El día que Porfirio Díaz cedió parte de México para detener una rebelión

La Guerra de Castas, conflicto en el que indígenas mayas se levantaron en armas contra hombres blancos de la región de Yucatán, fue un factor que determinó la pérdida del territorio

Belice fue un territorio muy asediado por la Corona Británica (Foto: Twitter@INAHCampeche)
Belice fue un territorio muy asediado por la Corona Británica (Foto: Twitter@INAHCampeche)

Muchas cosas se han divulgado acerca de la gestión de Porfirio Díaz al frente de la presidencia de la República, sin embargo, poco se sabe de que fue este personaje quien cedió una parte del territorio mexicano para detener una rebelión.

Se trata del país ahora conocido como Belice, el cual fue tierra de nadie durante la época colonial en México. Aunque el territorio estaba dominado por la Corona Española, permanecía descuidado y sus habitantes no obedecían ley alguna. Ante tal desatención, piratas británicos comenzaron a arribar, lo que dio pie a que dicho imperio quisiera apropiarse formalmente del terruño.

Durante el virreinato se fraguaron varias guerras y disputas entre ambas coronas europeas. No obstante, Inglaterra nunca dejó el territorio y decidió llamarlo “Honduras Británica”.

Porfirio Díaz cedió parte de México para detener una rebelión (Foto: INAH)
Porfirio Díaz cedió parte de México para detener una rebelión (Foto: INAH)

En 1783, los gobiernos de Londres y Madrid firmaron los tratados de Versalles, que reconocía el derecho inglés para explotar económicamente el territorio, en donde prontamente descubrieron un importante abastecimiento de palo de tinte. Pese a que el documento no daba derechos de colonización, el gobierno británico se adjudicó estas atribuciones.

Tres décadas después, México se independizó de España, hecho que Inglaterra se negó a reconocer. De igual forma, rechazó la soberanía de la Confederación Centroamericana sobre Belice.

Sin embargo, la Guerra de las Castas fue un movimiento determinante para que el país de Centroamérica dejara de formar parte de México. Indígenas del sur y oriente de Yucatán iniciaron en julio de 1847 una rebelión contra la población de “blancos” (criollos y mestizos), que se encontraba mayoritariamente establecida en la porción nor-occidental de la península.

En 1893, el gobierno encabezado por Porfirio Díaz firmó un tratado que establecía los límites de la frontera sur del territorio (Foto: SIAP)
En 1893, el gobierno encabezado por Porfirio Díaz firmó un tratado que establecía los límites de la frontera sur del territorio (Foto: SIAP)

Una de las alternativas para poner fin a la batalla fue dividir el territorio en dos países distintos: uno de mexicanos y otro de indios insurrectos, medida en la que tuvo gran interés Inglaterra, al grado de que se comprometió a negociar con los rebeldes el abandono de las armas y su inserción al trabajo.

Así pues, atendiendo a su interés en el palo tinte, la colonia británica proporcionó armas y recursos a los indígenas para seguir la guerra. En la lucha, también estuvo involucrado Estados Unidos debido a su objetivo de establecer un imperio esclavista en el Caribe, además de no permitir la entrada de ingleses al continente.

En medio de esta encrucijada, la legislatura de Yucatán del 28 de septiembre de 1892 propuso al gobierno federal el sacrificio del territorio ocupado por los ingleses y los mayas insurrectos estableciendo los límites de la nación hasta el Río Hondo.

Ignacio Mariscal, secretario de Relaciones Exteriores durante el gobierno de Díaz, compareció ante el Senado luego de que se suscribiera exitosamente el tratado (Foto: INAH)
Ignacio Mariscal, secretario de Relaciones Exteriores durante el gobierno de Díaz, compareció ante el Senado luego de que se suscribiera exitosamente el tratado (Foto: INAH)

Con el objetivo de evitar más muertes y pérdidas económicas para la población de la península de Yucatán, el general Porfirio Díaz aceptó la moción y firmó el polémico tratado el 8 de julio de 1893. El documento se redujo básicamente a siete artículos, en los que se establecía la frontera entre México y Belice.

Ignacio Mariscal, secretario de Relaciones Exteriores durante el gobierno de Díaz, compareció ante el Senado luego de que se suscribiera exitosamente el tratado.

No obstante, durante las primeras décadas del siglo XX se albergaba la esperanza de recuperar el territorio perdido, lo que tomó fuerza luego de que Reino Unido retrocediera ante la Alemania Nazi durante la Segunda Guerra Mundial. En este sentido, se especulaba que al imponerse Alemania sobre Inglaterra, los terruños que dominaba este último pasarían a formar parte de los vencedores.

Con este nuevo panorama, México podría exigir sus derechos anteriores a 1893. A pesar de que esta alternativa pintaba bien, sabemos que la historia fue distinta, pues la Segunda Guerra Mundial terminó el 8 de mayo de 1945 con la rendición de Alemania.

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