
La policía británica descartó que Julia Wandelt, ciudadana polaca de 24 años, sea Madeleine McCann, la niña desaparecida en Praia da Luz, Portugal, en 2007, tras una prueba de ADN concluyente, según reveló en el tribunal el principal responsable de la investigación. El hecho tuvo lugar durante el juicio en el Tribunal de la Corona de Leicester, donde Wandelt enfrenta acusaciones de acoso continuado contra la familia McCann.
De acuerdo con la información presentada en el tribunal, Wandelt emprendió una campaña de hostigamiento dirigida a Kate y Gerry McCann, así como a sus hijos, Sean y Amelie, entre 2022 y principios de 2025. El tribunal escuchó que la acusada envió cientos de llamadas, mensajes, notas de voz y cartas a la familia, llegando incluso a presentarse en su domicilio con la exigencia de realizarse una prueba de ADN.
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Según las declaraciones recogidas por The Guardian, el inspector jefe Mark Cranwell, a cargo de la Operation Grange —la investigación policial sobre la desaparición de Madeleine McCann—, declaró ante el jurado que aceptó la toma de ADN de Wandelt “con la esperanza de que detuviera su comportamiento hacia la familia McCann”, a pesar de que no era el procedimiento habitual. Cranwell explicó que, desde el inicio, la policía había determinado que Wandelt no era Madeleine por la falta de parecido físico y porque tenía dos años más que la menor desaparecida. Añadió que solo procedieron con la prueba genética cuando supieron que la policía de Leicester planeaba arrestar a Wandelt por acoso.
Tras efectuar el análisis, la policía comunicó a Wandelt bajo custodia que su ADN no coincidía con el de Madeleine, y le transmitió de manera directa: “Tú no eres Madeleine McCann”. Según el relato de Cranwell recogido por The Guardian, durante esa conversación, Wandelt cuestionó la motivación de la policía preguntando si “realmente querían encontrar a Madeleine”, a lo que Cranwell respondió afirmativamente. El inspector jefe expresó al jurado su preocupación inicial sobre el posible daño emocional que comunicar una toma de ADN a la familia podría generar y su temor a que otros individuos se presentasen asegurando ser la niña desaparecida si se institucionalizaba esta práctica.
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El tribunal escuchó también que, pese a las pruebas científicas, Cranwell temía que Wandelt insistiera en sugerir que la muestra fue manipulada y que “existía la posibilidad de que nunca aceptara que no es Madeleine”.
Al inicio del proceso, el jurado fue informado del malestar de la familia McCann ante las interacciones “espeluznantes” y “profundamente perturbadoras” con Wandelt y su coacusada Karen Spragg, de 61 años, residente en Cardiff. Se detalló cómo ambas incrementaron la presión para que se realizara la prueba genética, llegando a idear “planes cada vez más extraños” para recolectar ADN de Kate McCann, que contemplaban revisar los cubos de basura de la familia y tomar tenedores de restaurantes en los que los McCann habían comido.
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Tanto Wandelt como Spragg niegan haber cometido acoso. El juicio continúa según la cobertura de The Guardian.
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