El papa Francisco estuvo en un hospital de niños (Reuters)
El papa Francisco estuvo en un hospital de niños (Reuters)

Luego de haber recorrido los campos de exterminio nazi de Auschwitz y Birkenau, donde pasó cerca de dos horas, el papa Francisco hizo una visita al Hospital Pediátrico de Prokocim, en Cracovia, en el marco de la Jornada Mundial de la Juventud.

El pontífice se dirigió a los niños, médicos, personal administrativo y familiares en un emotivo discurso en el que afirmó que le gustaría estar cerca de cada niño enfermo y "abrazarlos uno a uno".

"Como quisiera que, como cristianos, fuésemos capaces de estar al lado de los enfermos como Jesús, con el silencio, con una caricia, con la oración. Nuestra sociedad, por desgracia, está contaminada por la cultura del descarte, que es lo contrario de la cultura de la acogida", señaló Francisco.

También dijo que "las víctimas de la cultura del descarte son precisamente las personas más débiles, más frágiles. Esto es una crueldad".

“Las víctimas de la cultura del descarte son las personas más débiles”, dijo el Papa (Reuters)
“Las víctimas de la cultura del descarte son las personas más débiles”, dijo el Papa (Reuters)

Las palabras del papa Francisco en el hospital de niños

Queridos hermanos y hermanas:

No podía faltar, en esta mi visita a Cracovia, el encuentro con los pequeños ingresados en este hospital. Los saludo a todos y agradezco de corazón al Primer Ministro por las amables palabras que me ha dirigido.

Me gustaría poder estar un poco cerca de cada niño enfermo, junto a su cama, abrazarlos uno a uno, escuchar también por un momento a cada uno de vosotros y juntos guardar silencio ante las preguntas para las que no existen respuestas inmediatas. Y rezar.

“Me gustaría poder estar un poco cerca de cada niño enfermo”, destacó Francisco (Reuters)
“Me gustaría poder estar un poco cerca de cada niño enfermo”, destacó Francisco (Reuters)

El Evangelio nos muestra en repetidas ocasiones al Señor Jesús que encuentra a enfermos, los acoge, y también que va con gusto a encontrarlos. Él siempre se fija en ellos, los mira como una madre mira al hijo que no está bien, siente vibrar dentro de ella la compasión.

Cómo quisiera que, como cristianos, fuésemos capaces de estar al lado de los enfermos como Jesús, con el silencio, con una caricia, con la oración. Nuestra sociedad, por desgracia, está contaminada por la cultura del descarte, que es lo contrario de la cultura de la acogida.

Francisco dio un emotivo discurso (Reuters)
Francisco dio un emotivo discurso (Reuters)

Y las víctimas de la cultura del descarte son precisamente las personas más débiles, más frágiles; esto es una crueldad. Sin embargo es hermoso ver que, en este hospital, los más pequeños y necesitados son acogidos y cuidados. Gracias por este signo de amor que nos ofrecen. Esto es el signo de la verdadera civilización, humana y cristiana: poner en el centro de la atención social y política las personas más desfavorecidas.

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A veces, las familias se encuentran solas para hacerse cargo de ellos. ¿Qué hacer? Desde este lugar, donde se ve el amor concreto, diría: multipliquemos las obras de la cultura de la acogida, obras animadas por el amor cristiano, el amor a Jesús crucificado, a la carne de Cristo. Servir con amor y ternura a las personas que necesitan ayuda nos hace crecer a todos en humanidad; y nos abre el camino a la vida eterna: quien practica las obras de misericordia, no tiene miedo de la muerte.

Animo a todos los que han hecho de la invitación evangélica a «visitar a los enfermos» una opción personal de vida: médicos, enfermeros, todos los trabajadores de la salud, así como los capellanes y voluntarios. Que el Señor los ayude a realizar bien vuestro trabajo, en este como en cualquier otro hospital del mundo. No quisiera olvidar aquí el trabajo de las religiosas, muchas religiosas que dan la vida en los hospitales. Y los recompense dándoles paz interior y un corazón siempre capaz de ternura.

Gracias a todos por este encuentro. Los llevo conmigo en el afecto y la oración. Y también vosotros, por favor, no se olviden de rezar por mí.