
Las autoridades iraníes ejecutaron en la madrugada del martes a Amir Ali Mirjafari, condenado a muerte por su participación en las protestas de enero y acusado de intentar incendiar la Gran Mezquita de Gholhak, en el norte de Teherán, así como de encabezar una célula vinculada al servicio de inteligencia israelí Mossad. Con él, el poder judicial iraní ha llevado a la horca a ocho personas en poco más de un mes por su papel en las manifestaciones que sacudieron el país a comienzos de año.
La agencia estatal Mizan, portavoz del poder judicial, informó que la sentencia fue ratificada por el Tribunal Supremo antes de su ejecución. Según la misma fuente, Mirjafari habría confesado haber participado en los disturbios del 8 y 9 de enero, haber dañado mobiliario urbano —cabinas telefónicas, autobuses— y haber prendido fuego a motocicletas con botellas de gasolina en varios puntos de Teherán. Sin embargo, el sitio especializado IranWire señaló una contradicción reveladora: en ningún pasaje de las propias confesiones atribuidas a Mirjafari por Mizan aparece mención alguna a la mezquita Gholhak, pese a que esa acusación figura como cargo central en el comunicado oficial.
PUBLICIDAD
La organización Iran Human Rights (IHR), con sede en Noruega, rechazó los cargos y advirtió que no dispone de información independiente sobre el caso ni sobre las circunstancias del arresto. “Al vincular sin fundamento su participación en las protestas de enero con Israel y Estados Unidos, la República Islámica continúa su estrategia de presentar la agitación civil interna como espionaje extranjero para acelerar las ejecuciones de manifestantes”, señaló la ONG en un comunicado. Amnistía Internacional, por su parte, lleva años documentando el uso sistemático de confesiones obtenidas bajo coacción o tortura en los tribunales iraníes, práctica que los grupos de derechos humanos consideran endémica en los procesos relacionados con la disidencia política.
Las protestas que desembocaron en esta oleada represiva comenzaron el 28 de diciembre de 2025, desencadenadas por un colapso abrupto de la moneda iraní en un contexto de inflación acelerada y deterioro de las condiciones de vida. Lo que empezó como una reacción a la crisis económica derivó en manifestaciones antigubernamentales de alcance nacional. Los días 8 y 9 de enero, las fuerzas de seguridad respondieron con fuego real; las autoridades iraníes admitieron más de 3.000 muertos, mientras que algunas ONGs hablan de más de 7.000 muertos.
PUBLICIDAD

Las ejecuciones vinculadas a los sucesos de enero se reactivaron el 19 de marzo, en aplicación de un procedimiento acelerado impulsado por el jefe del poder judicial, el ultraconservador Gholamhossein Mohseni Ejei. Además de los ocho condenados por las protestas, la República Islámica ha ahorcado en las últimas semanas a ocho miembros de los Mujahedin del Pueblo (MEK), grupo opositor prohibido en Irán, todos ellos hombres. IHR advirtió que cientos de manifestantes enfrentan todavía cargos que conllevan la pena capital, con al menos 30 sentencias a muerte ya dictadas.
El caso de Mirjafari se inscribe en un patrón consolidado. Desde el levantamiento Mujer Vida Libertad de 2022, el régimen iraní ha incrementado de forma sostenida el uso de la pena de muerte como instrumento de control político. En 2025, Irán ejecutó a 1.639 personas, un 68% más que el año anterior y la cifra más alta desde 1989, según el informe conjunto de IHR y la organización francesa Ensemble contre la Peine de Mort (ECPM). El mismo informe documentó que en 2025 fueron ejecutadas al menos 48 mujeres, el número más elevado en más de dos décadas.
PUBLICIDAD
La presión internacional se intensificó el mismo martes. El presidente estadounidense Donald Trump pidió a Irán que liberara a ocho mujeres que, según afirmó, se enfrentan a la pena capital, en un mensaje que acompañó la difusión de una publicación de un activista proisraelí en la red social X. Entre los casos más documentados figura el de Bita Hemmati, condenada a muerte por lanzar bloques de hormigón desde un edificio sobre agentes de policía durante las protestas, según el Centro Abdorrahman Boroumand, con sede en Washington.
Con cada ejecución que añade un nuevo nombre a la lista, el poder judicial iraní consolida una maquinaria punitiva que los organismos internacionales ya no dudan en calificar de represión sistemática. La pregunta que sobrevuela Teherán no es si habrá más muertes en la horca, sino cuántas y en qué plazo.
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
Últimas Noticias
Santiago Peña: “Paraguay no es neutral en el conflicto del Indo-Pacífico, estamos con Taiwán”
El mandatario dejó en claro que apoya a la isla en su conflicto con China. Además habló de su visita a Venezuela para colaborar con la integración del país caribeño al mundo y su regreso a la democracia

Estados Unidos: hallaron una tortuga de dos cabezas en Cabo Cod y es el tercer caso en seis años
Una cría de la especie de diamantes con bicefalia llegó al centro de rescate, en Massachusetts, y permanece bajo observación mientras el equipo evalúa su futuro

Pezeshkian defendió el plan nuclear de Irán y negó que su país apoye al terrorismo: “Debe ser poderoso para evitar ser amenazado”
El mandatario acusó a Washington y a Israel de suministrar armas empleadas en ataques contra su nación, después de rechazar las acusaciones hechas por Donald Trump en su discurso ante la Asamblea de la ONU
Nuevos bombardeos de Putin contra infraestructuras civiles en Ucrania: al menos siete muertos y varios heridos
El director de los ferrocarriles ucranianos, Oleksandr Pertsovsky, indicó que la red ferroviaria de Kiev estaba bajo fuego y pidió a los pasajeros máxima precaución
Los rebeldes hutíes amenazaron con atacar intereses de Estados Unidos si Washington se suma a la coalición de Arabia Saudita
La ofensiva contra el Gobierno yemení respaldado por Riad permitió a los grupos armados dominar este mes el paso entre el golfo de Adén y el mar Rojo, una ruta marítima estratégica rodeada de bases internacionales



