
A lo largo de la historia de México distintos tipos de trabajos han desaparecido debido a los avances tecnológicos que han facilitado la vida de las personas, pero a costa de otras que al suplir esta necesidad, obtenían una remuneración.
Tal es el caso de por ejemplo, los pregoneros que anunciaban los eventos relevantes y edictos de los virreyes a los habitantes de la capital en los primeros años de la Nueva España hasta que comenzó la impresión de las gacetas y luego de los diarios. Estos se vieron relegados.
Así pasó con distintos personajes que a pesar de haber sido pintorescos y tan apreciados que los habitantes más viejos de la ciudad aún los recuerdan, su trabajo se vio obsoleto u obstaculizado por negocios más grandes y la tecnología. He aquí algunos ejemplos.
Los serenos
Cuando en México no había electricidad, las calles eran iluminadas con farolas de combustible. Estas por supuesto llegaban a consumirse por lo que debían se repuestas y encendidas para que las calles durante las noches se vieran aunque sea un poco para que no las consumiera la obscuridad.
De esto se encargaban los serenos que de vez en cuando también fungían como guardias de las calles, pues acompañaban a las personas que se encontraban solas en las noches, pasaban recados y ayudaban a mantener el orden. El escritor Manuel Payno mencionó que durante un tiempo a los serenos se les encomendó también la tarea de rastrear perros callejeros y deshacerse de ellos a golpes.
Recorrían las calles de noche con una lámpara y anunciaban la hora con un grito a todo pulmón. Sin embargo, desaparecieron en 1883 cuando comenzó a utilizarse el alumbrado eléctrico.

Vendedores de guajolotes
Los alrededores de la capital eran lugares rurales. La industrialización y la inversión en infraestructura se caracterizó por llevarse a cabo dentro de los centros urbanos importantes, especialmente durante el Porfiriato. Por lo que la gente de las afueras de la capital y de otros estados cercanos mantenían un ambiente casi desolado (igual que en tiempos actuales).
Por este motivo los campesinos y diversas personas de bajos recursos viajaban a la capital para vender sus productos. Ya fuera comida. como gorditas, tamales, y atole; petates; canastos; juguetes, y hasta animales como guajolotes. Por supuesto, los últimos eran los vendedores de guajolotes, quienes caminaban por las calles de la ciudad vendiendo estas aves para las distintas personas interesadas.

El escribano
El analfabetismo es un problema que México lleva lastrando desde sus inicios. La educación ineficiente que solo tuvo mayor desarrollo en las ciudades dejó en muchos problemas a los ciudadanos de bajos recursos. Por eso la persona que pudiera hacerlo muchas veces desempeñaba el papel de escribano.
A estos se les dictaban los mensajes que las personas querían mandar a sus seres queridos, ya fueran cartas o recados. Estas personas cobraban sus servicios con unos cuantos centavos. Se congregaban en la Plaza de Santo Domingo con sus maquinas de escribir para ofrecer sus servicios. Aún quedan pocos hoy en día, pero las computadoras y la impresión digital les han quitado clientela.

Los repartidores de leche
Antes la leche se conseguía a través de estas personas. Los que se dedicaban a este oficio muchas veces contaban con su propia producción de leche y se dirigían a las casas de las personas para surtirlas. Era común que estos personajes llegaran a entrar a la casa de sus marchantes de mayor confianza, así como sus personalidades “coquetas” por lo que en muchas ocasiones se hizo el famoso chiste de “hijo del lechero”.

Los neveros
Los neveros eran personas que subían a las montañas a conseguir la nieve de las cimas para el consumo o para la refrigeración de los alimentos. Este trabajo se remonta a la época virreinal en la que la producción de nieve estaba a cargo de los estancos. Los encargados de mercantilizar la nieve contrataban a indígenas o poblados apostados cerca de las montañas para que estos retiraran la nieve.
Con barretas extraían grandes bloques, los envolvían en trapos y los colocaban en recipientes con sal para que estos no se derritieran. Actualmente ya hay otras alternativas para elaborar nieves.

SEGUIR LEYENDO:
Más Noticias
La historia de “El Mencho”: cómo el líder del CJNG se convirtió en uno de los narcotraficantes más buscados en el mundo
Nemesio Oseguera Cervantes dirigió la organización criminal al menos desde el año 2000 y logró expandirlo a la mayoría de los estados de México y a varias ciudades de los Estados Unidos

700 años de Tenochtitlan: cómo un pueblo errante y repudiado se convirtió en el poderoso imperio de América
La fascinante la historia de cómo un puñado de personas con un sueño buscaron su identidad, fueron obligados a vivir en un islote marginal y lograron alianzas poderosas en el continente

La mujer que dobló al sistema y llevó el feminicidio a la SCJN para hacer justicia por su hija, que no se suicidó
La incansable lucha de Irinea Buendía hizo que las autoridades judiciales reconocieran la negligencia del caso de su hija Mariana Lima, pero además la gravedad del problema y las omisiones de las autoridades

David Alfaro Siqueiros en la prisión de Lecumberri: vida y obra del muralista en el “Palacio Negro”
El artista fue detenido acusado de disolución social y del intento de asesinato de Trotski. Esta es la historia poco conocida de su etapa como interno en una de las prisiones más duras en la historia

Qué es la meningitis, cuáles son sus síntomas y cómo tratarla
En algunos casos, esta enfermedad mejora sin tratamiento en algunas semanas, pero en otros pueden poner en riesgo la vida y requerir tratamiento con antibióticos de emergencia


