
El ejército ruso experimentó en marzo un estancamiento casi total en sus avances territoriales en Ucrania, algo que no ocurría desde septiembre de 2023. Según un análisis de la AFP basado en datos del Instituto para el Estudio de la Guerra (ISW), las fuerzas rusas solo lograron controlar 23 kilómetros cuadrados a lo largo del frente durante ese mes, una cifra que excluye infiltraciones y avances no verificados por el ISW. Este hecho marca el progreso más débil del ejército ruso en el conflicto desde abril de 2024.
La desaceleración de la ofensiva rusa comenzó a notarse a finales de 2025, cuando las contraofensivas ucranianas en el sureste frenaron el ritmo de avance. En febrero, el ejército ruso había logrado conquistar únicamente 123 km², lo que ya representaba el menor avance mensual en casi un año, según el análisis elaborado por la AFP con datos del ISW.
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El ISW atribuye la actual ralentización del ejército ruso tanto a la presión de las contraofensivas ucranianas como a restricciones tecnológicas y de comunicación impuestas por Moscú. El instituto indica que la prohibición de usar terminales Starlink en Ucrania y los intentos del Kremlin de limitar el acceso a la aplicación de mensajería Telegram han dificultado la coordinación y el flujo de información en las filas rusas.
En los últimos meses, Telegram —ampliamente utilizada por soldados y ciudadanos rusos— ha enfrentado bloqueos que han restringido su funcionamiento en el país y en el frente. Ante estas limitaciones, Moscú ha promovido entre la población el uso de Max, presentada oficialmente como una “mensajería nacional”.
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Durante marzo, las fuerzas rusas solo lograron conquistar 23 kilómetros cuadrados en Ucrania, cifra que representa el avance territorial mensual más bajo desde septiembre de 2023. Este dato ha sido señalado por el ISW y la AFP como un punto de inflexión en el conflicto, ya que refleja la creciente dificultad de Rusia para sostener operaciones ofensivas sostenidas frente a la resistencia ucraniana y a las restricciones impuestas en el ámbito tecnológico.

En el tramo sur de la línea del frente, entre las regiones de Donetsk y Dnipropetrovsk, el ejército ruso perdió terreno tanto en febrero como en marzo. Rusia había entrado en esta zona por primera vez en junio de 2025, y controlaba más de 400 km² a finales de enero. Sin embargo, la superficie bajo control ruso se redujo a 200 km² en febrero y luego a 144 km² en marzo.
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La situación es diferente en la región de Donetsk, donde el ejército ucraniano enfrenta dificultades ante la presión rusa en dirección a las ciudades de Kramatorsk y Sloviansk.
Cuatro años después del inicio de la invasión, Moscú ocupa algo más del 19% del territorio ucraniano, según los datos recopilados por la AFP y el ISW. La mayor parte de estas áreas fueron tomadas durante las primeras semanas del conflicto. Además, aproximadamente el 7% del territorio ucraniano —incluyendo Crimea y partes del Donbás— ya estaba bajo control ruso o de separatistas prorrusos antes de la invasión de febrero de 2022.
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(Con información de AFP)
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