Cada vez más mujeres se unen al movimiento NoMo (Foto: Pixabay)
Cada vez más mujeres se unen al movimiento NoMo (Foto: Pixabay)

NoMo es la abreviatura en inglés de Not Mothers (No madres), un término que se inventó en 2011 por Jody Day en su autobiografía “Rockin the Life Unexpected”. En este relata su problema de fertilidad y creó “Gateway Women”, una red de apoyo para mujeres que no tienen hijos.

Pero, además de tener a mujeres con este tipo de problemas, también se juntaron mujeres que no querían tener hijos. El concepto de esta palabra es que se deje de tomar el término “mujeres sin hijos”, y se utilice más el término de que son mujeres que no desean la maternidad.

“Hasta hace poco no había en español un concepto equivalente que diera nombre a esa condición, por lo cual se hablaba de mujeres sin hijos, que implicaba la idea de que a esas mujeres les faltaba tener un hijo, por lo menos, para estar completas. Apenas en los últimos años se ha popularizado el concepto ‘no maternidad’ para nombrar y reconocer el deseo de las mujeres de no tener hijos”, dijo Tania Rocha Sánchez, académica de la Facultad de Psicología de la Uiversidad Nacional Autónoma de México.

Las mujeres NoMo se dieron cuentas que pueden ser exitosas sin la necesidad de tener hijos, pues además no sucumben ante la presión social. La autorrealización para ellas no tiene nada que ver con la maternidad.

EL movimiento se enfoca en que no se necesita descendencia para la autorrealización (Foto: Pixabay)
EL movimiento se enfoca en que no se necesita descendencia para la autorrealización (Foto: Pixabay)

Según la Gaceta de la UNAM, la decisión de no tener hijos puede estar condicionada a diferentes causas ya sea por la salud de la propia mujer, o por no repetir patrones que se vivieron en sus propias familias, porque su vida no gira alrededor del cuidado al otro porque, simplemente, es más importante desarrollar su vida personal y profesional.

“Sea como sea, es fundamental echar por tierra la idea de que las mujeres NoMo tienen algún problema psicológico, sufrieron algún trauma en la infancia o son lesbianas, aspecto que no interfiere con el deseo y la posibilidad de que sean madres”, agregó Rocha Sánchez.

“Muchas de las mujeres NoMo manifiestan que tienen otras prioridades en su vida, como desarrollarse en el ámbito personal y profesional, o que sencillamente no se sienten atraídas por el proceso que las convertiría en madres. Sin embargo, no les resulta fácil asumir esta posición porque, a partir de la creencia de que el deseo de ser madre es universal e innato, y, por consiguiente, está presente en todas las mujeres, la sociedad ejerce una presión muy fuerte sobre ellas”, explicó la académica.

El no tener hijos permea aún en la sociedad, pues son vistas como frías, egoístas e incluso inmaduras. Según la académica, estas mujeres son castigadas dentro de sus propios círculos, como el hacerse cargo de alguno (o ambos) padres, o parientes de la tercera edad, ya que como mujeres es su obligación cuidar de alguien más.

Las feministas quieren que las mujeres decidan sobre sus propios cuerpos (Foto: Claudio Cruz/ AFP)
Las feministas quieren que las mujeres decidan sobre sus propios cuerpos (Foto: Claudio Cruz/ AFP)

“El estigma que he vivido y al que me he enfrentado desde que yo le hice saber a la gente que mi decisión no era ser madre, es que me iba a quedar sola, que cuando fuera vieja nadie me iba a cuidar. Que las mujeres nacimos para ser madres y que es la realización absoluta de las mujeres. Y obviamente me fueron relegando de las fiestas infantiles, de las reuniones familiares, de muchos de mis amigos por el hecho de no ser mamá, de ser una pareja sin hijos. Nos fueron segregando un poco”, dijo la diseñadora Marcela Villarreal en una entrevista con la revista Chilango.

“Hay que decirlo: a partir de los estereotipos de género, si algo nos ha tocado por obligación a las mujeres desde que somos niñas es cuidar a otros. Según el INEGI, las mujeres destinan la mayor parte de su tiempo a tareas de cuidado de sus hijos o de otros parientes, y domésticas; en cambio, los hombres destinan únicamente entre cinco y ocho horas a la semana a dichas tareas. De este modo, ante la falta de igualdad y equidad, se puede comprender con más facilidad por qué quienes tienen las condiciones y las posibilidades deciden no ser madres”, reflexionó la académica de la UNAM.

Mexicanas que se unen

Las mujeres mexicanas han reflexionado sobre este tema y también se han dado cuenta acerca de ciertos aspectos que hacen que se unan a esta movimiento (aunque no lo sepan), ya que en el país, una de cada cuatro mujeres de 20 a 39 años de edad está segura de que no tendrá descendencia.

“Toda la vida yo recuerdo que no he querido tener hijos, nunca me he visualizado como mamá. A los 12 años descubrí el Movimiento Voluntario de Extinción Humana (VHEMT, por sus siglas en inglés), un movimiento que se basa en que nos dejemos de reproducir voluntariamente porque el daño ecológico es tan fuerte, que consideramos que la única manera de evitar destruir a nuestro planeta es dejar de reproducirnos. Hasta hace 10 años, todavía me decían que cómo no iba a experimentar algo tan básico en la vida y que quién me iba a cuidar cuando fuera grande y que cómo iba a estar sola”, declaró la ejecutiva comercial Ariadne Suzet, a Chilango.

Solo algunas mujeres tienen la opción de decidir sobre su maternidad (Foto: Maridelis Morales Rosado/The New York Times)
Solo algunas mujeres tienen la opción de decidir sobre su maternidad (Foto: Maridelis Morales Rosado/The New York Times)

“No lo reflexionemos sólo desde el punto de que quiero tener hijos. ¿Debo o no debo tener hijos? Por mi bien, por mi gusto, interés, salud mental, permanencia en estilo de vida, por la estabilidad laboral y profesional que busco y por otros factores y el tiempo que le voy a dedicar. El dinero que tengo para darle, la calidad de vida que voy a ofrecerle y sobre todo el planeta, lo que más daño le puedes hacer es traer otro humano al mundo”, finalizó.

Según una entrevista que la publicación le hizo a la socióloga Sylvia Solís, mientras más grados académicos tengan las mujeres, menor es la cantidad de hijos que tendrán. “Mientras más niveles educativos alcancen, menos descendientes tienen. Estamos hablando de personas que por lo general tienen estudios universitarios”, expresó.

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