Un agujero negro supermasivo multiplicó su brillo por diez en menos de tres años: el sorprendente fenómeno

Astrónomos siguieron durante seis años el comportamiento del núcleo activo y registraron una transición rápida de actividad

Un misterioso fenómeno cósmico, el agujero negro ejerce una atracción gravitacional tan intensa que nada, ni siquiera la luz, puede escapar de su abrazo. Ubicado en el vasto espacio, su influencia afecta incluso a las órbitas de planetas y estrellas cercanas. Estudios y misiones de agencias como la NASA continúan desentrañando los secretos de estos enigmáticos objetos, ampliando nuestro entendimiento sobre los confines del universo. (Imagen Ilustrativa Infobae)
Las observaciones realizadas entre 2019 y 2025 con el observatorio Swift revelaron más de 80 registros que evidencian el abrupto aumento de la actividad (Imagen Ilustrativa Infobae)
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El resurgimiento de la actividad en un agujero negro supermasivo de la galaxia llamada “Seyfert ESO 511-G030″ fue monitoreado por astrónomos internacionales, quienes vieron cómo su brillo se multiplicó por diez en menos de tres años. Se trata de un estudio publicado por Riccardo Middei y sus colaboradores en arXiv.

El seguimiento se realizó entre 2019 y 2025 y sorprendió a la comunidad científica por lo repentino y notorio del aumento.

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En menos de tres años, el agujero negro supermasivo pasó de estar prácticamente inactivo a mostrar una intensa actividad, lo que llevó a que su brillo en luz ultravioleta y rayos X se incrementara aproximadamente por diez.

Según el estudio de Middei y su equipo, este fenómeno revela que estas reactivaciones pueden ocurrir en lapsos muy breves para objetos tan masivos, desafiando los modelos clásicos de evolución para este tipo de sistemas.

Representación artística de un agujero negro supermasivo con disco de acreción y chorros de plasma. La imagen también contiene gráficos y el observatorio Swift.
Un agujero negro supermasivo en la galaxia ESO 511-G030 se reactivó, multiplicando su brillo por diez en menos de tres años y desafiando los modelos de evolución galáctica (Imagen Ilustrativa Infobae)

El proceso fue monitoreado mediante el observatorio Swift, con más de 80 observaciones de ESO 511-G030 realizadas a lo largo de seis años. El equipo liderado por Riccardo Middei capturó la variación en la radiación de dos componentes claves: el disco de acreción, que emite luz ultravioleta, y la corona, principal fuente de rayos X.

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La recuperación más significativa en la actividad se registró entre 2021 y 2023, periodo en el que el brillo aumentó notablemente.

Cómo se detectó el aumento de brillo en la galaxia Seyfert

Las observaciones del observatorio Swift mostraron que la reactivación del agujero negro comenzó en 2021, con la mayor parte del repunte sucediendo antes de 2023. Inicialmente, el disco de acreción mostró un fuerte aumento de luminosidad en ultravioleta. Por su parte, la corona, una región de plasma extremadamente caliente donde se producen los rayos X, tardó más en recuperarse, mostrando un incremento acelerado a partir de 2022.

Al restar la contribución de la galaxia anfitriona, el estudio estima que la luminosidad intrínseca del disco de acreción se multiplicó entre 20 y 30 veces a lo largo de la transición. Este resultado, recogido por Middei y colaboradores en arXiv, descarta que el evento sea consecuencia de variaciones en la cantidad de material delante del agujero negro y apunta a un reinicio real en el mecanismo de acreción.

Científicos en sala de control futurista observan pantallas con agujero negro central, galaxias y datos cósmicos flotantes.
Un agujero negro supermasivo en ESO 511-G030 recupera actividad y eleva su emisión en pocos años (Imagen Ilustrativa Infobae)

En los momentos de mínima actividad, la radiación registrada procedía mayoritariamente de la galaxia anfitriona y no del disco del agujero negro, lo que refuerza la interpretación de una auténtica caída y resurgimiento de la actividad.

Un desafío para los modelos de agujeros negros

En general, los agujeros negros supermasivos muestran cambios de estado muy lentos, en escalas temporales casi imperceptibles para el ser humano. Sin embargo, el caso de ESO 511-G030 demostró una transición extremadamente rápida que pone en tela de juicio la capacidad de los modelos de disco estándar para describir estos comportamientos.

El estudio publicado en arXiv concluye que la recuperación del brillo en el disco de acreción y en la corona no fue simultánea, lo que denota una relación estructural compleja entre ambos componentes. El punto de inflexión de la transición ocurrió cuando la tasa de acreción —la velocidad a la que el agujero negro incorpora material— era inferior al 1% de su valor máximo teórico, un umbral que se había identificado previamente en objetos menos masivos.

La presencia de un desfase temporal entre el aumento del brillo ultravioleta y el de los rayos X indica que el disco interno se restablece antes que la corona, replicando un patrón detectado en agujeros negros de masa estelar. Esto sugiere que los mecanismos físicos que regulan los estados de acreción podrían ser universales en distintos tipos de agujeros negros.

Una representación de un agujero negro central oscuro, rodeado por luz brillante arremolinada y dos potentes chorros de energía azul y blanca.
El brillo en ultravioleta y rayos X aumenta de forma abrupta durante la transición observada (Imagen Ilustrativa Infobae)

El ritmo de evolución observado, con un aumento de al menos diez veces en menos de tres años, excede lo previsto por los modelos actuales para discos de acreción en núcleos galácticos activos (AGN). De acuerdo con el equipo liderado por Middei, “el incremento de brillo evidencia cambios estructurales significativos en el disco de acreción, un hallazgo que desafía los modelos teóricos previos”.

Qué significa este hallazgo para la astronomía

El comportamiento observado en ESO 511-G030 constituye un hito para la astrofísica, ya que prueba que las transiciones rápidas pueden ocurrir con mayor frecuencia de lo estimado y tal vez hayan pasado desapercibidas debido a la falta de observaciones continuadas.

El trabajo evidencia la utilidad de campañas de monitoreo prolongadas con instrumentos que puedan registrar tanto luz ultravioleta como rayos X.

(Imagen Ilustrativa Infobae)
El observatorio Swift reúne más de 80 observaciones del núcleo galáctico activo entre 2019 y 2025 (Imagen Ilustrativa Infobae)

El grupo de Riccardo Middei resalta que futuras instalaciones, como el observatorio Vera Rubin, serán decisivas para ampliar el registro de casos en otros núcleos galácticos activos, especialmente a través de observaciones ópticas complementadas por rayos X. Este enfoque permitirá precisar cuán habituales son los episodios de reactivación en los agujeros negros supermasivos y perfeccionar los modelos que intentan explicarlos.

El hallazgo invita a revisar las limitaciones de los modelos actuales sobre discos de acreción, que aún no logran describir por completo la estructura y evolución de estos sistemas. Según el estudio en arXiv, todavía falta mucho para comprender en detalle los flujos de materia en el entorno de estos objetos extremos.

Tomados en conjunto, estos resultados muestran que los modelos tradicionales no bastan para explicar la realidad física de las transiciones rápidas en la acreción de los agujeros negros más masivos, lo que abre líneas de investigación novedosas para la física de los núcleos galácticos activos.

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