Wall Street
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La preocupación sobre un freno al crecimiento económico global se hizo sentir con fuerza en los mercados en los últimos días y provocó un aumento de las ventas en los activos considerados de mayor riesgo, especialmente acciones y bonos soberanos de países emergentes o menos solventes.

Aunque las acciones de Wall Street rebotaron el miércoles recuperando algo de lo perdido en las últimas dos sesiones, las pérdidas primaron en el resto de los indicadores. El Dow Jones borró lo ganado en lo que va del año al bajar 2,21% el martes, el S&P 500 se replegó 1,82% y el Nasdaq bajó 1,70%.

La euforia en Estados Unidos, cuya economía creció más de un 4% en el segundo trimestre y se desaceleró hasta el 3% en el tercero, llevó al Dow Jones a su ­enésimo récord histórico: los 26.828 puntos alcanzados el 3 de octubre, justo antes de las elecciones de mitad de mandato al Congreso y el Senado y de la nueva ronda de resultados trimestrales.

Desde entonces y pese al leve alza del miércoles, el panorama se ha oscurecido. Ahora preocupa el devenir de la economía y cualquier dato o noticia negativos se pagan caros.

Apple y otras empresas tecnológicas son ahora mismo las que marcan la pauta con resultados decepcionantes y fuertes correcciones desde sus máximos del último año: Nvidia se ha dejado más del 50% de su valor, Facebook y Netflix pierden alrededor del 40%, Amazon y Apple no están lejos del 30% y Google supera ya el 20% de caída desde sus cotas más altas.

La volatilidad que afecta a estas empresas y cada vez más define al mercado se ha disparado en el año y todo apunta a que continuará subiendo en el último tramo del 2018. El índice VIX, que mide precisamente el grado de oscilaciones de los activos financieros, subió ayer desde los 18 hasta los 24 puntos. No está en niveles alarmantes, pero las señales están claras para los inversores: es momento para la prudencia.

(AFP)
(AFP)

Ante las últimas caídas, Juan Ignacio Crespo, asesor del fondo Multiciclos Global FI de Renta 4, citado por el diario La Vanguardia, apuntaba el martes que el índice de confianza de la Asociación Nacional de Constructores de vivienda en EEUU ha caído en noviembre ocho puntos, hasta su nivel más bajo de los dos últimos años.

"No se veía una caída tan fuerte desde el 2014. Es más, solo en otra ocasión, tras el ataque terrorista a las Torres Gemelas, tuvo una caída mensual de esa magnitud. Ni siquiera ocurría algo así durante la crisis financiera", añadió Crespo.

"Hay mucho miedo entre los operadores y un aluvión de ventas en el sector tecnológico y ese es el tipo de cosas que suceden cuando se avecina una corrección", dijo a Bloomberg Dan Miller, director de mercados en GW&K Investment, citado por el mismo medio.

Para las criptomonedas, por su parte, este final de año podría no tener el mismo sabor que el de 2017, cuando su valor se disparó a niveles sin precedentes. Desde hace una semana, el valor de las monedas virtuales, con el bitcóin a la cabeza, sufre un revés.

El periodo de relativa estabilidad que vivía el bitcoin, que desde principios del verano evolucionaba en torno a los 6.400 dólares, se terminó bruscamente con pérdidas acumuladas de 30% en una semana, según datos compilados por Bloomberg.

La célebre criptomoneda cayó 11,6% solo en la jornada del pasado miércoles, su mayor desplome desde febrero y el final de la fase de aterrizaje, un poco violento, que sufrió el bitcóin tras el estallido de su burbuja a finales de 2017.

Pero ese récord volvió a batirse el lunes, con una nueva caída de 12,2% respecto al valor que la criptomoneda tenía el viernes por la noche. Después, el martes, se sumaron pérdidas de más de 9%.

Con información de agencias 

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