
El aumento de la violencia en Mali, a raíz de la ruptura del acuerdo de paz alcanzado en 2015 entre la junta gobernante, los grupos rebeldes y con el aval de la ONU, dejó casi a medio centenar de civiles muertos en las últimas semanas, en lo que ya se considera una “limpieza étnica”.
El Observatorio Ciudadano para la Vigilancia y la Defensa de los Derechos Humanos del Pueblo de Azawad difundió un comunicado en el que precisó que al menos 60 civiles habían sido asesinados y enterrados en fosas comunes en la zona de Abeibara o en áreas boscosas cercanas, tras una operación militar conjunta entre el Ejército y el Grupo Wagner, famoso por ser el principal actor mercenario de Rusia.
Hamadine Driss Ag Mohamed, hijo del jefe de la aldea, sumó que “los soldados malienses y de Wagner ejecutaron a ancianos y pastores, y robaron todo lo que encontraron en los campos, como dinero y joyas valiosas”.
Según los reportes, estas masacres ocurrieron entre el 20 y el 29 de junio en la región de Kidal, un antiguo bastión de una rebelión de militantes de la etnia tuareg que suelen enfrentarse contra el Ejército. Inclusive, algunos de los combatientes han sido identificados como miembros de Al Qaeda.

Por su parte, funcionarios de la aldea Djiguibombo también dieron cuenta del asesinato de al menos 21 civiles, en un ataque también atribuido a estos grupos.
La magnitud de la violencia perpetrada y el accionar sin justificaciones sobre la sociedad civil llevaron al Observatorio a denunciar que en el país tiene lugar “una vasta campaña de limpieza étnica, llevada a cabo por los rusos de Wagner, en compañía del Ejército maliense”.
El coronel mayor Souleymane Dembélé, uno de los portavoces del Ejército, reconoció que las tropas están llevando a cabo maniobras en todo el país aunque desconoció las denuncias en su contra. “Es cierto que hay operaciones militares en curso en todo el territorio nacional pero no tengo información sobre estas acusaciones”, dijo.
No obstante, las imágenes de los cuerpos sin vida y los campamentos de los vecinos de Mali completamente incinerados no tardaron en llegar a las redes sociales, poniendo en duda las declaraciones del Coronel.
Mali -especialmente Kidal- lleva décadas inmerso en un contexto de inestabilidad, violencia y lucha contra la insurgencia de grupos armados, como Al Qaeda y el Estado Islámico, una tarea que emprendió junto con Burkina Faso y Níger.

Los golpes militares de los últimos años en los tres países, sin embargo, llevaron a la expulsión de las fuerzas francesas y el acercamiento a los enemigos de occidente, entre ellos Rusia, que demostró su apoyo con el envío de sus mercenarios y sus posibles sucesores de Africa Corps, acusados de los crímenes más atroces en África y Ucrania.
En diciembre, una fuerza de mantenimiento de la paz de la ONU también debió abandonar Mali tras más de 10 años de operaciones, siguiendo las órdenes de la junta que se había hecho con el poder, que la consideró un fracaso.
(Con información de AP)
Últimas Noticias
Apartheid de género en Afganistán: mujeres y niñas fueron arrestadas por incumplir el código de vestimenta impuesto por los talibanes
Las autoridades confirmaron las detenciones en Kabul y Herat, y justificaron el accionar al considerar el incumplimiento del hiyab como un “delito muy grave”

Israel revocará el estatus diplomático de Países Bajos en Cisjordania por el veto a productos de los asentamientos
El canciller israelí, Gideon Saar, dio siete días a los funcionarios neerlandeses para entregar su documentación oficial y anunció que después quedarán sin las protecciones reconocidas por Jerusalén
Aleksandar Vucic renunció a la presidencia de Serbia para postularse como candidato a primer ministro
La dimisión será efectiva este lunes y la titular del Parlamento, Ana Brnabić, asumirá de forma interina. El país celebrará elecciones legislativas anticipadas el 25 de octubre y deberá convocar comicios presidenciales antes de que termine diciembre
Subió 200 veces una torre para alcanzar la altura del Everest: el desafío de un joven de 19 años contra el cáncer infantil
Alan Zharikov realizó el reto en 23 horas y 50 minutos, mediante recorridos de ida y vuelta por Philippe-le-Bon en Francia

