
Las consecuencias de las recientes lluvias extremas en el Cabo Oriental han dejado a miles de personas sin hogar y a comunidades enteras enfrentando la reconstrucción de sus vidas. Según el recuento oficial, 92 personas han perdido la vida tras las inundaciones que azotaron la región desde el 9 de junio, lo que llevó al gobierno de Sudáfrica a declarar un estado de desastre nacional.
El impacto se sintió con especial fuerza en zonas vulnerables, donde la infraestructura ya presentaba deficiencias. El medio The Associated Press detalló que “un frente meteorológico extremo provocó intensas lluvias, vientos fuertes y nieve en varias partes de la zona, causando inundaciones en una de las provincias más pobres de Sudáfrica la semana pasada, dejando decenas de muertos y carreteras, casas, escuelas y otras infraestructuras dañadas”.
La magnitud del desastre llevó a que el gobierno del Cabo Oriental organizara un día de luto provincial y una ceremonia en el Colegio de Educación y Formación Técnica y Profesional King Sabatha Dalindyebo en Mthatha, una de las pocas instituciones educativas que no sufrió daños estructurales.
Durante la ceremonia, cientos de personas, entre ellas líderes religiosos de distintas denominaciones cristianas, se reunieron para rendir homenaje a las víctimas. Encendieron velas en memoria de los fallecidos, mientras que funcionarios provinciales expresaron el dolor y la incertidumbre que atraviesa la comunidad.
Zolile Williams, miembro del consejo ejecutivo, afirmó, “Desde el 9 de junio, esta provincia ha sido golpeada duramente por desastres sin precedentes, catastróficos e inimaginables, en los que, en toda la provincia, alrededor de 92 personas han perecido”. Williams también subrayó la gravedad de la situación al decir, “Desde ese día, el Cabo Oriental no ha sido el mismo. Es la primera vez que experimentamos tantos cuerpos sin vida, algunos de los cuales aún no han sido encontrados”.
El desastre no solo dejó víctimas mortales, sino que también provocó la desaparición de varias personas, entre ellas al menos dos escolares que fueron arrastrados por la corriente mientras viajaban en un autobús. Las autoridades han hecho un llamado a los residentes para que informen sobre personas desaparecidas para que los rescatistas puedan entender mejor a cuántas personas aún están buscando.
La cifra de desaparecidos sigue sin confirmarse, lo que mantiene la preocupación y la angustia entre los familiares y la comunidad.

El aviso gubernamental emitido el miércoles por Elias Sithole, director del Centro Nacional de Gestión de Desastres, amplió el alcance del desastre más allá del Cabo Oriental. Sithole explicó que el clima severo también causó daños en las provincias de KwaZulu-Natal, Cabo Occidental y Estado Libre.
Esta declaración permite al gobierno movilizar recursos y fondos para la asistencia y rehabilitación de las zonas afectadas, y permanecerá vigente hasta que las condiciones mejoren o el jefe del centro decida revocarla.
La visita del presidente Cyril Ramaphosa a Mthatha puso de manifiesto la gravedad de la situación en la provincia más afectada.
El mandatario recorrió las áreas devastadas y se reunió con residentes y autoridades locales para evaluar las necesidades más urgentes. Muchas de las víctimas de las inundaciones en el Cabo Oriental vivían en llanuras aluviales cerca de ríos, lo que incrementó su vulnerabilidad ante el desbordamiento de los cauces y la fuerza de las aguas.
Los barrios más pobres, caracterizados por viviendas informales y precarias, sufrieron los daños más severos. Funcionarios del gobierno reconocieron que estas comunidades resultaron especialmente afectadas, ya que la falta de infraestructura adecuada agravó el impacto de las inundaciones. Además, la respuesta de los equipos de rescate y la condición de las infraestructuras han sido objeto de críticas por parte de la población y de algunos sectores sociales.
El estado de desastre nacional declarado por el gobierno sudafricano implica la liberación de fondos y recursos para atender la emergencia y comenzar los trabajos de rehabilitación. Esta medida busca acelerar la llegada de ayuda a las zonas más afectadas y garantizar la restauración de servicios esenciales, como el suministro de agua, electricidad y atención médica.
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