
El Tribunal Supremo surcoreano confirmó el jueves la condena de 20 años de cárcel para la ex presidenta Park Geun-hye por el escándalo de corrupción que precipitó su destitución en 2017.
Esta decisión pone fin a un largo proceso judicial que siguió a la caída de la ex jefa del Estado al término de varios meses de masivas manifestaciones.
Primera mujer elegida a la presidencia en Corea del Sur, Park fue condenada en 2018 a 30 años de cárcel por corrupción y abuso de poder.
Tras una serie de recursos y nuevos juicios la pena se redujo a 20 años de cárcel.
El jueves, el caso volvió por segunda vez al Tribunal Supremo que confirmó la condena de 20 años.

El máximo tribunal también aprobó las multas y las indemnizaciones a las que la presidenta tiene que renunciar y que se elevan a 21.500 millones de won (20 millones de dólares).
Park, que boicotea desde hace tiempo las audiencias al denunciar la parcialidad de la justicia, estuvo ausente el jueves.
Asimismo, fue condenada a dos años de cárcel por infracciones en la legislación electoral.
La ex mandataria tendrá más de 80 años cuando cumpla los 22 años de cárcel a los que ha sido condenada.
Park fue reconocida culpable de haber recibido o pedido decenas de millones de dólares a empresas surcoreanas, como Samsung Electronics, haber compartido documentos clasificados secretos, haber puesto en una “lista negra” a artistas críticos con su política o haber despedido a responsables que se oponían a sus abusos de poder.

El escándalo sacó a la luz la connivencia perturbadora entre estos conglomerados familiares y el poder político, a través de Park o de su confidente en la sombra Choi Soon-sil que había aceptado sobornos a cambio de favores políticos.
Tras ser destituida, el abogado de centro izquierda Moon Jae-in llegó al poder en 2017 gracias a la pérdida de credibilidad de los conservadores.
Corea del Sur es conocido por la severidad de su justicia con los antiguos jefes de Estado. Al punto de que los cuatro ex presidentes sucoreanos aún en vida han sido condenados al final de su mandato.
El antiguo jefe de Estado Roh Moo-hyun se suicidó en 2009 tras haber sido interrogado por sospechas de corrupción que implicaban a su familia.
El final del proceso judicial significa que Park puede aspirar ahora a la gracia presidencial.
Hace unas semanas, el jefe del Partido Demócrata (centro izquierda) en el poder, dijo que contemplaba “sugerir” una gracia para Park y para Lee Myung-bak, otro ex presidente condenado. Pero estas declaraciones suscitaron una polvareda de críticas tanto en la derecha como en la izquierda.
(Con información de AFP)
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