
Aproximadamente a 2,7 kilómetros (1,5 millas náuticas) de la aldea filipina en la isla Thitu, un barco pesquero chino quedó varado en aguas poco profundas durante una tormenta, lo que generó preocupación entre los habitantes locales y movilizó a las fuerzas filipinas.
El incidente fue reportado de inmediato por los residentes a la Guardia Costera y al Ejército de Filipinas, según relató MP Albayda, funcionario local, a The Associated Press. “Se preocuparon porque los chinos estaban muy cerca, pero realmente fueron el fuerte viento y las olas los que causaron que el barco encallara”, manifestó, y añadió que otras embarcaciones chinas acudieron para remolcar al barco afectado.
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Este episodio resalta la tensión constante en el Mar Meridional, donde la presencia de barcos chinos cerca de territorios ocupados por Filipinas mantiene en alerta a las autoridades locales.
Tras detectar el incidente, personal militar y de la guardia costera filipina se desplegó en la zona con la intención de brindar asistencia al barco chino. La portavoz de la marina regional, Ellaine Rose Collado, informó que, aunque inicialmente se prepararon para ayudar, observaron que la embarcación había logrado liberarse por sus propios medios.
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Collado señaló que no se disponía de información inmediata sobre posibles heridos entre la tripulación ni sobre daños materiales en el barco.
En los últimos años, las disputas en el Mar Meridional han provocado un aumento de los enfrentamientos entre barcos de la Guardia Costera y la Marina de Filipinas y China. El coronel Xerxes Trinidad, de las Fuerzas Armadas de Filipinas, declaró: “La alerta de nuestras tropas siempre está presente”.
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Además subrayó que, al percatarse de que se trataba probablemente de un accidente, las fuerzas filipinas actuaron conforme a la normativa internacional: “Intentamos brindar asistencia como profesionales (...) Siempre seguimos la ley internacional”. Estas declaraciones reflejan la postura oficial de Filipinas de actuar bajo los principios del derecho marítimo internacional, incluso en situaciones de tensión con embarcaciones chinas.
La isla Thitu, conocida localmente como isla Pagasa, es la mayor de las nueve islas e islotes ocupados por Filipinas en el Mar Meridional. En ella residen tanto un pueblo pesquero filipino como fuerzas militares del país. La isla se sitúa a unos 26 kilómetros (16 millas) del arrecife Subi, una de las bases insulares que China ha construido y fortificado en los últimos años para reforzar su reclamo sobre casi la totalidad del mar.
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Según expertos, el barco chino que encalló presentaba características similares a las de los barcos de milicias chinas, los cuales, de acuerdo con el ejército filipino, suelen apoyar a la guardia costera y la marina de China en operaciones para bloquear y hostigar a embarcaciones filipinas en la zona.
La presencia de estos barcos de milicias ha sido motivo de preocupación para las autoridades filipinas, ya que se les atribuye un papel activo en la estrategia de China para consolidar su control sobre las rutas marítimas disputadas.
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Estas aguas constituyen una de las vías de comercio global más transitadas y su control es motivo de disputa no solo entre China y Filipinas, sino también con Vietnam, Malasia, Brunéi y Taiwán.
El incidente del barco encallado se produce en un contexto de vigilancia constante y desconfianza mutua. Los habitantes de la isla Thitu han desarrollado una relación de alerta permanente ante la presencia de embarcaciones chinas en las inmediaciones.
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La transformación del arrecife Subi y otros seis arrecifes en bases insulares por parte de China ha modificado el equilibrio estratégico en la región. Estas instalaciones refuerzan la capacidad de China para proyectar poder y controlar el tráfico marítimo, lo que ha generado preocupación entre los países vecinos y la comunidad internacional.
En este escenario, la postura de Estados Unidos adquiere relevancia. Aunque Estados Unidos no reclama ninguna parte del Mar Meridional, ha reiterado su compromiso de defender a Filipinas en virtud de su alianza de larga data.
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El episodio también pone de manifiesto el papel de las comunidades locales en la vigilancia y defensa de los territorios disputados. Los pescadores y residentes de la isla Thitu se han convertido en los primeros observadores de cualquier movimiento inusual en la zona, alertando a las autoridades ante posibles incidentes.
Esta colaboración entre la población civil y las fuerzas armadas refuerza la capacidad de Filipinas para responder rápidamente a situaciones de emergencia y mantener la soberanía sobre sus posiciones en el Mar de China Meridional.
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