El príncipe Harry y Meghan Markle hicieron una nueva intervención en contra del racismo y las injusticias derivadas del colonialismo. En una conferencia de la Fundación de la Reina para el Commonwealth (QCT), una asociación benéfica de la cual los duques de Sussex son presidente y vicepresidenta, invitaron a que los británicos “acepten el pasado”, en referencia al enorme imperio que tuvo el Reino Unido.
“Cuando miramos al Commonwealth en su conjunto, no hay manera de que podamos avanzar a menos que reconozcamos nuestro pasado”, dijo Harry, nieto de la reina Isabel II y sexto en la línea de sucesión al trono. “Y creo que tanta gente ha hecho un trabajo tan extraordinario, increíble, para aceptar el pasado y tratar de enmendar lo hecho. Pero creo que todos aquí reconocemos que todavía queda mucho por hacer. No va a ser fácil y en algunos casos no va a ser cómodo, pero es necesario hacerlo porque, ¿saben qué? Todo el mundo sale ganando”.
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Los duques de Sussex participaron en una videoconferencia del QCT, una fundación que apoya a los jóvenes líderes de los 54 países que forman el Commonwealth, del cual la reina es cabeza de estado. Casi todas esas naciones llevan la marca del pasado colonial: fueron parte del imperio británico.

El QCT, que “usa su red, su plataforma y sus recursos para reunir a los jóvenes de todo el Commonwealth y apoyar a sus líderes para que concreten sus sueños y esperanzas hacia el futuro”, organizó el 1º de julio esta conversación sobre equidad, justicia y sus opuestos, con el fondo del movimiento Black Lives Matter y su proyección internacional tras el asesinato de George Floyd. Harry y su esposa han seguido a cargo de la fundación aun luego de renunciar a sus compromisos oficiales en representación de Isabel II.
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“Pienso que esta es la hora de la verdad, cuando mucha gente dice ‘¿Sabes? Necesito asumirlo. Quizá no hice lo correcto en esa ocasión. Sabía lo que sabía. Sin embargo, ha llegado la hora de reajustarlo de otra manera’”, dijo Markle. La duquesa contó que en las últimas semanas ella y su esposo han tenido frecuentes conversaciones “alrededor del movimiento Black Lives Matters”, y alentó a que “todo el mundo” participara en el diálogo que superó las fronteras de los Estados Unidos, donde los duques y su hijo, Archie, fijaron su domicilio, en la ciudad de Los Angeles.
En la videocharla, Meghan y Harry dialogaron con Chrisann Jarrett, administradora de QCT y co-directora ejecutiva de We Belong; Alicia Wallace, directora de Equality Bahamas; Mike Omoniyi, fundador y CEO de The Common Sense Network; y Abdullahi Alim, encargado de la red Global Shapers, de líderes emergentes en África y Medio Oriente, del Foro Económico Mundial.
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“El racismo institucional y sistémico existe y se mantiene porque alguien, en algún lugar, se beneficia de él. No podemos negar o ignorar el hecho de que a todos nos han educado para ver el mundo de una manera diferente”, dijo el príncipe, en una tácita admisión de sus propias concepciones adquiridas como europeo. “Sin embargo, una vez que uno empieza a comprender que allí hay un prejuicio, necesita admitirlo, necesita hacer el trabajo de ser más consciente”.
Harry aludió a los ecos globales de las manifestaciones contra el racismo en los Estados Unidos y de la importancia de los jóvenes en ellas:
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—Una enorme mayoría en el mundo, en particular de la generación más joven, se está manifestando, y por primera vez se los está comenzando a escuchar de verdad —dijo—. Ustedes son la nueva generación de liderazgo que este mundo necesita tan terriblemente para atravesar este proceso de recuperación.
—Creo que eso es algo muy cierto —coincidió Markle—, porque no hay nada que pueda detenerlos ahora…
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—Nada —enfatizó Harry.
—… ahora que saben que tienen la atención del mundo para hablar. El mundo busca soluciones, el mundo anhela una recuperación mediante todo lo que ha sucedido durante estos varios meses.
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Ese periodo de dolor, comparó la duquesa, es “como los dolores del crecimiento”. Si bien los problemas que acompañan al desarrollo causan sufrimiento, se puede tener la certeza de que una vez atravesado ese dolor “habrá crecimiento”. Retomó la idea de incomodidad que había planteado su esposo: “Sólo si nos obligamos a aceptar esa incomodidad llegaremos a la otra orilla, y encontraremos el lugar en el que la marea alta eleva a todos los barcos. La equidad no pone a nadie a la defensiva: nos pone a todos en pie de igualdad, lo cual es un derecho humano básico”.
La pareja aseguró que ayudará a que la gente joven impulse estos cambios. Meghan se rió cuando Harry dijo que hora era el turno de esa generación menor, que él estaba envejeciendo. “Tengo 35 años”, precisó el príncipe. “Eso no es envejecer”, comentó Markle, que tiene 38 años. “Sigan con su trabajo increíble —dijo a los miembros del QCT— y sepan que estamos con ustedes, en solidaridad”.
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