Ciudad de Guatemala y Hawaii han protagonizado las dos erupciones volcánicas que más daños han causado en el último mes. El Volcán de Fuego y Kilauea han provocado víctimas, desaparecidos, evacuados y han dejado a su paso infraestructuras, viviendas y redes eléctricas bajo un manto de ceniza. Sin embargo, las dos erupciones tienen poco que ver. El contexto geográfico, los modos de destrucción y las características volcánicas han resultado cruciales a la hora de contrastar los datos que asolan la capital guatemalteca y, en menor medida, al estado norteamericano de Hawaii.

El Volcán de Fuego, situado a 35 kilómetros de la capital, ya ha provocado 99 muertes y más de dos centenares de desaparecidos, tal y como informó la Coordinadora Nacional para la Reducción de Desastres en Guatemala. Por su parte, el pueblo hawaiano no tuvo que lamentar ninguna pérdida.

La cantidad de lesionados reportados por las organizaciones locales también presenta una disparidad abismal, acentuado a su vez por el ritmo de explosiones por hora que registró el Volcán de Fuego en Guatemala: alrededor de una decena cada sesenta minutos.

Uno de los principales problemas originados por las erupciones volcánicas reside en la cantidad de ceniza que queda estancada en los tejados de las viviendas, lo que termina contribuyendo a debilitar las estructuras y provocar derrumbamientos. Tal y como calculó el Conred de Guatemala y recogieron diversos medios locales, las columnas de polvo y ceniza se proyectaron sobre el cielo dejando un recorrido de unos 6.000 metros. Fruto de ello, los cuerpos de ayuda guatemaltecos se vieron obligados a evacuar a decenas de familias.

¿Por qué el Volcán de Fuego está siendo mucho más dañino?

La diferencia más llamativa se centra en el modo de destrucción de ambas erupciones, tal y como detalló Iván Cabrera, meteorólogo de CNN. El motivo por el que el volcán guatemalteco está causando más estragos se debe a que a los ríos de lava se les han unido flujos piroclásticos, un fenómeno creado por el estallido de rocas y gases volcánicos ardientes. La velocidad que adquieren es mayor y su movimiento permite llegar más lejos.

Decenas de víctimas han quedado sepultadas por la catástrofe en Guatemala (Foto: AFP)
Decenas de víctimas han quedado sepultadas por la catástrofe en Guatemala (Foto: AFP)

Además, El Instituto Nacional de Sismología, Vulcanología, Meteorología e Hidrología (Insivumehadvirtió que se esperan lluvias, lo que resulta un problema de cara a la búsqueda de los más de 200 desaparecidos y la creación de lahares, avalanchas de sedimentos volcánicos.

La localización geográfica también jugó un papel fundamental. Honolulu, la capital de Hawaii, ni siquiera está en la misma isla que Kilauea. El volcán está en el Parque Nacional de Volcanes, un área controlada a 40 kilómetros de Hilo, la ciudad más poblada de la isla (43.000 personas).

Kilauea se encuentra en el Parque Nacional de Volcanes de Hawaii, una zona más controlada. Foto: Servicio Geológico de los Estados Unidos (USGS)
Kilauea se encuentra en el Parque Nacional de Volcanes de Hawaii, una zona más controlada. Foto: Servicio Geológico de los Estados Unidos (USGS)

Por su parte, el Volcán de Fuego se asienta cerca de diversas poblaciones en Guatemala. Escuintla, una región costera a 20 kilómetros del origen del volcán que alberga más de 160.000 habitantes, se mantuvo en vilo hasta que la Conred aplastó el rumor de que corrían peligro. Pese a ello, la erupción ha afectado, por el momento, a 1,7 millones de personas.

Infografías de Tomás Orihuela.

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