
Por décadas, Tepito se ha caracterizado como un sitio donde opera la venta de productos robados, de contrabando, así como el narcomenudeo. A menudo se le considera un barrio sin Ley, porque las autoridades se mantienen al margen de los problemas cotidianos que esta zona enfrenta.
Los policías rara vez entran al Barrio Bravo, que la mayor parte del tiempo vive como una comunidad autónoma, donde sobrevive el más fuerte. A la par de esa falta de intervención es como han crecido las bandas delictivas que, con la extorsión a comerciantes, como el comercio de drogas, han ganado poderío para expandirse por delegaciones circunvecinas.
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De acuerdo con la periodista Sandra Romandía, Tepito es un punto de ebullición de la venta de narcóticos. Ahí también coinciden grupos que lo mismo se dedican al secuestro, el cobro de piso y la trata de personas.
El barrio está ubicado en la colonia Morelos, al norte del primer cuadro de la capital, en la alcaldía Cuauhtémoc. Cuna de boxeadores, futbolistas, artistas; escenario de películas y novelas, su impacto cultural se ve opacado por la ola de violencia.
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Para Sandra Romandía, Antonio Nieto y David Fuentes, autores de Narco CDMX: El monstruo que nadie quiere ver (Grijalbo), la configuración de las bandas criminales en Tepito tuvo un giro en 2010, cuando Edgar Valdés Villarreal, La Barbie, organizó una reunión entre narcomenudistas para concentrar operaciones en la Ciudad de México.
La Barbie trataba entonces de afianzar su poder en el centro de México, luego que en 2009 fuera abatido el cabecilla de la organización a la que pertenecía, Arturo Beltrán Leyva. A ese concilio asistieron líderes de células como un ex policía federal brindaba protección a los criminales del Barrio Bravo: Ricardo López Castillo, alias El Moco. Igual fueron los hermanos Francisco y Armando Hernández Gómez, alias Pancho Cayagua y El Ostión, respectivamente.
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Fue entonces que nació la Unión Tepito, su primer tarea: ejecutar a los miembros de los grupos que no quisieran pertenecer al bando capitalino bajo las órdenes del sicario de Los Beltrán Leyva.
Esta área cercana a puntos turísticos de la capital del país tuvo mayores indicios de violencia. Por años operaron familias que comerciaban mercancía ilegal, pero ahora actuaban con la lógica de un Cártel. Como reacción a la Unión Tepito nació la Anti Unión, cuya zona de influencia se delimitaba por cuadras en el mismo Barrio Bravo.
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En los últimos años y meses ha incursionado aquella que es considerada la tercera facción delictiva más peligrosa del mundo, según autoridades estadounidenses: el Cártel Jalisco Nueva Generación. Mediante células o vínculos, se ha extendido por la Ciudad de México el grupo dirigido por Nemesio Oseguera Cervantes, aunque la Secretaría de Seguridad local no reconoce operaciones directas.
En entrevista para La Octava, Sandra Romandía señaló que Tepito tiene calles sin Ley, donde lo mismo se puede ver a gente armada. En especial, las calles de Moneda o a partir de Eje 1 Norte. Así como cuadras cercanas a la Plaza de Garibaldi.
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Según un mapeo emitido por la secretaría de Seguridad el 13 de octubre pasado, la Unión Tepito domina en la alcaldía Cuauhtémoc.
Especialmente, en las colonias de Manuel Doblado, comandado por Lalo Ramírez Tiburcio, el Chori; lo mismo en la colonia Centro y Lagunilla con Víctor Hugo Ávila Ramírez, el Huguito al frente; Peralvillo, Morelos y Tepito, cuyo líder sería Cristián Emanuel Flores Ramírez. En esas demarcaciones realizan extorsiones, narcomenudeo, cobro de piso y asesinatos, así como intimidación a comerciantes. Otro cabecilla es Dilan Alexis Chávez, el Dilan.
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A este grupo se le atribuye el cobro de extorsiones en el Centro Histórico y una de las principales líneas de investigación de la Fiscalía capitalina refiere que miembros de la Unión Tepito son responsables por torturar, asesinar y descuartizar a dos adolescentes que se dedicaban al comercio informal en el primer cuadro de la ciudad.
Luego de darse a conocer este hecho que conmocionó al país, el 1 de noviembre pasado, las autoridades implementaron dos operativos para inhibir la comisión de delitos. Ambos despliegues fueron realizados en el Centro Histórico y en la colonia Morelos. Entre el 2 y 9 de noviembre fueron arrestadas 75 personas relacionadas con el narcomenudeo y la extorsión en la capital. De esos detenidos, 2 fueron Baltazar “N” y Édgar Zúñiga, vinculados al asesinato de Alán y Héctor. Lo anterior, de acuerdo con información presentada, presentada este 10 de noviembre por Omar García Harfuch, secretario de Seguridad de la CDMX.
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De acuerdo con Sandra Romandía, los líderes de las facciones delictivas son muy jóvenes, entre 20 y 30 años. Ello es consecuente con las personas a las que reclutan, donde conviven niños y adolescentes, difíciles de detectar como criminales por la policía y usados como traficantes o halcones (informantes).
Es así como entre operativos, líderes, homicidios, narcomenudeo y extorsiones, el Barrio Bravo se ha convertido en bastión inexpugnable del narco en la Ciudad de México.
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