En el ala este de la Casa Blanca, el presidente Donald Trump lanzó este mates una advertencia clara: si el presidente ruso Vladímir Putin no acepta un alto el fuego en Ucrania, Estados Unidos impondrá sanciones económicas severas.
“No será una guerra mundial, pero sí una guerra económica, y una guerra económica va a ser perjudicial. Va a ser perjudicial para Rusia, y no quiero eso”, ha declarado durante una reunión con miembros de su gabinete en la Casa Blanca.
El contexto de estas palabras no es nuevo. Desde julio Trump ha impulsado una política de presión económica directa: el 14 de ese mes amenazó con aranceles del 100% y sanciones secundarias a los países que importaran petróleo ruso, exigiendo un alto el fuego en el plazo de 50 días, aunque luego redujo ese plazo al 8 de agosto.
PUBLICIDAD
El domingo, JD Vance afirmó que Estados Unidos mantiene abierta la posibilidad de imponer nuevas sanciones a Rusia.
“No, las sanciones no están descartadas. Pero tomaremos estas decisiones caso por caso”, declaró el vicepresidente norteamericano en una entrevista con NBC.
La medida es parte de una estrategia dual: usar tanto vetos financieros como incentivos comerciales para empujar hacia una solución diplomática. En efecto, recientes discusiones incluyen propuestas concretas de cooperación en el sector energético, como el posible regreso de Exxon Mobil al proyecto Sakhalin‑1 o ventas de equipos de gas natural licuado, así como la compra de rompehielos nucleares rusos por parte de EEUU.
PUBLICIDAD

Ese enfoque mixto refleja una diplomacia que busca combinar presión y concesiones. Por un lado, Trump habla de sanciones “muy graves”. Por otro, su administración explora caminos que permitan aliviar restricciones económicas si Rusia muestra disposición negociadora.
El senador Lindsey Graham, fuerte aliado republicano en el Congreso, refuerza esa política. Según información reciente, está dispuesto a respaldar sanciones que incluyan aranceles totales —hasta 500%— sobre países que compren energía rusa, si Putin no acepta sentarse con el presidente ucraniano, Volodymyr Zelensky. Además, la Ley de Sanciones a Rusia de 2025, promovida por Graham, ya prevé esas medidas en el Congreso. Fue introducida en abril con respaldo bipartidista.
PUBLICIDAD
Esta línea firme se sostiene también sobre un historial reciente. El 15 de agosto, en una cumbre en Alaska, Trump se reunió con Putin y dejó abierta la posibilidad de un encuentro posterior que incluyera a Zelensky, siempre que hubiese avances. Días más tarde, el 22 de agosto, insistió ante los medios: “Vamos a saber en dos semanas si hay posibilidades; si no, decidiremos entre sanciones masivas, aranceles o hacer nada”.
Estados Unidos no actúa en solitario. Se ha planteado abrir canales de negociación de desnuclearización con Rusia y China como parte de una agenda mayor de seguridad global. Al mismo tiempo, el envío de su enviado especial Steve Witkoff a Moscú y las conversaciones con líderes europeos buscan articular una estrategia conjunta ante la escalada del conflicto en Ucrania.
PUBLICIDAD
Para Ucrania, la posición de EE UU, bajo la administración Trump, ha sido ambivalente. Por un lado, ofrece garantías de seguridad robustas y apoyo logístico, como vigilancia y defensa aérea, sin desplegar tropas estadounidenses en el terreno. Por otro lado, descarta explícitamente la adhesión de Ucrania a la OTAN, insistiendo en que no es un resultado realista en ningún eventual acuerdo de paz.
Putin, por su parte, sigue firme en su postura. Ha rechazado repetidamente ceder en el terreno, bajo premisas que califican de inaceptables por Occidente. El Kremlin ha insistido en condiciones políticas previas a cualquier diálogo significativo y hasta ahora no ha mostrado señales de flexibilizar su posición.
PUBLICIDAD
El trasfondo económico es clave. Rusia, aislada desde 2022 por sanciones occidentales, busca alivio en proyectos estratégicos como Sakhalin‑1 y el LNG ártico. Su receptividad ante señales de Washington es un termómetro del posible giro diplomático. A su vez, EEUU espera que Rusia reoriente su dependencia tecnológica hacia Occidente y no hacia China, debilitando así su alianza con Beijing.
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
Últimas Noticias
Tensión en Asia: un avión militar estadounidense sobrevoló el estrecho de Taiwán y el régimen chino vigiló la operación
La Séptima Flota de EEUU informó que la operación se realizó el viernes en espacio aéreo internacional y la enmarcó en su postura sobre un Indo-Pacífico libre y abierto

Estados Unidos y Canadá no lograron alcanzar un acuerdo comercial y comenzarán a regir los nuevos aranceles de Trump
Luego de las negociaciones de última hora del viernes, el representante comercial estadounidense, Jamieson Greer, afirmó que Ottawa se negó a finalizar el tratado comercial en los términos acordados a principios de esta semana"

Putin amplía su maquinaria de guerra con ayuda de Kim Jong-un: cerca de 400 operadores de drones se sumarán a sus fuerzas
La inteligencia ucraniana advirtió que estos especialistas podrían participar en tareas de reconocimiento y ataques, mientras Moscú busca liberar a sus propios soldados para operaciones ofensivas
Padres de niños secuestrados en Nigeria exigen respuestas tras casi 100 días de cautiverio: “No sabemos si están bien”
Los menores fueron sacados por la fuerza de sus aulas en Borno el pasado 15 de mayo y, desde entonces, sus familias desconocen su paradero y condiciones
Canadá mantiene negociaciones de última hora con Estados Unidos ante la inminente entrada en vigor de nuevos aranceles
Dominic Leblanc y Jamieson Greer encabezaron en Washington una jornada clave para resolver los últimos puntos del acuerdo, después de dos días de intensas negociaciones y antes del vencimiento del plazo, previsto para las 00:01 del sábado


