El Líbano condicionó cualquier reunión con Netanyahu al cese de los ataques israelíes en el sur del país

Aoun anunció una tercera ronda de conversaciones preparatorias en Washington mientras Hezbollah califica las negociaciones de “concesión gratuita”

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FOTO DE ARCHIVO. El presidente libanés Joseph Aoun asiste a una rueda de prensa con el presidente alemán Frank-Walter Steinmeier (no en la foto), en el palacio presidencial de Baabda, Líbano, 16 de febrero de 2026
REUTERS/Mohamed Azakir
FOTO DE ARCHIVO. El presidente libanés Joseph Aoun asiste a una rueda de prensa con el presidente alemán Frank-Walter Steinmeier (no en la foto), en el palacio presidencial de Baabda, Líbano, 16 de febrero de 2026 REUTERS/Mohamed Azakir

El presidente libanés, Joseph Aoun, condicionó este lunes cualquier encuentro con el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, a la firma de un acuerdo de seguridad y al cese de los bombardeos israelíes sobre territorio libanés. La postura enfría las expectativas de Washington, que ambicionaba coronar el proceso diplomático con una reunión tripartita en la Casa Blanca entre los dos mandatarios y el presidente estadounidense, Donald Trump.

Primero debemos alcanzar un acuerdo de seguridad y detener los ataques israelíes contra nosotros antes de plantear la cuestión de una reunión entre nosotros”, declaró Aoun en un comunicado de la presidencia libanesa, tras recibir a una delegación de las Fuerzas Libanesas (FL), uno de los principales partidos de oposición a Hezbollah. El mandatario precisó que “este no es el momento adecuado”, formulación que mantiene la posibilidad abierta sin comprometer fecha ni formato.

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Pese al rechazo a la reunión con Netanyahu, Aoun anunció que en los próximos días se celebrará una tercera ronda de conversaciones preparatorias en Washington, con la embajadora libanesa ante Estados Unidos, Nada Hamadé Moauad, como representante de Beirut. El presidente calificó el proceso de “logro importante” y reiteró que las autoridades libanesas están “dispuestas a acelerar el ritmo de las negociaciones en la medida en que lo haga Estados Unidos”.

El mandatario fijó las condiciones mínimas que Beirut exige para avanzar: la retirada de las tropas israelíes de los territorios que aún ocupan en el sur del país y la repatriación de prisioneros libaneses en manos de Israel. “No hay vuelta atrás en el camino de las negociaciones”, afirmó, antes de añadir que el Líbano “no tiene otra opción”. “Todos los libaneses están cansados de las guerras y de sus catastróficas consecuencias”, declaró.

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Imagen de archivo de un vehículo militar israelí pasando junto a edificios destruidos, visto desde el lado israelí de la frontera entre Israel y Líbano. 30 abril 2026
REUTERS/Shir Torem
Imagen de archivo de un vehículo militar israelí pasando junto a edificios destruidos, visto desde el lado israelí de la frontera entre Israel y Líbano. 30 abril 2026 REUTERS/Shir Torem

En la misma jornada, el primer ministro libanés, Nawaf Salam, aclaró en rueda de prensa que las conversaciones de Washington no constituyen aún “negociaciones” formales, sino rondas “preparatorias” para sentar las bases de un alto el fuego estable. La distinción no es menor: Beirut insiste en que el cese definitivo de hostilidades debe preceder a cualquier negociación de fondo, mientras Israel sostiene que los contactos pueden producirse bajo fuego.

La posición libanesa choca con la dinámica que Washington quiere imponer. Trump había anunciado a finales de abril, tras la segunda ronda de contactos, que esperaba que Aoun y Netanyahu se reunieran con él en la Casa Blanca “en las próximas semanas”. El embajador estadounidense en Beirut, Michel Issa, insistió este lunes en que ese encuentro no implicaría concesión alguna: “Aoun puede ir a presentar sus decisiones con claridad. No entiendo por qué la gente lo considera una pérdida”.

La presión diplomática se produce sobre un fondo de violaciones sistemáticas del alto el fuego. Desde que entró en vigor la tregua de diez días el 16 de abril —prorrogada tres semanas más, hasta mediados de mayo—, los ataques israelíes no han cesado. Según el Ministerio de Salud libanés, casi 2.700 personas han muerto desde que Hezbollah arrastró al Líbano a la guerra el 2 de marzo, al abrir un nuevo frente contra Israel en solidaridad con Irán, días después del ataque conjunto de Washington y Tel Aviv contra la República Islámica.

La fractura interna complica el proceso. Hezbollah rechaza las negociaciones directas y se opone al compromiso del gobierno de Beirut de proceder a su desarme. El secretario general del grupo, Naim Qassem, calificó este lunes las conversaciones de “concesión gratuita, sin resultados” que coloca al Líbano “bajo tutela”. Aoun respondió apelando a la unidad y pidió a los partidos que “cierren filas en torno al Ejército y las instituciones del Estado”.

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