Cómo los animales más amenazados por la caza mantienen fértil el suelo del bosque en Brasil

Investigadores de la Universidad Estadual Paulista demostraron que la presencia de grandes herbívoros en la Mata Atlántica modifica la química del sustrato de forma medible, algo que la cobertura forestal sola no puede sostener

Un ciervo con astas recostado en la hierba, rodeado de árboles, helechos y vegetación verde.
La presencia de mamíferos en la Mata Atlántica se asoció con menor acidez del suelo, más calcio disponible y menos aluminio (Imagen Ilustrativa Infobae)
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Los grandes mamíferos de la Mata Atlántica de Brasil alteran la química del suelo y favorecen su fertilidad. La investigación analizó el efecto de especies como tapires, pecaríes, agutíes y ciervos sobre la capa de hojas, ramas, frutos y semillas que cubre la superficie.

El trabajo se publicó en la revista Ecological Monographs y fue realizado por integrantes del Centro de Investigación sobre Biodiversidad y Cambio Climático (CBioClima), con sede en el Instituto de Biociencias de la Universidad Estadual Paulista (IB-UNESP) de Rio Claro.

Phys.org detalló que los resultados muestran que la presencia de estos animales se asocia con cambios en la acidez de la tierra, mayor disponibilidad de calcio y menor concentración de aluminio, un elemento que puede resultar dañino para las plantas cuando aparece en niveles altos.

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Cambios en la química del suelo

Una cerca de malla en la vegetación y varios árboles etiquetados en un bosque
El estudio en Ecological Monographs analizó cómo tapires, pecaríes, agutíes y ciervos modifican la hojarasca y el ciclo de nutrientes (Gentileza, estudio Los efectos zoogeoquímicos de los mamíferos modifican la hojarasca y la biogeoquímica del suelo en una selva tropical, publicado en Ecological Monographs)

“La mayor parte de la biomasa de mamíferos en las zonas contiguas de la Mata Atlántica está compuesta por pecaríes, cerdos salvajes autóctonos que viven en manadas que pueden superar los 100 individuos”, explicó la autora principal del estudio, Letícia Gonçalves Ribeiro.

La investigadora señaló que estos animales permanecen largo tiempo en una misma zona, remueven el piso en busca de frutos y semillas caídos, y además dejan orina y heces.

Esa actividad modifica el ciclo de nutrientes y también la composición de la hojarasca, que funciona como una capa de material orgánico en descomposición sobre el piso del bosque.

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Los científicos compararon muestras de suelo y hojas secas tomadas en sectores con libre circulación de la fauna silvestre, donde la mayor concentración aumenta la influencia sobre el terreno; y en otros donde su acceso quedó bloqueado de forma temporal por cercos instalados.

Parcelas abiertas y áreas cercadas

Cuatro imágenes con un ciervo nocturno, un tapir, una cámara instalada en el tronco de un árbol y un cerdo silvestre
Los grandes mamíferos de la Mata Atlántica de Brasil alteran la química del suelo y favorecen la fertilidad del bosque (Cámaras trampa y Letícia Gonçalves Ribeiro/IB-UNESP)

El experimento forma parte del proyecto DEFAU-BIOTA, dedicado a estudiar los efectos de la pérdida de fauna sobre el carbono del sustrato y la diversidad funcional de plantas en la Mata Atlántica. La iniciativa está activa desde 2009 en la sierra de Serra do Mar, en el estado de São Paulo.

En esta etapa, los investigadores analizaron 10 parcelas abiertas y 10 parcelas cerradas dentro del Parque Estatal Carlos Botelho, en el municipio de São Miguel Arcanjo. Ese parque integra un conjunto amplio de áreas protegidas de Mata Atlántica en la región de Vale do Ribeira, en el sudeste brasileño.

Para estimar la biomasa de mamíferos, el equipo utilizó cámaras trampa, dispositivos que se activan cuando un animal pasa frente a ellas. Esa información permitió comparar la presencia de vida silvestre con los cambios detectados en el suelo y en la materia orgánica acumulada.

Menos acidez y más nutrientes disponibles

Un agutí de pelaje marrón camina sobre hojas secas al lado de un arroyo en un bosque.
El experimento comparó parcelas abiertas y áreas cercadas en el Parque Estatal Carlos Botelho para medir el impacto de la fauna silvestre sobre el suelo (Imagen Ilustrativa Infobae)

Los resultados revelaron diferencias en el pH: en los sectores con ejemplares, el sustrato presentó menor acidez; en las parcelas sin mamíferos de gran porte, la acidez fue más alta. También hubo variaciones en nutrientes como el calcio y el aluminio.

Ribeiro indicó que el aluminio disminuyó en las zonas con mayor presencia de animales, un dato relevante porque ese elemento perjudica a las plantas cuando se acumula en exceso.

La investigadora agregó que existe una relación entre el aluminio, el pH y el calcio, y que el equilibrio entre esos componentes favorece una mayor fertilidad.

El estudio detectó una reducción de lignina en la hojarasca de las áreas con organismos, es una molécula compleja que recubre las células vegetales y dificulta su descomposición.

Cuando los organismos pisan y remueven ese material, las hojas y otros restos se fragmentan más, entran en mayor contacto con el suelo y se degradan con más facilidad.

Efecto sobre la hojarasca y la dinámica

Varios pecaríes caminan en fila sobre un cuerpo de agua con plantas acuáticas y vegetación bajo la luz del sol poniente.
Las cámaras trampa permitieron estimar la biomasa de mamíferos y vincular su presencia con cambios en el suelo y la materia orgánica (Imagen Ilustrativa Infobae)

Las muestras tomadas en sectores con grandes herbívoros mostraron una proporción más equilibrada entre hojas, ramas, frutos y semillas. Esa diversidad en la hojarasca también contribuye a la descomposición del material orgánico sobre el piso forestal.

El coordinador del estudio, Mauro Galetti, profesor del IB-UNESP e investigador principal de CBioClima, afirmó que la investigación aporta evidencia más sólida sobre el papel de los herbívoros de gran tamaño en los bosques.

“Son precisamente esos animales —los más buscados por los cazadores— los que actúan como ingenieros de ecosistemas, influyendo en todo, desde la composición de las plantas en el paisaje hasta la química del suelo”, añadió el coordinador.

La investigación subraya la importancia de estas especies para la supervivencia de largo plazo del ecosistema, incluso en áreas donde la cobertura forestal permanece intacta. El trabajo vincula la disminución de sus poblaciones con alteraciones en procesos básicos del funcionamiento del entorno natural.

Antecedentes y nueva etapa del proyecto

Un tapir de pelaje marrón está sentado en un suelo con musgo, rodeado de plantas y árboles verdes.
El proyecto DEFAU-BIOTA y estudios previos vincularon la pérdida de grandes herbívoros con menos nitrógeno, menor diversidad vegetal y una homogeneización del bosque (Imagen Ilustrativa Infobae)

El artículo citó estudios previos del mismo grupo que ya habían asociado la ausencia de grandes herbívoros con una reducción del nitrógeno del piso, una caída de la diversidad vegetal y cambios en la relación entre plantas y sus enemigos naturales.

Otro trabajo, publicado en Ecology, indicó que la desaparición de esos mamíferos lleva a una homogeneización del bosque, con predominio de pocas especies vegetales.

En una fase más reciente, Ribeiro analiza el efecto de los grandes animales sobre los nematodos, organismos microscópicos con forma de gusano que sirven como indicadores de la calidad del ecosistema.

“Los nematodos son uno de los grupos más abundantes en la fauna del suelo y ocupan diferentes niveles tróficos. Algunos se especializan en alimentarse de bacterias, otros se alimentan exclusivamente de hongos y otros son depredadores que se alimentan de otros nematodos y organismos de la fauna del suelo”, explicó la científica.

Los análisis preliminares de las muestras recogidas en las áreas del trabajo sugieren que la presencia de mamíferos favorece una mayor abundancia de nematodos depredadores. Según Ribeiro, ese dato apunta a un ecosistema más sano, aunque esa nueva fase todavía no tiene fecha de publicación.

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