
Este martes fue descubierto Andrés “N”, un presunto feminicida serial que asesinó y descuartizó a al menos 15 mujeres. El hombre de 72 años se suma a un pequeño listado de asesinos seriales que tiene México.
¿Qué hace a un asesino serial?
De acuerdo con el libro “Serial Murder”, un criminal como ellos es alguien que comete tres o más asesinatos durante un extenso periodo. Pero tiene un lapso de “enfriamiento” entre asesinato y asesinato.
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El Chalequero
La historia de estos criminales en México comenzó a documentarse con Francisco Guerrero Pérez el Chalequero, aunque no fue el primer asesino serial, sí fue el primero de quien se tiene registro. Entre 1880 y 1888 este hombre mató a 20 prostitutas, pero las autoridades solamente pudieron comprobar uno de los asesinatos, por el cual fue condenado a muerte.
No obstante, el entonces presidente Porfirio Díaz revocó su sentencia y ordenó una pena de 20 años de prisión en San Juan de Ulúa, Veracruz, de donde fue liberado por error en 1904. Al salir de la cárcel tuvo una última víctima, Antonia, una mujer de la tercera edad y a quien quien violó, golpeó y degolló.
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Su detención se atribuye a un reportero que investigó el caso y comparó el asesinato con los ocurrido años atrás. Volvió a la cárcel en 1908. Esta vez a Lecumberri, donde fue sentenciado a muerte en 1910 a los 70 años. Carlos Roumagnac, uno de los primeros criminólogos mexicanos, concluyó que el también llamado “Degollador del río Consulado” (porque allí encontraron a la anciana asesinada) era un criminal nato a quien describió como “un degenerado inmoral violento”.
El estrangulador de Tacuba
Gregorio Goyo Cárdenas Hernández nació en 1915 y una temprana encefalitis le provocó un daño neurológico, que a su vez, causó un comportamiento anormal desde pequeño. El hombre cometió sus crímenes entre agosto y septiembre de 1942 y sus víctimas fueron cuatro: una compañera de la carrera de Ciencias Químicas y tres prostitutas. Con ellas primero tuvo relaciones sexuales y después las ahorcó y enterró en el jardín de su casa.
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En 1942 confesó sus crímenes luego de que su madre lo internó en un hospital psiquiátrico por lo que estuvo preso en Lecumberri. Una vez ahí, Goyo fue un personaje que fue tomado como un ejemplo, pues fue a clases de psiquiatría, recibía visitas familiares, sostenía relaciones con las enfermeras e incluso tenía licencia para salir cuando quisiera.

Obtuvo su libertad en 1976 por un indulto del entonces presidente Luis Echeverría y ese año. Goyo entró a la carrera de Derecho en la entonces Escuela Nacional de Estudios Profesionales Aragón de la UNAM, por lo que la Cámara de Diputados le rindió un homenaje al ser un ejemplo de readaptación social.
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El Pelón Sobera
Higinio Sobera de la Flor nació en 1928, hijo de José Sobera, un hacendado español que hizo su fortuna en Tabasco y Zoila de la Flor, era hermana de Noé de la Flor Casanova, ex gobernador del mismo estado y magistrado del Tribunal Superior de Justicia estatal. De acuerdo con testimonios, Higinio solía reírse solo, hablaba muy raro, de una manera casi indescifrable, y era frecuente que creyera que los extraños lo insultaban.
A Higinio solamente le pudieron comprobar dos asesinatos, pero se sospecha que mató a mucha más gente y fue encubierto por su madre. El 11 de mayo de 1952 cometió su primer asesinato. Ese día, el capitán Armando Lepe Ruiz, militar y ex miembro del servicio secreto, y tío de la ex reina de belleza y actriz Ana Bertha Lepe, iba acompañado de su esposa María Guadalupe Manzano López en su lujoso auto Buick 51 sobre la avenida Insurgentes. Fue ahí cuando El Pelón le disparó y lo asesinó.
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Su madre, queriendo encubrir el crimen, lo refugió en un hotel en donde estuvo hasta el día siguiente mató a su segunda víctima confirmada. Hortensia López Gómez era una mujer que no conocía y a quien comenzó a acosar. Tras el rechazo, el hombre la empujó dentro de un taxi en donde la asesinó. Después de ordenar al taxista que bajara, se llevó el cuerpo a un hotel del paso en donde cometió necrofilia.
Cumplió una pena de 15 años en Lecumberri, los doctores Alfonso Quiroz Cuarón, Alfonso Millán, y José Sol Casao lo sometieron a exámenes y le diagnosticaron esquizofrenia paranoide y fue enviado al manicomio de La Castañeda.
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El Jack mexicano
Macario Alcalá Canchola quería ser y hacer lo mismo que “Jack el destripador”, por lo que se dedicó a asesinar prostitutas. Aunque solamente le fueron comprobados dos homicidios, se sospecha que mató por lo menos a otras 12 prostitutas.
Fue en 1962 cuando fue detenido por el asesinato de Julia, una prostituta con la que había estado y a quien encontraron en un hotel. En el espejo del cuarto, Macario dejó un recado escrito con lápiz labial que decía: “Jack mexicano, reto a Cueto”, el entonces jefe de la policía. Ese mismo mes fue detenido y llevado a prisión, condenado a una pena de 60 años.
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Las Poquianchis
Las hermanas María Delfina, María del Carmen, María Luisa y María de Jesús González Valenzuela fueron conocidas por el apodo de las Poquianchis. Ellas eran originarias de El Salto, Jalisco, y durante su infancia fueron víctimas de violencia familiar. Para huir del maltrato de su padre, Carmen se fugó con su novio, cuando era una adolescente. Pero su padre la encontró y la encarceló en la prisión municipal.
Las hermanas trabajaban como obreras en una fábrica textil, donde recibían sueldos miserables. Al morir sus padres, recibieron una modesta herencia que ocuparon para abrir un prostíbulo y comenzar con sus crímenes. Ganaron fama por su bar en San Francisco del Rincón, Guanajuato, donde las llamaron “Las Poquianchis”. Ahí reclutaban mujeres con engaños y las obligaban a dar sexoservicio, pero el 6 de enero de 1964 fueron detenidas después de que una de sus víctimas escapó y las denunció.
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Las autoridades les atribuyeron el asesinato de al menos 150 personas. Los Récords Mundiales Guinness las nombraron como la más “prolífica asociación”.

La mataviejitas
Juana Barraza Samperio nació en 1957. Sus padres fueron Trinidad Barraza Ávila y Justa Samperio. Su madre era alcohólica, quien, en una reunión con otras personas, accedió a que un hombre tuviera acceso con la menor a cambio de tres cervezas.
Aunque tuvo una carrera como luchadora, en donde fue conocida como “La dama del silencio”, esta mujer se hacía pasar por enfermera para entrar a los hogares de personas de la tercera edad. Fue hallada responsable de al menos 12 robos y 16 asesinatos cometidos entre 1990 y 2006.

El Sádico
Raúl Osiel Marroquín es el más joven de la lista, y quien parecía estar motivado por el odio, pues sus víctimas eran personas homosexuales. “Apagué a cuatro homosexuales que de alguna manera estaban afectando a la sociedad”, declaró. El Sádico mató a cuatro personas a quienes ahorcó y descuartizó. Tras estos actos, colocó sus cuerpos en maletas que abandonó en diferentes partes de la Ciudad de México. Luego de su detención en enero de 2006, fue condenado a 288 años de prisión.
El caníbal de la Guerrero
José Luis Calva Zepeda nació en 1969 y tuvo una infancia traumática, pues se dijo que su madre era extremadamente abusiva. Además, cuando tenía apenas siete años, fue violado por un amigo de su hermano.
En 2007 las autoridades lo señalaron como responsable de tres homicidios de mujeres: su pareja, una ex novia y una prostituta. Pero no sólo eso: comprobaron que se comía partes de sus cuerpos. No obstante, se presume que llegó a asesinar hasta 8 personas.

Unos meses después de su arresto, el 11 de diciembre de 2007, Calva Zepeda se colgó en la celda de la cárcel con un cinturón y falleció.

Andrés “N”
Durante 20 años, Andrés “M” asesinó y descuartizó a mujeres, además, como en el caso anterior, Andrés afirmó que también se comía a sus víctimas. Todo ocurría dentro de su domicilio ubicado en el municipio de Atizapán de Zaragoza, en el Estado de México.

De acuerdo con información del reportero Carlos Jiménez, aparentaba ser un vecino normal. Andrés “M” trabajó como presidente del Consejo de Participación Ciudadana en el Gobierno Municipal de Atizapán de Zaragoza y actualmente formaba parte del equipo de campaña de Pedro Rodríguez Villegas, candidato a presidente municipal de Atizapán de Zaragoza por la coalición Va por México.
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