
Muchos de nosotros queremos trabajar en una empresa que nos permita desarrollarnos y alcanzar nuestros sueños. Sin embargo, según una reciente encuesta de Bumeran, el 55% de los peruanos espera renunciar a su trabajo debido a la falta de oportunidades de crecimiento. No obstante, considero que la responsabilidad no solo es de las empresas, sino también de los profesionales.
Evidentemente, las empresas deben entender que los trabajadores, más allá de las metas y desafíos dentro de la organización, tienen sueños, objetivos y motivaciones personales. En ese sentido, persiguen el desarrollo profesional para lograr un ascenso y mejorar su estilo de vida. Por tanto, las empresas y sus líderes deben diseñar políticas que les permitan contribuir al desarrollo individual de sus colaboradores, a través de una excelente cultura organizacional, trabajo flexible, una remuneración justa y un sistema formal de reconocimiento con igualdad de oportunidades.
Si las organizaciones cumplieran dichas condiciones, 6 de cada 10 trabajadores no abandonaría su puesto, según Sodexo. Evidentemente, las empresas no pueden promover a todos sus empleados, pero hoy en día el ascenso va más allá de un cambio de posición en vertical. Ese paradigma ha cambiado. Por ejemplo, los millennials no buscan un gran título en su firma digital, ahora aspiran a pertenecer a un equipo donde aporten significativamente y encuentren un equilibrio con su vida personal. Cada vez más organizaciones promueven este tipo de movilidad horizontal con gran aceptación de sus empleados.
Para los colaboradores, mi consejo es que evalúen si la compañía en la que trabajan es el lugar ideal para liberar su máximo potencial, si contribuye a su propósito personal y si ofrece una ruta de construcción de talento. Si la organización cumple con todo aquello, lo siguiente que les recomiendo es hacer una autoevaluación para conocer si realmente están a la altura y al ritmo de los nuevos retos del mercado. Saber esto es importante para iniciar un programa de capacitación y construir las competencias y habilidades que requieren para ser más competitivos, abrirse camino en la empresa y aprovechar las oportunidades de crecimiento que ofrece.
Amigos, el mercado se está transformando con gran velocidad. No obstante, esa transformación es positiva porque abre un mundo de nuevas oportunidades. Por tanto, debemos capacitarnos constantemente para impulsar nuestro desarrollo y asumir nuevos retos dentro de las organizaciones. Por su parte, las empresas y sus líderes deben ayudar a potenciar el talento humano e incentivar la superación, a través de modelos de sucesión justos y transparentes. A fin de cuentas, el desarrollo profesional de los colaboradores será también el desarrollo de la compañía.
Hasta la próxima.

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