Red privada: quién mató a Manuel Buendía, el periodista más incómodo para el PRI y el gobierno de Miguel de la Madrid

El comunicador, asesinado en 1984 cuando salía de su oficina en la Ciudad de México, escribía la columna que da título a la nueva producción de Netflix

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La muerte del periodista Manuel Buendía fue retomada en el documental Red privada de la popular plataforma de streaming Netflix.

El comunicador, asesinado en 1984 cuando salía de su oficina en la Ciudad de México, escribía la columna que da título a la serie, misma que era difundida por más de 60 periódicos en el país.

La docuserie será narrada por Daniel Giménez Cacho, lo dirigirá Manuel Alcalá y contará con la producción de Gerardo Gatica, Inna Payán y Luis Salinas.

El documental reunirá las voces de personajes que fueron contemporáneos a Buendía, a través de ellos se mostrará la vida y obra del periodista y también se intentará responder a la pregunta ¿quién y porqué mató a Manuel Buendía?

Buendía escribía la columna Red Privada, que era la más leída y respetada en México por el nivel de información que contenía. En esos años de la Guerra Fría escribía sobre las operaciones de la CIA en México, de los grupos de ultra derecha, empresarios cuestionables, de la trayectoria oscura de funcionarios, de los poderosos tentáculos del narcotráfico y la corrupción en el gobierno. El ataque fue considerado por columnistas y especialistas como un crimen de Estado.

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El homicidio ocurrió el 30 de mayo de 1984 en Ciudad de México. Esa noche Buendía había roto su rutina y se despidió dos horas antes de su horario normal de salida. No caminó más de 10 metros de la puerta del edificio donde estaba la oficina. Un hombre se le acercó por la espalda y le disparó cinco tiros. Lo estaban cazando. El desconocido se subió a una motocicleta donde le esperaban, huyendo del lugar.

Después de cuatro años y ante los nulos avances, la familia Buendía y un grupo de periodistas que daban seguimiento permanente al caso exigieron al presidente que designara a un fiscal especial para las indagatorias y propusieron, por su trayectoria, a Miguel Ángel García Domínguez, a quien el presidente designó formalmente el 29 de enero de 1988.

Quince meses después de iniciados los trabajos del fiscal, su oficina obtuvo las primeras pruebas y testimonios que permitieron solicitar las órdenes de captura contra José Antonio Zorrilla Pérez, director de la Dirección Federal de Seguridad (DFS) cuando el presidente mexicano era Miguel de la Madrid y Manuel Bartlett, actual director de la Comisión Federal de Electricidad, era Secretario de Gobernación.

Zorrilla Pérez fue condenado por la autoría intelectual del homicidio del periodista y uno de sus agentes, Rafael Moro Ávila, como se ejecutor. También fue acusado de enriquecimiento ilícito, pues en poco tiempo acumuló una fortuna que incluyó residencias en Estados Unidos y varios lugares de descanso en el país, además de depósitos en bancos extranjeros.

José Antonio Zorrilla Pérez
José Antonio Zorrilla Pérez

Pero esclarecer el homicidio no resultó sencillo y a Zorrilla Pérez se le trató de proteger para que no tuviera problemas e inclusive el Partido Revolucionario Institucional (PRI) lo postuló para una diputación en Hidalgo. El fiscal también asentó en su acusación que José Antonio Zorrilla entorpeció las investigaciones del crimen del periodista, por lo que se le acusó de delitos contra la administración de justicia, abuso de autoridad y ejercicio indebido del servicio público.

Pero esclarecer el homicidio no resultó sencillo y a Zorrilla Pérez se le trató de proteger para que no tuviera problemas e inclusive el Partido Revolucionario Institucional (PRI) lo postuló para una diputación en Hidalgo. El fiscal también asentó en su acusación que José Antonio Zorrilla entorpeció las investigaciones del crimen del periodista, por lo que se le acusó de delitos contra la administración de justicia, abuso de autoridad y ejercicio indebido del servicio público.

El móvil del crimen, de acuerdo con los informes de inteligencia, fue que el periodista tenía conocimiento sobre los vínculos de Zorrilla Pérez con el narcotráfico. En la muerte de Buendía participaron como coautores intelectuales: Juventino Prado Hurtado, Raúl Pérez Armona y Sofía Nava Suárez, y Moro Ávila como autor material.

Este y otros hechos ocasionaron la desaparición de la DFS, que se convirtió en el CISEN en 1985.

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