El imperio de Maximiliano y Carlota en México se extendió de 1864 a 1867 (Imagen del libro
El imperio de Maximiliano y Carlota en México se extendió de 1864 a 1867 (Imagen del libro "La fotografía durante el imperio de Maximiliano)

Fue la primera mujer que gobernó México y la última emperatriz del país. La princesa de Bélgica, archiduquesa de Austria y condesa de Habsburgo que terminó sus días entre el olvido y la locura: así fue el final de Carlota, marcada por una vida trágica.

El 19 de enero de 1927 la emperatriz Carlota murió en el castillo de Bouchout, en los alrededores de Bruselas, a donde llegó a vivir en 1879, ya afectada de sus facultades mentales.

La caída de su imperio en México y el fusilamiento de su esposo, el emperador Maximiliano de Habsburgo, fueron demasiado para ella.

"Todo aquello terminó sin haber alcanzado el éxito", fueron las últimas palabras de la emperatriz, según el historiador Luis Weckmann.

Carlota tomaba las riendas del país cuando Maximiliano se ausentaba (Foto tomada del libro La fotografía durante el imperio de Maximiliano)
Carlota tomaba las riendas del país cuando Maximiliano se ausentaba (Foto tomada del libro La fotografía durante el imperio de Maximiliano)

"Recordadle al universo al hermoso extranjero de cabellos rubios. Dios quiera que se nos recuerde con tristeza, pero sin odio".

Parece que al final de su existencia, Carlota seguía añorando sus días al frente del imperio mexicano y parece que, tal como era su deseo, aún hoy se le recuerda con tristeza.

Su padre, el rey Leopoldo I de Bélgica, la educó para gobernar. Seguramente tenía grandes planes para su hija consentida, pero la vida tenía trazado un camino muy distinto para María Carlota Amelia Augusta Victoria Clementina Leopoldina de Sajonia-Coburgo-Gotha y Orleans, nacida el 7 de junio de 1840.

Foto: Libro La fotografía durante el imperio de Maximiliano. De Arturo Aguilar Ochoa.
Foto: Libro La fotografía durante el imperio de Maximiliano. De Arturo Aguilar Ochoa.

A los 17 años se casó con Maximiliano, el hermano menor de Francisco José -emperador de Austria, y después de un difícil paso por Italia, la pareja se trasladó al Castillo de Miramar, en Trieste.

Fue allí donde llegó un grupo de mexicanos a ofrecerles la corona del país, envuelto -como en casi todo el siglo XIX- en luchas internas. Maximiliano y Carlota aceptaron la propuesta, soñaban con construir un imperio en América.

La llegada al país no fue la que Carlota esperaba. Apenas algunos adornos en el puerto de Veracruz y unas cuantas personas para recibirlos en mayo de 1864.

(Tomada del libro La fotografía durante el imperio de Maximiliano. De Arturo Aguilar Ochoa)
(Tomada del libro La fotografía durante el imperio de Maximiliano. De Arturo Aguilar Ochoa)

Ya instalada en la capital mexicana, la emperatriz Carlota se dedicó a formar su corte, a realizar obras de caridad y a ofrecer bailes en el castillo de Chapultepec, pero también tomaba las riendas del país cuando su esposo se refugiaba en la paz de Cuernavaca.

De acuerdo con el investigador Arturo Aguilar Ochoa, autor del libro La fotografía durante el imperio de Maximiliano, la figura de Carlota “está envuelta en la leyenda y las invenciones que han hecho novelistas que impiden ver al personaje verdadero”.

Foto: Libro La fotografía durante el imperio de Maximiliano. De Arturo Aguilar Ochoa.
Foto: Libro La fotografía durante el imperio de Maximiliano. De Arturo Aguilar Ochoa.

Para Aguilar Ochoa lo más importante es recordar el apoyo que Carlota dio a instituciones (fundó la Casa de La Maternidad). “Fue la primera mujer en gobernar, aunque de manera interina, este país. Fue una mujer incomprendida, que está envuelta en leyendas; fue una persona muy inteligente aunque introvertida”.

Su figura tan importante en México fue tal que inspiró la canción "¡Adiós, mamá Carlota!". Se escribió una vez que la emperatriz abandonó el país rumbo a Europa, en busca de ayuda para sostener el imperio en decadencia de su esposo, luego de que Napoleón III los abandonara.

Incluso se entrevistó con el Papa, pero Carlota no logró su cometido y Maximiliano fue fusilado el 19 de junio de 1867 en el Cerro de las Campanas.

Las leyendas de Carlota

Entre lo que se dice de Carlota, y que nunca se comprobó, es que en realidad no estaba loca sino que fingió su locura porque -cuando salió de México- estaba embarazada del jefe de su guardia imperial, Alfred van der Smissen.

Por otra parte se dice que su locura fue real y que fue provocada por la seta teyhuinti, que una herbolaria le recomendó para poder concebir.

Incluso se dice que su locura fue tal que bebía agua de las fuentes en Roma porque temía ser envenenada.

La novela Noticias del Imperio, de Fernando del Paso, exploró estas leyendas alrededor de la emperatriz.

Ciertas o no, la emperatriz Carlota sigue siendo una figura emblemática en la historia de México.

*IMÁGENES TOMADAS DEL LIBRO “LA FOTOGRAFÍA DURANTE EL IMPERIO DE MAXIMILIANO”, CON AUTORIZACIÓN DEL AUTOR

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