La ONU advirtió sobre el impacto de la guerra en Medio Oriente: 30 millones de personas de 162 países

Un llamado de organismos internacionales advierte sobre el riesgo de medidas que limiten los intercambios en mercados energéticos y agrícolas, señalando el impacto sobre los precios globales y el acceso para naciones vulnerables

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La ONU advierte que restringir los envíos de energía y fertilizantes agudiza la crisis alimentaria mundial durante el conflicto en Oriente Medio. (REUTERS/Stringer/File Photo/File Photo)
La ONU advierte que restringir los envíos de energía y fertilizantes agudiza la crisis alimentaria mundial durante el conflicto en Oriente Medio. (REUTERS/Stringer/File Photo/File Photo)

La Organización de las Naciones Unidas (ONU) ha instado a los países a no imponer restricciones a las exportaciones de energía y fertilizantes en el contexto del conflicto en Medio Oriente, advirtiendo que tales limitaciones han agravado en el pasado los aumentos en los precios mundiales de los alimentos. La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) subrayó la necesidad de que los insumos agrícolas circulen por el Estrecho de Ormuz “lo antes posible” para evitar un deterioro de la situación actual. El organismo pidió a los gobiernos que reconsideren los mandatos de biocombustibles y que eviten restricciones a la exportación de energía y fertilizantes.

David Laborde, director de la División de Economía Agroalimentaria de la FAO, advirtió: “Estamos en una crisis de insumos; no queremos convertirla en una catástrofe”. La FAO señaló que la diferencia dependerá de las decisiones que se tomen en las próximas semanas. El comercio a través del Estrecho de Ormuz, por donde transita aproximadamente un tercio del suministro mundial de fertilizantes, se ha visto gravemente afectado desde el inicio de la guerra a finales de febrero. La situación podría empeorar tras la imposición de un bloqueo naval total por parte de la administración Trump.

En las últimas semanas, varios países han buscado asegurar el abastecimiento de fertilizantes para sus agricultores. Los principales productores han restringido exportaciones, mientras los compradores se ven obligados a pagar sobreprecios y a crear mecanismos de financiamiento para competir por los productos disponibles. China detendrá las exportaciones de ácido sulfúrico a partir de mayo, según informó Bloomberg, y previamente ya había limitado las ventas de fosfatos para proteger el suministro interno. Rusia suspendió temporalmente la exportación de nitrato de amonio, y la empresa estadounidense CF Industries Holdings Inc. anunció que priorizará el suministro al mercado interno.

El economista jefe de la FAO, Maximo Torero, alertó que los países más pobres son los más vulnerables ante el encarecimiento y la escasez de insumos agrícolas. “El reloj avanza”, afirmó Torero. La FAO también ha solicitado al Fondo Monetario Internacional (FMI) y a otros organismos internacionales que consideren ofrecer financiamiento específico a los países en riesgo de perder acceso a fertilizantes. Para ello, la FAO ha elaborado una lista de países basándose en los calendarios de siembra y las cantidades requeridas.

Aunque el índice de precios de los alimentos de la FAO se mantuvo estable en marzo, el organismo prevé que la presión aumentará a medida que los agricultores ajusten sus decisiones de siembra en función de la disponibilidad de fertilizantes. Los precios puntuales de la urea granulada en Medio Oriente han subido un 70% desde el inicio del conflicto, según datos de Bloomberg Green Markets, y la prolongación de la guerra amenaza la producción mundial de fertilizantes fosfatados, que dependen del azufre del Golfo.

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El Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) ha alertado que la guerra iniciada hace más de un mes por la ofensiva de Estados Unidos e Israel contra Irán podría empujar a la pobreza a más de 30 millones de personas en 162 países. El PNUD difundió nuevas proyecciones al iniciarse la sexta semana del conflicto, señalando que, incluso tras un alto el fuego de doce días entre Washington y Teherán, se observa una transición de una fase aguda a una prolongada de la crisis. En el peor de los escenarios, hasta 32 millones de personas adicionales podrían caer en la pobreza.

La draga Artemis, operada por Van Oord, y el buque cisterna Callisto permanecen anclados en el estrecho de Ormuz, en medio del conflicto entre Estados Unidos, Israel e Irán, durante el 10 de marzo de 2026. REUTERS/Benoit Tessier
La draga Artemis, operada por Van Oord, y el buque cisterna Callisto permanecen anclados en el estrecho de Ormuz, en medio del conflicto entre Estados Unidos, Israel e Irán, durante el 10 de marzo de 2026. REUTERS/Benoit Tessier

Según el PNUD, el impacto se concentra en los países directamente involucrados, como Líbano o Irak, y en aquellos dependientes de la energía importada. El organismo advirtió, además, sobre consecuencias negativas a largo plazo en los países más pobres, incluidos aquellos distantes del área de conflicto. El administrador del PNUD, Alexander de Croo, subrayó: “La guerra es desarrollo en sentido inverso. Un conflicto puede deshacer en semanas lo que los países han construido durante años”. De Croo señaló que el impacto no se limita a los países en guerra, sino que pesa especialmente en aquellos con menor margen fiscal para afrontar el alza de los precios energéticos y alimentarios.

En palabras de De Croo, en estos países la crisis obliga a tomar “decisiones imposibles” entre estabilizar los precios actuales o financiar servicios esenciales como salud, educación y empleo. El administrador calificó esta situación como “inaceptable y evitable”, y afirmó que actuar anticipadamente en materia de políticas resulta fundamental para mitigar las consecuencias.

(Con información de Europa Press y Bloomberg)