Cuál es el origen del árbol de navidad

El árbol comenzó a ser popularizado en México gracias al emperador Maximiliano de Habsburgo y a su esposa, la emperatriz Carlota

Hay diferentes versiones acerca del origen del árbol de navidad. Una de las más comunes sostiene que la tradición surgió en Alemania en la primera mitad del siglo VIII (Foto: REUTERS/Benoit Tessier)
Hay diferentes versiones acerca del origen del árbol de navidad. Una de las más comunes sostiene que la tradición surgió en Alemania en la primera mitad del siglo VIII (Foto: REUTERS/Benoit Tessier)

Ya llegó diciembre, el mes preferido de muchas y muchos porque comienzan las posadas, los regalos navideños, el ponche y los aguinaldos. Es muy común que en estas fechas, las familias adornen sus casas con muñecos de nieve, renos, el famoso Santa Claus y el árbol de navidad.

Este tipo de prácticas siempre han sido muy especiales, sin embargo, llenar los hogares con todos esos adornos se ha vuelto una costumbre sobre la que muy pocas veces tomamos conciencia. Por ese motivo te contamos de dónde surgió el árbol de navidad, uno de los elementos navideños que no pueden faltar en las casas de casi todo el mundo.

Hay diferentes versiones acerca del origen del pino que llenamos de esferas, moños, estrellas y luces. Una sostiene que la tradición surgió en el norte de Europa, específicamente en Alemania en la primera mitad del siglo VIII.

Según la leyenda, en la región de Hesse, había un roble consagrado a una de las deidades germánicas más importantes: Thor. Estos pueblos alemanes acostumbraban ofrecerle algún sacrificio cada solsticio de invierno. El fin de esta práctica era asegurar el regreso del sol y de la vegetación.

La tradición cambió con la llegada de San Bonifacio, un misionero inglés que había sido enviado por la Iglesia para evangelizar a los pueblos europeos.

El abeto traído por San Bonifacio fue adornado por manzanas, que representaban al pecado original y por velas, que significaban la luz de Dios sobre los pecados. (Foto: Pixabay)
El abeto traído por San Bonifacio fue adornado por manzanas, que representaban al pecado original y por velas, que significaban la luz de Dios sobre los pecados. (Foto: Pixabay)

Cundo San Bonifacio llegó al lugar, decidió talar el roble y explicarles que no tenían que adorar a “dioses paganos”. Como símbolo de paz les ofreció un abeto, pues para él, éste era la representación de la vida eterna porque sus hojas siempre están verdes y su copa siempre señala al cielo. Desde ese momento lo bautizó como “el abeto del niño Jesús”.

Este árbol fue adornado por manzanas, que representaban al pecado original y por velas, las cuales significaban la luz de Dios sobre los pecados.

Otra explicación de esta misma leyenda dice que estos pueblos ponían un árbol en honor a Frey, dios del sol y la fertilidad. Se trataba de un fresno al que llamaban Yggdrasill por la creencia nórdica de que este arbusto simbolizaba al universo y a la vida.

Una versión diferente afirma que el origen del árbol de navidad surgió en la ciudad báltica de Tallin, Estonia en 1441, cuando un hombre decidió ponerse a bailar alrededor de un árbol que se encontraba en la plaza central, a esta acción se unieron diferentes personas y terminaron quemándolo. Este suceso provocó que los árboles fuesen iluminados durante el invierno.

El árbol Yggdrasill simbolizaba al universo y a la vida.  (Foto: Taringa/Niccolaspatricio)
El árbol Yggdrasill simbolizaba al universo y a la vida. (Foto: Taringa/Niccolaspatricio)

Sea cual sea la versión original, es un hecho que la Iglesia se encargó de modificar esta práctica y la convirtió en un culto religioso en honor al nacimiento del niño Jesús, incluso, la significación religiosa del árbol afirma que éste es una representación del Paraíso, lugar donde vivieron Adán y Eva, los primeros seres humanos en poblar la tierra según el cristianismo y catolicismo.

La llegada de este clásico adorno, llegó a México gracias al Segundo Imperio mexicano. El emperador Maximiliano y su esposa Carlota mandaron traer desde Europa un árbol de navidad. Esta costumbre pronto fue replicada por la aristocracia, ya que solían seguir e imitar los hábitos de la pareja real.

Aunque en 1867 con la caída del Imperio se fue perdiendo esta práctica, el hecho de que fuera popularizada en diversos países del mundo, trajo de vuelta a uno de los elementos centrales de la navidad.

Finalmente, hoy en día la forma de adornar y de significar a estos árboles se ha —y se sigue— transformando de sus formas originales. Lo importante es disfrutar del espíritu navideño.

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