Los países del Grupo de los Siete (G7) ultiman un plan coordinado para elevar la presión contra el comercio de petróleo ruso, con el objetivo de restringir el financiamiento a la invasión de Ucrania por parte del gobierno de Vladímir Putin.
En una declaración provisional posterior a una reunión virtual, los ministros de Finanzas anunciaron el endurecimiento de sanciones dirigidas tanto a quienes compran mayores volúmenes de crudo ruso como a quienes facilitan la evasión de restricciones, según Reuters.
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Además, el G7 estudia medidas directas y sincronizadas que afectan sectores clave, en particular la energía, la banca y la industria militar rusa, y prevé sanciones también sobre países y entidades que ayuden a Moscú a sortear los controles.

Según un borrador consultado por Bloomberg, el bloque se plantea aumentar aranceles, vetos a importaciones y exportaciones y vigilancia sobre las denominadas flotas sombra, a fin de impedir operaciones al margen del sistema sancionador.
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Actualmente, Rusia ha conseguido sostener e incluso incrementar sus ingresos energéticos, utilizando rutas alternativas y mecanismos de intermediación.
Este contexto limita la eficacia del tope al precio del crudo fijado en USD 60 desde 2022 por el G7, la Unión Europea (UE) y Australia.
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Para revertir esta tendencia, el compromiso del G7 abarca la colaboración con países aliados y el fortalecimiento de controles legales y regulatorios, con el fin de impedir que se exporten hidrocarburos rusos por fuera del marco de sanciones y así reducir el acceso ruso a divisas internacionales, según Economic Times
A la par de estas iniciativas, la Comisión Europea busca poner en marcha un nuevo paquete de restricciones, que incluye el veto al gas natural licuado ruso desde 2027 y la movilización de EUR 140.000 millones (USD 164.000 millones) en ayuda financiera para Ucrania, empleando fondos bloqueados en la UE.
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Sanciones y condenas del G7 frente a Rusia e Irán
Las acciones recientes del Grupo de los Siete (G7) se inscriben en una continuidad estratégica destinada a debilitar los mecanismos de financiamiento del conflicto en Ucrania y contener la influencia de otros actores internacionales.
En línea con las últimas declaraciones y planes de presión económica sobre Rusia, el mes pasado los ministros de Finanzas del G7 exploraron la posibilidad de nuevas sanciones y aranceles contra países que contribuyen al esfuerzo bélico ruso y detallaron la necesidad de fortalecer la cooperación en materia de controles comerciales y financieros.
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Estados Unidos solicitó respaldo para imponer aranceles a quienes compran petróleo ruso y se reforzó el rol de las medidas comerciales como herramienta de presión, evidenciado por el aumento de aranceles a productos de India dispuesto por el gobierno de Donald Trump, en contraste con la continuidad de la tregua con China.
El comunicado, firmado también por Australia, Países Bajos, Nueva Zelanda y Suecia, condenó la persecución política internacional y otras actividades hostiles del gobierno de Irán, y reafirmó el compromiso colectivo para contrarrestar la injerencia extranjera y defender a sus ciudadanos.
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(Con información de Reuters)
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