historia de la biología, una fue la de (Charles) Darwin con su evolución y selección natural y otra la de (Gregor) Mendel con las bases de la genética clásica”. “Desde ese momento, hasta la llegada del siglo XX, esa información empezó a cruzarse y si bien sus autores nunca tuvieron contacto, sus escritos llegaron a manos de otros científicos y así surgió la teoría molecular de la herencia y aparecieron nuevos hallazgos que hicieron pensar que el ADN es la fuente de información -relató Prada-. A nivel microbiológico e incluso la inmunología creció mucho en las primeras décadas del siglo XX y en 1953 de la mano de (James) Watson, (Francis) Crick y Rosalind Franklin se dilucida la estructura del ácido desoxirribonucleico (ADN) descubrimiento que para muchos es el inicio de la biología molecular propiamente dicha”.

De ahí en adelante, desde el hallazgo de la estructura del ADN, la disciplina -según el biólogo- entró en “una curva ascendente”. “Hasta ese momento íbamos hacia abajo tratando de llegar a lo que sería la molécula que gobierna la información y el funcionamiento de la célula y desde ese hito, cuando se dilucida la estructura, es decir cómo la información puede pasar a ser función todo fue cuesta arriba”.

El experto describió que “eso se fue construyendo de la mano de científicos tremendamente importantes como el propio Crick pero también de la mano de (François) Jacob, (Jackes) Monod, (Sydney) Brenner y otros que de a poco descubrieron cuál es la línea que conduce, la línea funcional que pasa de la información a la función en la célula”. “Porque una cosa es tener el libro de la vida, que es el ADN, y otra cosa es tener una proteína, que es la función, y ellos descubren que en el medio hay otra cosa que es el ARN y a partir de esos tres escalones, es decir la información en forma de ADN, el mensaje en forma de ARN y las proteínas que son la función eso se conoció como el dogma central de la biología molecular”, rememoró.

Para Prada, “pese a que la ciencia no funciona con dogmas”, ese recorrido que se descubrió recibió ese nombre “un poco para demostrar que fue hecho para ser quebrado, discutido y mejorado, y a partir de ese momento se demostró que las flechitas ADN-ARN-proteína no son para un solo lado sino que en algunos casos pueden ir para atrás, etc.”. “Con el tiempo se hizo mucho más complejo ese dogma”, aseguró.

Los tres escalones del dogma central de la biología molecular tienen un "representante" en las tecnologías que se estudian en las vacunas en estudio para prevenir el COVID-19 (Efe)
Los tres escalones del dogma central de la biología molecular tienen un "representante" en las tecnologías que se estudian en las vacunas en estudio para prevenir el COVID-19 (Efe)

“Ya en la década del 70 nació la ingeniería genética y la biotecnología moderna; se empiezan a poder clonar genes, es decir, ‘introducir’ pedazos de información adentro de ADN y ahí empiezan a producirse moléculas recombinantes (estos hechos se señalan como el inicio de la biotecnología con hitos como la fabricación de la hormona de crecimiento, la insulina y, de la mano de la industria, la eritropoyetina ya en la década del 80) -reseñó-. Por eso las empresas tecnológicas más viejas no tienen más de 40 años de vida”.

En este punto, el biólogo subrayó la paradoja que se dio en la presente pandemia, en la que los tres escalones del dogma central de la biología molecular tienen un “representante” en las tecnologías que se estudian en las vacunas en estudio para prevenir el COVID-19″.

La de ADN, con el desarrollo de la Universidad de Oxford a la cabeza, pero que también utiliza la empresa china CanSino Biologics, produce un adenovirus que tiene dentro de su material genómico la información necesaria para producir la proteína S del virus”, explicó Prada.

Otra estrategia, que utiliza la vacuna de Pfizer, además de otras como la compañía Moderna “produce ARN mensajero, que es el escalón intermedio del dogma central de la biología molecular, para inocular en las células humanas y que sea ese propio ‘mensaje’ el que lleve la información para producir las proteínas con las que se va a inmunizar”.

Y la última, es utilizar las proteínas -el último eslabón del dogma- “y se sirve de virus aislado de pacientes, amplificados en células y luego clarificado e inactivado para producir la inmunización del sistema inmunológico y así generar memoria y preparar al organismo para el eventual desafío natural que se da cuando una persona se enfrenta a un virus”. Esta tecnología está presente en las vacunas que estudia CNBG (China National Biotech Group) conocida como Sinopharm.

A modo de conclusión, Prada consideró que “es una casualidad que se haya dado que los tres escalones del dogma tenga cada uno un representante en las vacunas, pero es al mismo tiempo una oportunidad histórica para disciplinas como la biología molecular y la biotecnología de tener en su poder la resolución de la pandemia”.

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