
Los grandes ataques mecanizados, en los que participan docenas de tanques y otros vehículos blindados de combate, vuelven al campo de batalla en Ucrania tras una larga pausa causada por el dominio de los drones, ya que Rusia apuesta de nuevo por el equipo militar convencional en un intento por aplastar las defensas ucranianas.
Los esfuerzos diplomáticos, encabezados por el presidente estadounidense Donald Trump, no han logrado hasta ahora cambios en el campo de batalla, ya que las fuerzas rusas persisten en su intento de acelerar el avance cerca de Pokrovsk y otros puntos conflictivos en la región oriental de Donetsk.
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Desde principios de mes, varias unidades ucranianas han repelido al menos cuatro ataques a gran escala rusos, en los que los militares invasores desplegaron más de 100 vehículos blindados de combate en total.
El ataque más reciente se produjo este jueves cerca del pueblo oriental de Shájove, donde Rusia intentó rescatar a sus unidades que se enfrentan a la amenaza de un cerco tras un avance fallido hacia Dobropilia.
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El papel de la meteorología
Los expertos militares atribuyen el regreso de los tanques y otros equipos pesados al empeoramiento de las condiciones meteorológicas.
Las frecuentes lluvias han convertido el terreno en fangoso, lo que dificulta los movimientos rápidos de la infantería y hace necesario el uso de vehículos con orugas en lugar de vehículos con ruedas, según el análisis de Oleksandr Kovalenko para el grupo Resistencia Informativa.
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Las condiciones de lluvia y niebla también dificultan las operaciones aéreas con drones, una piedra angular de las defensas ucranianas, lo que lleva a los comandantes rusos a creer que una ofensiva mecanizada concentrada podría acabar rompiendo las defensas ucranianas, agotadas por años de combate.
Este jueves, el Cuerpo Azov de la Guardia Nacional de Ucrania se enfrentó a un ataque en el que participaron 22 tanques y otros vehículos blindados de combate, destruyendo nueve y dañando al menos cuatro.
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Aunque los drones contribuyeron a la defensa, las líneas defensivas meticulosamente preparadas, los eficaces campos de minas y las acciones coordinadas de artillería fueron fundamentales, según explicó esa unidad ucraniana.
A pesar de las grandes pérdidas de equipo en estos ataques, algunos soldados rusos logran acercarse a las posiciones ucranianas, dispersándose por el campo de batalla y escondiéndose de los drones ucranianos en los sótanos de los edificios que quedan en pie.
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“Se espera que el tiempo empeore aún más, y es probable que el enemigo intente aprovecharlo”, advirtió el Cuerpo Azov este viernes, y los expertos militares también esperan que se produzcan más ataques a gran escala.
Un campo de batalla cambiante

Al principio de la invasión, Rusia se basó en gran medida en ataques mecanizados a gran escala, con resultados dispares.
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Sin embargo, el uso generalizado de drones aéreos hizo que estas tácticas resultaran poco prácticas, provocando pérdidas significativas y agotando las reservas de vehículos blindados y tanques de Rusia.
Ucrania estima que más de 11.000 tanques rusos han sido destruidos, capturados o dañados en más de tres años y medio de conflicto, con aproximadamente 4.000 completamente destruidos o capturados, según Oryx, un importante grupo de investigación de fuentes abiertas.
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Desde el invierno de 2025, Rusia ha pasado a desplegar pequeños grupos de infantería, que son más difíciles de detectar y requieren más esfuerzo y recursos para neutralizarlos cuando se dispersan, a diferencia de los grupos más grandes en vehículos blindados.
Las fuerzas rusas también han aumentado el uso de motocicletas para ayudar a su infantería a cruzar rápidamente las zonas más peligrosas.
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En consecuencia, las pérdidas de tanques han disminuido a unas 60 al mes, en comparación con los cientos que se producían al principio de la guerra, y ahora los tanques se utilizan a menudo como artillería suplementaria situada más lejos del frente.
Los planes de Rusia
Según Kovalenko, algunos modelos de tanques, como el T-80, han desaparecido casi por completo del campo de batalla.
En la actualidad, Rusia sólo produce unos diez tanques modernos al año, y depende en gran medida de las existencias procedentes de la renovación de la flota de la era soviética.
Sin embargo, según este experto, Rusia tiene aproximadamente 1.650 tanques almacenados que pueden restaurarse.
Los documentos de planificación revisados por el grupo ‘Frontelligence Insight’ indican que Rusia tiene como objetivo producir alrededor de 1.780 tanques nuevos durante la próxima década.
Aunque la posición de Rusia como potencia en materia de blindados se ha visto mermada y es necesario redefinir el papel de estos, Kovalenko espera que sigan estando en primera línea.
Sin embargo, Rusia seguirá dando prioridad a la infantería como principal fuerza de combate, siempre que pueda cubrir sus pérdidas con nuevos reclutas, declaró Kovalenko a EFE, y Ucrania necesitará aumentar las pérdidas del enemigo para detener su avance.
(EFE)
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