Acusado de asesinar a dos estadounidenses por órdenes de Caro Quintero pidió que se revise su sentencia de doble cadena perpetua

El 31 de enero de 1985 los ciudadanos estadounidenses John Walker y Albert Radelat fueron secuestrados en un restaurante en Guadalajara llamado Langosta

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Javier Vásquez Velasco, acusado de participar en el asesinato de dos estadunidenses en 1985 por órdenes Rafael Caro Quintero, a los que presuntamente confundió con agentes de la Administración de Control de Drogas (DEA, por sus siglas en inglés), reabrió su caso en un tribunal de la Corte Central de California para solicitar que se revise la sentencia que le impusieron.

Según la versión de Vásquez Velasco, la sentencia de doble cadena perpetua que le impusieron en 1990 estuvo basada en testimonios falsos, reportó Milenio. El 31 de enero de 1985 los ciudadanos estadounidenses John Walker y Albert Radelat fueron secuestrados en un restaurante en Guadalajara llamado Langosta, donde Rafael Caro Quintero y Enrique Fonseca Carrillo realizaron una fiesta.

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Posteriormente fueron llevados a una sala de almacenamiento en la parte trasera del restaurante donde al parecer los torturaron con un objeto punzocortante. El papel de Vásquez Velasco presuntamente consistió en ayudar a cargar y golpear a los dos ciudadanos americanos durante el secuestro. Según testigos, el propio Narco de Narcos participó en el asesinato y tortura de ambos estadounidenses.

Sin embargo, de acuerdo con el expediente, los dos en realidad eran turistas y no tenían absolutamente nada que ver con la DEA. John Walker vivía en Guadalajara y estaba escribiendo una novela y Radelat, por su parte, era fotógrafo. Los dos fueron asesinados ese mismo día a las afueras de Guadalajara.

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Vásquez Velasco fue hallado culpable el 6 de agosto de 1990 y el 23 de mayo de 1991 fue condenado a dos cadenas perpetuas consecutivas. Según el Sistema de Cortes de Estados Unidos, desde el 3 de septiembre de este año interpuso una apelación interlocutoria, con la cual pretende que un tribunal de primera instancia revise su sentencia.

Caso Camarena

DEA rinde homenaje a "Kiki" Camarena
Foto: AP

En marzo se cumplieron 36 años de que el agente de la Administración de Control de Drogas (DEA, por sus siglas en inglés), Enrique “Kiki” Camarena Salazar, fue encontrado muerto en la carretera que conduce al pueblo de “La Angostura”, en los límites de Michoacán y Jalisco.

De acuerdo con la versión de la DEA, Camarena Salazar logró infiltrarse en las filas del Cártel de Guadalajara en la década de 1980, lo que posteriormente condujo al aseguramiento del Rancho El Búfalo, ubicado en la zona del Triángulo Dorado, en donde se encontraba una plantación de marihuana de más de 1,000 hectáreas, propiedad de Caro Quintero, de donde el cártel obtenía una producción anual de más de ocho mil millones de dólares.

La madrugada del 7 de noviembre de 1984, el Ejército mexicano, con ayuda de la DEA, decomisó 9 mil toneladas de marihuana en el lugar, el cual fue catalogado como uno de los más grandes hechos por la DEA en toda su historia.

La incautación desató la ira de Caro Quintero, quien, de acuerdo con la DEA, ordenó el secuestro de Camarena, el cual ocurrió el 8 de febrero de 1985 policías a manos de policías corruptos adscritos a la Dirección Federal de Seguridad, el entonces aparato de inteligencia mexicano. También fue secuestrado su piloto Alfredo Zavala Avelar.

El agente de la DEA y el piloto fueron llevados a un domicilio ubicado en Lope de Vega 881 de la colonia Jardines del Bosque, en Guadalajara, en donde fueron cruelmente torturados. La casa era propiedad de René Zuno Arce, cuñado del ex presidente Luis Echeverría.

El cuerpo de Camarena, con evidentes señales de tortura, fue encontrado casi un mes después, el 5 de marzo en una zona rural de La Angostura. El cuerpo de Zavala Avelar también fue encontrado.

Según la agencia antidrogas estadounidense, “Kiki” Camarena habría sido torturado durante dos días antes de morir. Durante las sesiones de tortura, que incluyeron, entre otras cosas, perforarle el cráneo con un taladro, el agente había sido mantenido con vida para prolongar su agonía por el médico Humberto Álvarez Machain.

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