Una gigantesca deuda y un negocio en vías de extinción: lo que AMLO no dijo sobre la compra de la refinería Deer Park

El periodista, Raymundo Riva Palacio, destacó que López Obrador podría estar tergiversando o mintiendo a los mexicanos sobre las perspectivas de la industria petrolera

Foto: EFE/ Sáshenka Gutiérrez/Archivo
Foto: EFE/ Sáshenka Gutiérrez/Archivo

En la mañanera del miércoles 26 de mayo, el presidente Andrés Manuel López Obrador, reveló detalles sobre la compra de la refinería Deer Park de Houston, Texas, propiedad de Shell, la cual -dijo- ahora formará parte de los bienes de nuestro país.

Para justificar la compra del 50.1% de las acciones de la empresa anglo-holandesa, López Obrador aseguró que “el petróleo es el mejor negocio del mundo… no hay pérdidas”, agregó y aseveró que las había “cuando operaba la corrupción”. En el acto había una atmósfera de celebración.

En su columna que escribe en El Financiero, el periodista Raymundo Riva Palacio, recordó que tras el anuncio de la compra de las acciones de la refinería de Shell, el presidente aseguró que tuvo un costo de alrededor de 12 mil millones de pesos, que no requirieron crédito ni endeudarse.

“Totalmente cierto, aunque omitió algo que ayer el director de Pemex, Octavio Rodríguez Oropeza, reveló: la operación incluye que México se quedará con un pasivo de 980 millones de dólares, alrededor de otros 19 mil 500 millones de pesos, que será una deuda que sin haberla contratado el gobierno, compró. Los datos se le empezaron a hacer bolas y mintió, no se sabe si deliberadamente o por ignorancia”, destacó Riva Palacio.

El director de Pemex, Octavio Oropeza, durante el anuncio realizado este miércoles en Palacio Nacional (Foto: Presidencia de México vía Reuters)
El director de Pemex, Octavio Oropeza, durante el anuncio realizado este miércoles en Palacio Nacional (Foto: Presidencia de México vía Reuters)

El columnista resaltó que Oropeza reconoció que el año pasado, la empresa no tuvo ganancias y explicó los problemas que tuvo la refinería por la pandemia del coronavirus, “pero a lo largo de todos los demás años ha tenido una actividad constante, un buen desempeño de utilidades”, dijo el director de Pemex.

“Esto no es cierto”, aseveró Riva Palacio al tiempo que recordó que el medio en el que escribe publicó el pasado lunes en su página en internet, con datos de la Securities and Exchange Commission (equivalente al SAT mexicano), que “la refinería empezó a tener problemas desde 2015, cuando sus ingresos (mil 900 millones de dólares) empezaron a tener una caída sostenida hasta 2018 (870 millones de dólares), el último año en estar en un balance positivo. En 2019, antes de la pandemia, tuvo mil 400 millones de dólares de pérdidas, y en el año de la pandemia, 4,000”, enfatizó el periodista.

Riva Palacio destacó que las pérdidas de la refinería no fueron motivo de preocupación para el gobierno mexicano y destacó lo dicho por López Obrador, quien dibujó un horizonte promisorio al asegurar que la demanda prospectiva de combustibles fósiles se incrementará en los próximos años, de acuerdo con “las principales consultoras especializadas en el sector energético”.

“No reveló de dónde sacó sus datos, pero si se asume, para efectos de argumentación, que utilizó a Barclays, el banco que asesoró a Pemex para la compra de la refinería, López Obrador podría estar forzando, tergiversando o mintiendo a los mexicanos sobre las perspectivas de la industria petrolera”, enfatizó el periodista.

El comunicador destacó que de acuerdo con un reporte de ese banco de inversión publicado en 2019, el pico de la demanda de petróleo será entre 2025 y 2030, pero el  presidente dijo que habrá una demanda creciente hasta 2051. Barclays predice que la demanda se paralizará en 2050, cuando, como dijo López Obrador, el crecimiento de la demanda en los próximos años será de los países emergentes, principalmente asiáticos, pero irá reduciéndose en los países industrializados por el incremento en la utilización del transporte eléctrico.

“De hecho, la oferta de Pemex le cayó como anillo al dedo a Shell, que le fue muy bien en esta venta por donde se vea. Este miércoles una corte en La Haya le ordenó reducir sus emisiones de carbón en 45% para 2023, en comparación con sus niveles de 2019, en un fallo considerado histórico por los abocados a la defensa climática”, escribió.

Una vista aérea del Complejo de Fabricación Shell Deer Park (Foto: REUTERS / Adrees Latif / Foto de archivo)
Una vista aérea del Complejo de Fabricación Shell Deer Park (Foto: REUTERS / Adrees Latif / Foto de archivo)

El periodista resaltó que Shell sólo vendió la refinería -aunque aún falta que la operación sea aprobada por las autoridades reguladoras-, pero se queda con su planta de petroquímica, la rama del sector energético que sí crecerá durante bastantes años.

“El gobierno sólo estaba interesado en el petróleo, la obsesión cultural del presidente, quien jugando con conceptos técnicos, dijo que esta compra cambiaría su modelo de negocio. ¿Qué quiso decir? No se sabe, pero subrayó que el petróleo no pierde dinero. No hoy, cierto, pero su valor decrece sistemáticamente”, señaló Riva Palacio.

El periodista resaltó que la demanda de los países miembros de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos, donde está México, pero no China, se está reduciendo y citó que, de acuerdo con un reciente reporte de la Agencia Internacional de Energía, la demanda de esas economías que alcanzó los 43.8 millones de barriles diarios en el primer trimestre de este año, topará en 2023 en 46.2 millones, y comenzará a bajar, 46 millones en 2025 y 45.8 en 2026 por el incremento en el uso del transporte eléctrico.

Este tema está totalmente ajeno a la agenda de López Obrador, entre otros, como el desarrollo de fuentes alternas de energía limpia. Para él, el petróleo es la panacea, y sin importar los esquemas financieros de costo-beneficio, tener bajo control toda una refinería que sí funciona, es una bendición, literalmente hablando. Las risas en la mañanera reflejaban la celebración, que no deja de ser coyuntural y cortoplacista. Pero no importa. López Obrador terminará su mandato en el otoño de 2024 y lo que venga después será otra cosa. Así como no se responsabiliza del presente y culpa de todo al pasado, cuando alguien más ocupe su despacho, ya sabemos, echará la culpa al futuro de los estropicios que cometió en su sexenio”, finalizó el columnista.

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