
El 17 de Octubre de 2003 el Presidente Constitucional de Bolivia Gonzalo Sánchez de Lozada fue víctima de golpe de estado con la falacia de “guerra del gas” y forzado a renunciar. Evo Morales y los conspiradores rompieron la democracia, tomaron la presidencia con Carlos Mesa y pactaron públicamente la “agenda de octubre” que contenía “la convocatoria a asamblea constituyente, la nacionalización de hidrocarburos, enjuiciamiento al gobierno derrocado, liquidación del sistema político y amnistía para los golpistas”. Es la Bolivia de hoy, dictadura y el narcoestado.
Un “golpe de estado” del francés “coup d’État” es " la toma del poder político de un modo repentino por parte de un grupo de poder de forma ilegal, violenta o a la fuerza”. Se define como “la toma ilegal del poder, y mediante la violencia o la coerción, para desplazar a la persona que ostenta el poder o cambiar el sistema político vigente”.
El golpe de estado que culminó con el derrocamiento del 17 de Octubre 2003 fue un largo proceso de sedición y conspiración contra la democracia de Bolivia, que había comenzado contra los dos presidentes anteriores. Se realizó con violencia, coacción, traición, intervención armada externa y crímenes que los actores y ejecutores luego achacaron a sus víctimas. El golpe de 2003 en Bolivia fue una de las acciones iniciales del proyecto populista “bolivariano”, socialismo del siglo XXI, hoy castrochavismo.
La narrativa golpista presentó su operación como la “guerra del gas” que es la falsedad resumida en la “negativa a que Bolivia venda gas a Chile”, situación que nunca existió porque el proyecto boliviano era la venta al sur de California Estados Unidos por Chile como territorio de tránsito, no de destino. Luego, con Evo Morales el gas boliviano se vendió a Chile a través de Argentina.
Los golpistas de octubre 2003 continúan detentando el poder en Bolivia y eso mantiene la impunidad de Evo Morales y sus cómplices protegidos con los “decretos de amnistía 27234 y 27237″ firmados por Carlos Mesa y que la presidente Jeanine Añez no quiso abrogar. Esta impunidad sostiene la narrativa golpista e impide el esclarecimiento legal e histórico. Mientras los golpistas tienen amnistía, impunidad y detentan el poder, los defensores de la democracia han sido enjuiciados, muchos sentenciados, encarcelados, perseguidos, exiliados y víctimas de “asesinato de reputación”.
Luego de 18 años el golpe de estado de 2003 ha producido la Bolivia de hoy:
1.- No hay República de Bolivia que está suplantada por el “estado plurinacional” mediante la falsificación de una “reforma constitucional” en la ley 2631 de 20 de Febrero de 2004 que introdujo la “asamblea constituyente” violando la Constitución.
2.- Los golpistas en el poder se atribuyeron los derechos del pueblo con la Ley 3941 de 21 de Octubre de 2008, con la que el proyecto de constitución de la asamblea constituyente fue modificado por el Congreso ordinario, con la complicidad y acuerdo de la oposición que en ese momento tenía mayoría en el Senado.
3.- Nacionalización de hidrocarburos con Decreto Supremo 29701 de 1 de Mayo 2006, además de corruptela, implementó el desmantelamiento de la industria petrolera boliviana al punto que hoy Bolivia no puede cumplir la exportación de gas a Brasil y Argentina y no hay gas para el consumo interno con casos gravísimos como el del Ingenio Azucarero de Bermejo.
4.- Bolivia dependiente e intervenida, integrada al grupo de dictaduras del socialismo del siglo XXI o castrochavismo. En Bolivia no se cumple ninguno de los elementos esenciales de la democracia, hay 52 presos políticos certificados, más de 1.700 exiliados; la oposición que fue funcional está convertida en “rehén” porque todos están enjuiciados y negocian su libertad y posiciones complaciendo al régimen. .
5.- La justicia es el mecanismo de represión política y el instrumento de “terrorismo de estado”, como en Cuba, Venezuela y Nicaragua. Se violan los derechos humanos incluso mediante leyes del régimen, no hay debido proceso, no hay separación ni independencia de los poderes públicos, no hay libertad de prensa.
6.- Bolivia es un narcoestado: “País cuyas instituciones se encuentran influenciadas de manera importante por el narcotráfico y cuyos dirigentes desempeñan simultáneamente cargos como funcionarios gubernamentales y miembros de las redes de tráfico de drogas ilegales”. Solo ver el “incremento de la coca ilegal por ley” y la represión del régimen a los cultivadores de coca legal.
Los efectos del golpe de estado de octubre 2003 en Bolivia son funestos -para eso era- y se seguirán agravando hasta recuperar la libertad, la democracia y la República.
*Abogado y Politólogo. Director del Interamerican Institute for Democracy
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