Un Boeing 787 durante el Farnborough Airshow (Reuters/ Peter Nicholls)
Un Boeing 787 durante el Farnborough Airshow (Reuters/ Peter Nicholls)

Un Boeing 787-900 de la compañía United Airlines, que unía Melbourne con Los Ángeles, fue desviado el lunes al territorio francés de Nueva Caledonia, en el océano Pacífico, después de que supuestamente saliera humo de la cabina, según una fuente oficial local.

"Los pasajeros están desembarcando tranquilamente. El avión aterrizó a las 16H18 (hora local). Parece que salía humo de la cabina", declaró a la AFP un agente de la Cámara de Comercio y de la Industria, que administra el aeropuerto.

El avión, procedente de Melbourne, a unos 2.700 km de Nueva Caledonia, transportaba a 256 pasajeros y se dirigía a Los Ángeles, indicó la misma fuente.

Según la página web de Les Nouvelles-Calédoniennes, las máscaras de oxígeno se descolgaron durante el incidente.

La radio local RRB informó por su parte que todos los pasajeros, sanos y salvos, iban a pasar la noche en Numea, la capital del archipiélago, a la espera de que terminen las investigaciones técnicas.

La presión se intensifica 

Desde la tragedia de Ethiopian Airlines el 10 de marzo, que presenta similitudes con el otro de Lion Air de fines de octubre en Indonesia, la presión sobre Boeing se intensifica. 

La empresa está embarcada en una carrera contrarreloj para evitar una larga inmovilización del 737 MAX, y este sábado culminó el desarrollo de la versión corregida del sistema de estabilización sospechoso de estar detrás de los mortales accidentes.

Un Boeing 738 de American Airlines (Reuters/ Joshua Roberts/archivo)
Un Boeing 738 de American Airlines (Reuters/ Joshua Roberts/archivo)

La cotización de la acción de la compañía perdió cerca de 12% luego de ese accidente y más de 28.000 millones de dólares de capitalización bursátil se evaporaron.

La imagen del constructor, que también fabrica aviones de combate y equipos espaciales, se vio seriamente afectada.

El Departamento de Justicia abrió una investigación penal sobre el desarrollo del 737 MAX, según señaló la prensa, mientras que el de Transportes anunció el lanzamiento de una auditoría sobre la certificación de este avión.

El miércoles, funcionarios de la FAA, que autorizó el vuelo de este avión en marzo de 2017, deberán presentarse ante el Senado.

De acuerdo con fuentes coincidentes, el regulador, que dispone de oficinas en las fábricas de Boeing, confió gran parte de la certificación del 737 MAX y del MCAS en particular a empleados del constructor, por lo cual las preguntas sobre los lazos de esa autoridad con la compañía se plantearán en la audiencia.

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