
El ministro de Relaciones Exteriores de Irán, Abas Araghchi, aseguró este sábado que el régimen está dispuesto a retomar las negociaciones con Estados Unidos en lo que respecta a su programa nuclear pero exigió como condición innegociable el cese de la política de “máxima presión” sobre su país, reintroducida esta semana por el presidente Donald Trump.
“El levantamiento de las sanciones requiere negociaciones pero no en un contexto de ‘máxima presión’ ya que, en este caso, no sería una negociación sino una forma de rendición”, sostuvo el canciller en relación a la tensa relación diplomática entre los países.
“Es necesario frustrar a los sancionadores”, sumó e insistió en que dicha misión es “una tarea pública”.
Este miércoles, Trump anunció el restablecimiento de una serie de sanciones sobre Teherán -muchas de ellas enfocadas en su actividad petrolera- con el objetivo de elevar al máximo la presión sobre el régimen y conseguir limitar sus actividades nucleares.

“No queremos ser duros con Irán, no queremos ser duros con nadie. Pero simplemente no pueden tener una bomba”, explicó el Presidente al dar a conocer la decisión a la par que resaltó que, no obstante, espera que “Irán sea un país grande y exitoso”.
Sin embargo, la noticia generó malestar en el régimen persa, que endureció su postura hacia el gigante norteamericano, rechazó negociaciones en dichos términos y reforzó sus amenazas, como hizo en las últimas semanas, con la presentación de instalaciones subterráneas de misiles y drones.
“La llamada ‘máxima presión’ es una experiencia fallida. Repetirla solo conseguirá que se aplique una vez más la ‘máxima resistencia’. Las personas inteligentes deberían elegir, en cambio, la ‘máxima sabiduría’”, respondió Aragachi, a la par que el líder supremo, el ayatollah Ali Khamenei, describió como “no inteligente, sabia ni honorable” la estrategia de la Casa Blanca.
“No debería haber negociaciones con un Gobierno así”, sostuvo, y recordó que el fin del acuerdo nuclear que regía el vínculo entre los países concluyó por decisión de Trump y no por una decisión de la República Islámica.

“La misma persona que está en el cargo hoy rompió el acuerdo. Esta es una experiencia de la que debemos aprender. Negociamos, hicimos concesiones, llegamos a acuerdos, pero no logramos los resultados que buscábamos. Y, a pesar de todos sus defectos, la otra parte finalmente violó y destruyó el acuerdo”, sumó Khamenei sobre la postura que adoptará en esta oportunidad.
Pese a que Irán insiste en que es “parte activa del Tratado de No Proliferación Nuclear y otros instrumentos globales” de la materia y que “bajo ninguna circunstancia buscará, desarrollará o adquirirá armas nucleares”, los expertos llevan años advirtiendo sobre el fortalecimiento del programa atómico del régimen, que dejaría a Occidente bajo una importante amenaza.
Según el Organismo Internacional de Energía Atómica, desde el fin del acuerdo con Estados Unidos, Irán ha avanzado significativamente en el enriquecimiento de uranio y tendría material suficiente para poder fabricar una bomba en cuestión de días.

Precisamente, el OIEA estimó las reservas de la sustancia enriquecida al 60% en más de 180 kilogramos, lo que expuso un aumento de casi 20 kilogramos en cuestión de dos meses. A partir de esto, el enriquecimiento hasta el 90 por ciento, necesario para una bomba, es apenas un paso técnico y, de hecho, informes de inteligencia de Estados Unidos sugirieron que los iraníes estarían explorando un método más rápido y menos sofisticado para desarrollar este arma.
(Con información de AFP)
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