Camiones con misiles balísticos intercontinentales atravesaron caminos forestales, submarinos de propulsión nuclear zarparon desde puertos del Ártico y el Pacífico, y tripulaciones subieron a sus aviones de combate este jueves, en la etapa final de uno de los mayores ejercicios nucleares estratégicos rusos de los últimos años, realizados de manera conjunta con su aliado Bielorrusia.


El Ministerio de Defensa ruso informó que las maniobras involucraron a 64.000 efectivos, más de 200 lanzadores de misiles, más de 140 aeronaves, 73 buques de superficie y 13 submarinos, ocho de ellos armados con misiles balísticos intercontinentales de cabezas nucleares. Los ejercicios se enfocaron en “la preparación y uso de las fuerzas nucleares bajo la amenaza de agresión”.
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Un video difundido por la cartera de Defensa mostró lanzadores de misiles estratégicos avanzando por bosques, submarinos y buques de guerra en maniobras —entre ellos la fragata Admiral Gorshkov—, aviones antisubmarinos Ilyushin Il-38 y cazas MiG-31 equipados con misiles balísticos hipersónicos Kinzhal.

Las imágenes también muestran al personal militar retirando la cubierta protectora de un Kinzhal antes de fijarlo al fuselaje del avión.
Ojivas en Bielorrusia y el sistema Oreshnik

“Como parte del ejercicio de fuerzas nucleares, se entregaron municiones nucleares a las instalaciones de almacenamiento de campo del área de posición de la brigada de misiles en la República de Bielorrusia”, informó el Ministerio de Defensa.
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Los arsenales rusos en territorio bielorruso incluyen el sistema de misiles Oreshnik, el más reciente desarrollo ruso de alcance intermedio con capacidad nuclear. El presidente bielorruso, Alexander Lukashenko, inspeccionó este jueves los misiles balísticos de corto alcance Iskander con capacidad nuclear en una unidad militar que participa en las maniobras. “Soñé con esta máquina hace mucho tiempo”, declaró.
En los ejercicios participan las Fuerzas de Misiles Estratégicos, las flotas del Norte y del Pacífico, la aviación de largo alcance y unidades de los distritos militares de Leningrado y Central.


Una “señal” para Occidente

El Kremlin reconoció que las maniobras funcionan como un mensaje. Consultado sobre si los ejercicios eran una señal a Europa y la OTAN, el portavoz presidencial Dmitri Peskov respondió: “Cualquier ejercicio forma parte del desarrollo militar, y cualquier ejercicio militar es una señal”.
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A lo largo del conflicto en Ucrania —que entra en su quinto año—, el presidente Vladimir Putin ha recurrido reiteradamente a recordatorios del poderío nuclear ruso como advertencia a Occidente para que no profundice su apoyo militar a Kiev. En 2024, Putin adoptó una doctrina nuclear revisada que establece que cualquier ataque convencional contra Rusia respaldado por una potencia nuclear será considerado un ataque conjunto contra el país. La doctrina parece reducir significativamente el umbral para el posible uso del arsenal nuclear ruso y colocó además a Bielorrusia bajo el paraguas nuclear de Moscú. Putin ha dicho que Rusia retendrá el control de las armas nucleares desplegadas en territorio bielorruso, pero permitirá a su aliado seleccionar los objetivos en caso de conflicto.
El contexto: drones ucranianos y fricción con la OTAN
Los ejercicios coinciden con una intensificación de los ataques de drones ucranianos en territorio ruso, incluidos los suburbios de Moscú, donde recientemente murieron tres personas y resultaron dañados varios edificios e instalaciones industriales. Los ataques han dificultado la narrativa del Kremlin que presentaba la guerra en Ucrania como un conflicto distante y ajeno a la vida cotidiana de los civiles rusos.
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La tensión con los países europeos de la OTAN también escaló esta semana. El miércoles, el Kremlin calificó como “rayando en la demencia” las declaraciones del canciller lituano Kestutis Budrys, quien sostuvo que la Alianza debía demostrar a Moscú su capacidad de penetrar el enclave ruso de Kaliningrado, que alberga el cuartel general de la Flota del Báltico y está fuertemente militarizado.
En paralelo, el secretario general de la OTAN, Mark Rutte, advirtió este jueves desde la ciudad sueca de Helsingborg que muchos miembros de la Alianza no están aportando lo suficiente para ayudar a Ucrania a defenderse de la invasión rusa.
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“La ayuda no está distribuida de manera equitativa dentro de la OTAN”, dijo Rutte antes de una reunión de cancilleres de la Alianza, mencionando los esfuerzos “por encima de su peso” de Suecia, junto con Canadá, Alemania, Países Bajos, Dinamarca y Noruega.
La semana pasada, Rutte propuso que los aliados destinen el 0,25 % de su PIB a Ucrania, una iniciativa que podría desbloquear decenas de miles de millones de dólares en ayuda adicional, pero que enfrenta una fuerte oposición de algunos miembros importantes. “La propuesta no tendrá unanimidad, por lo que no funcionará”, admitió Rutte, aunque destacó que sirvió para “iniciar el debate”.
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