El secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg, celebró este miércoles los avances de la contraofensiva ucraniana en territorios ocupados por las tropas rusas, que les ha permitido romper las líneas de defensa y reconquistar importantes ciudades.
“La contraofensiva ucraniana sigue avanzando. En algunas zonas, las fuerzas ucranianas han superado las defensas rusas”, declaró junto a la primera ministra letona, Evika Silina, durante su primera visita al cuartel general aliado.
Las palabras del político le siguieron a una serie de críticas por parte de algunos de los estados miembro de la Organización, que señalaban que la ofensiva, lanzada la primavera pasada, estaba dando pocos resultados, que responden a un lento avance de las tropas.
Sin embargo, tanto Estados Unidos como el propio presidente Volodimir Zelensky y, ahora, Stoltenberg, han puesto el foco en las importantes victorias que lograron los últimos meses, que les permitieron recuperar territorios clave.

Es por ello que el Secretario General insistió este miércoles en la importancia de seguir apoyando y suministrando armas a Kiev.
“La mejor forma de lograr una paz duradera es aumentar el apoyo a Ucrania”, dijo antes de celebrar el envío de Estados Unidos de vehículos de combate Abrams, que llegaron esta semana al país.
“Aumentarán la capacidad para hacer retroceder a las fuerzas rusas”, señaló.

Zelensky pidió durante meses el envío de estos tanques blindados, equipados con municiones de 120 mm, que serán empleados en operaciones “muy concretas y muy bien preparadas ya que, si los despliegas en la vanguardia, no sobrevivirán en el campo de batalla por mucho tiempo”, dado que son una presa fácil para los drones suicidas y los campos de minas.
Tras conocerse la llegada de estos carros el pasado lunes, el Kremlin reconoció que se trata de “un arma muy seria” pero que, de todas formas, no lograrán alcanzarlos y “arderán” al igual que “otros tanques de fabricación extranjera”. Stoltenberg respondió a estos dichos lamentando que no hay ningún tipo de “señal” de que los objetivos de Putin hayan cambiado.
En ese sentido, la Inteligencia británica señaló que Moscú está centrado en “reforzar” una línea de frente muy extensa y eso hace “menos probable” una ofensiva en las próximas semanas.

Por su parte, las tropas de Kiev demostraron con sus ataques de las últimas semanas que uno de sus principales objetivos en esta etapa de la guerra son los complejos de industria militar enemiga, que han sido alcanzados en reiteradas oportunidades y que permiten mermar su capacidad.
“Los ataques con drones en el territorio del Estado agresor están dirigidos sobre todo contra las fábricas de misiles de la industria militar rusa”, explicó el jefe de la Inteligencia militar ucraniana (GUR), el general Kirilo Budánov.
La última de ellas tuvo lugar este lunes en la Crimea ocupada y, previo a ello, ocurrió un ataque sobre un cuartel general de la Flota rusa del Mar Negro.
“Prometimos que habría más”, dijo el teniente general Mykola Oleschuk, comandante de la Fuerza Aérea de Kiev al reivindicar la ofensiva.
(Con información de Europa Press)
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