Derechos de las familias. Reconocimiento a su diversidad

En México, existen visiones encontradas respecto a las familias. Mientras que un grupo conservador defiende la idea “tradicional de familia” correspondiente a parejas heterosexuales con hijos e hijas, la realidad muestra que existe una gama amplia de relaciones familiares

FOTO: MARGARITO PÉREZ RETANA /CUARTOSCURO
FOTO: MARGARITO PÉREZ RETANA /CUARTOSCURO

En México, existen visiones encontradas respecto a las familias. Mientras que un grupo conservador defiende la idea “tradicional de familia” correspondiente a parejas heterosexuales con hijos e hijas, la realidad muestra que existe una gama amplia de relaciones familiares que no están mediadas por una idea predeterminada, sino que dependen más bien de las relaciones y alianzas que las personas deciden establecer entre sí.

El antecedente del día Internacional de las Familias se da en la década de 1980, cuando organismos de la ONU llaman a una reflexión sobre los problemas que éstas enfrentan y las formas en que pueden atenderse. El primer año que se celebró oficialmente fue en 1994, después de una resolución del Consejo General, que estableció el 15 de mayo como “El Día Internacional de la Familia”. La celebración consiste en abordar una problemática específica que las familias enfrentan; además de poder observar cómo existe un entendimiento por parte del organismo internacional de las diferentes organizaciones familiares que existen, ejemplo de ello es que en 1994 se abordó “el papel de las familias en el desarrollo humano”, en 1999 “familias para todas las edades. Este año, el tema fue “las familias y las nuevas tecnologías”, en razón a las condiciones generadas por la pandemia de COVID-19.

En contraste con los fines del día Internacional de la Familia, en México en el año 2006, el entonces presidente Vicente Fox, decretó el primero domingo de marzo como el Día Nacional de la Familia, cuyo fin ha sido promover la concepción y aceptación de familia heteroparental, y en fechas recientes, el derecho a la vida, entendido como la prohibición de la mujer a elegir una maternidad libre.

Esta concepción de familia abona a la discriminación aunado a que la falta de reconocimiento de las familias, provoca una desigualdad en el ejercicio de derechos humanos y libertades, en donde siempre será menor a lo que accede la familia homoparental o las uniparentales en relación a la familia heteroparental.

La existencia de las familias es el resultado de las diversas relaciones que las personas establecemos y las afinidades que generamos. Un país que se asume democrático debe de contar con las normas que garantice que todas y todos podamos ejercer libremente nuestros derechos y nuestras libertades, en donde los dogmas religiosos y las valoraciones morales no se plasmen en decretos presidenciales como si se tratara de un edicto real.

La progresividad de los derechos humanos ha permitido que en nuestra Ciudad las personas, sin importar el sexo, contraigan matrimonio; se ha reconocido, a las indebidamente llamadas madres solteras, como una familia, y lo más importante, es la declaración y protección a nivel constitucional de todas las estructuras, manifestaciones y formas de comunidad familiar en igualdad de derechos.

En conclusión, podemos afirmar que la integración y estructura de las familias será de conformidad con la libre elección de las personas y el Estado deberá intervenir, únicamente, en la protección de sus derechos.

*Ricardo Ruiz Suárez es diputado de la Ciudad de México por el partido Movimiento de Regeneración Nacional (Morena). Maestro en Derecho Constitucional y Administrativo por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), ha sido catedrático e investigador del Departamento de Derecho de la UAM-Azcapotzalco.

SEGUIR LEYENDO: