Los políticos son el problema, los ciudadanos la solución

En seis años, en el Perú, ha pasado lo que debería en teoría haber sido 30 años de historia republicana en gestiones presidenciales. Un país así no solo es ingobernable, sino que está destinado eventualmente al fracaso económico, político y social.

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La actual coyuntura social del país nos ha demostrado inequívocamente, que nuestra clase política es el problema, no la solución. En las últimas semanas, hemos visto cómo se han aferrado a sus privilegios personales por encima de cualquier demanda ciudadana pese a la crisis política que atraviesa el país y que se ha manifestado en un legítimo pedido de adelanto de elecciones.

Pero esto no debe hacernos perder la perspectiva completa, el Perú ha pasado en seis años, por seis presidentes (PPK, Vizcarra, Merino, Sagasti, Castillo y Boluarte) y por tres Congresos de la República electos. En seis años, en el Perú, ha pasado lo que debería en teoría haber sido 30 años de historia republicana en gestiones presidenciales. Un país así no solo es ingobernable, sino que está destinado eventualmente al fracaso económico, político y social.

Y es que estas transiciones de mando a consecuencia de la crisis política permanente que atraviesa el país, han tenido un mismo génesis, la nula capacidad de representación de nuestras autoridades políticas. El Congreso, por ejemplo, de acuerdo a la última encuesta del Instituto de Estudios Peruanos (IEP), tiene una aprobación de apenas el 6% a nivel nacional. Es absurdo y peligroso para la democracia que el órgano constitucional encargado de representar los intereses ciudadanos tenga esos niveles de aprobación. Esto también se condice con el 80% de ciudadanos peruanos que se encuentra insatisfecho con el funcionamiento de la democracia en el país, según la misma encuesta.

Ahora pues, si bien el pedido urgente, demandado por un 83% es el adelanto de elecciones, debemos entender que, si no abordamos el problema de raíz que es la falta de representación, en unos años, volveremos a experimentar exactamente lo mismo como país, probablemente con una mayor movilización social, agravando aún más el problema central. Por eso, debemos entender que independientemente de este legítimo pedido, es urgente transformar el sistema de gobierno en el país.

A la luz de los hechos, podemos afirmar que nuestro modelo actual de democracia ha fracasado y es que la democracia representativa, esa en la cual delegamos a través del voto a un “representante” llámese autoridad que actúe en nuestra representación es algo que ha mostrado ser insuficiente e ineficiente y las cifras cada vez más bajas de aprobación del Congreso, así como la permanente crisis política que atraviesa el Perú así lo reflejan. Debemos transitar hacia un modelo de democracia distinta, una que complemente a nuestro modelo actual y que no termine solo en una elección, sino que sea permanente, una “democracia participativa”, empoderando al ciudadano, poniéndolo al centro de la toma de decisión y convirtiéndolo en un actor activo durante el proceso de desarrollo, implementación y evaluación de políticas públicas.

Iniciativas como estas, existen alrededor del mundo e emplementarlas en Perú supondrá un enorme reto que requerirá de la participación de todos los actores de la sociedad, así como mucho liderazgo de nuestras autoridades, pero esta es una tarea que no puede esperar más y es, a la larga, un esfuerzo necesario para salvar la democracia e institucionalidad en el país.