El gobierno de Alemania decidió limitar el aumento del precio de los combustibles en las estaciones de servicio a una sola vez por día, medida que entrará en vigor antes de Pascua.
Esta decisión responde a la rápida escalada de los costos del combustible desde el inicio de la guerra entre Irán e Israel, y busca controlar la inflación y dar transparencia a un mercado donde los precios han superado los 2 euros por litro en el caso del diésel, indicó el canciller Friedrich Merz en declaraciones recogidas por Reuters.
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La resolución fue adoptada por la cámara alta, el Bundesrat, y establece que las estaciones de servicio podrán incrementar los precios únicamente al mediodía (11:00 GMT).
Se permite, sin embargo, realizar rebajas en cualquier momento del día. El incumplimiento podría traer sanciones de hasta 100.000 euros (USD 108.000), según el proyecto aprobado por la cámara baja parlamentaria, medida respaldada por los conservadores, los socialdemócratas y Los Verdes, como recogió Reuters.
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La legislación, que también fortalece a la Oficina Federal de Carteles, obliga a mayor control sobre los precios y endurece las reglas antimonopolio.
Con este cambio, el Ejecutivo apunta a impedir aumentos injustificados y proteger a consumidores y empresas de prácticas abusivas, en un contexto donde el precio del diésel pasó de 1,75 euros por litro antes del conflicto a valores “muy por encima de 2 euros” en diversas regiones, de acuerdo con cifras aportadas por Reuters.
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El impacto de los combustibles en la inflación alemana
El incremento de los combustibles ha tenido un impacto directo en la inflación alemana. Las previsiones de economistas, citadas por Reuters, apuntan ahora a un índice cercano al 3% anual, cuando la expectativa previa era del 2%. Al respecto, la ministra de Economía, Katherina Reiche, no descarta elevar de manera temporal la deducción fiscal por movilidad laboral para aliviar a los trabajadores, además de analizar medidas como una reducción en los peajes para camiones y del IVA en las estaciones de servicio.
El bloque socialdemócrata estudia la imposición de un impuesto extraordinario a las ganancias de las empresas energéticas y un tope directo al precio de la gasolina.
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El efecto se siente especialmente en las pequeñas y medianas empresas. Según una encuesta de la asociación DMB presentada por Reuters, más del 90% de las 450 compañías participantes declararon haber sufrido incrementos de precios en energía y combustible desde el inicio de la guerra. Alrededor de un tercio reportó aumentos superiores al 30%, y más de la mitad consideró que estos incrementos suponían una carga significativa o crítica para la continuidad operativa.
En el sector logístico, Dirk Engelhardt, representante de la Asociación Alemana de Transporte en Carretera, Logística y Reciclaje, detalló a Reuters que el costo del diésel subió un 28% solo en marzo. Dado que el diésel representa el 30% de los costes totales, Engelhardt señaló: “Eso significa que nuestras empresas miembro realmente necesitan aumentar las tarifas de transporte entre un 8% y un 10%”. Para algunos operadores, sostuvo, el alza de los precios representa incluso una amenaza existencial, ya que “los márgenes son muy bajos”.
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Los próximos días serán clave para la instrumentación de estas medidas y el diseño de nuevos mecanismos de mitigación frente al impacto de los precios energéticos sobre la economía productiva de Alemania.
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