Las imágenes son aterradoras pero circulan de manera libre por la red. Un hombre de edad abusa de una niña en las calles de Ixtepec, Oaxaca. Después de su abominable acto, le entrega una bolsa que parece contiene comida.

En el video se observa que el sujeto se acerca a una niña de alrededor de nueve años, posteriormente la conduce a un lugar oscuro entre árboles, se acerca y la besa mientras le realiza tocamientos, para finalmente darle un paquete. La niña se hace para atrás, topa con pared por lo que no puede evitar la acción, solo se alcanza a limpiar con su playera y toma la bolsa que le da el hombre, quien la lleva a donde se ubica su bicicleta y la niña se va.

La indignación en México no se ha hecho esperar. El alcalde de Ciudad Ixtepec, Rogelio Cheng López, condenó el abuso sexual infantil cometido por el hombre mayor en contra de la niña de primaria, en un mensaje a la población.

Rogelio Cheng López repudió el accionar del hombre

Lo terrible del clip es igual de lacerante que la tragedia que vive la niñez. Cifras del Inegi muestran una incidencia mayor de abuso sexual en estados como Chiapas, Michoacán, Guerrero, Oaxaca, Tlaxcala, Querétaro y Chihuahua

México ocupa el primer lugar de abuso infantil en Latinoamérica

Este caso ilustra el horror de las cifras de violación infantil en el país. En agosto durante el foro “Violencia Sexual Infantil y Adolescente: Retos Legislativos”, el director médico del Hospital de Pediatría del Centro Médico Siglo XXI, del IMSS, Javier Enrique López Aguilar, afirmó que según estudios de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), México ocupa el primer lugar en abuso sexual infantil con 5.4 millones de casos por año.

Informó que desde hace 20 años, Tlaxcala es la entidad con mayor incidencia de pederastia y trata infantil, seguido por Querétaro y Chihuahua.

En su ponencia, “La responsabilidad del médico pediatra en la detención de violencia intrafamiliar y sexual al niño”, el directivo enumeró diversas estrategias y acciones preventivas para disminuir las cifras tan alarmantes en nuestro país por agresiones contra las y los menores.

Destacó que debe reforzarse la educación sexual, adaptada a las diferentes etapas de desarrollo del menor; proporcionarles herramientas para identificar los riesgos y conductas de violencia sexual en su contra; abrir vías de comunicación seguras, confiables, accesibles y anónimas, mediante redes sociales, y que haya corresponsabilidad en la actuación de las autoridades e instancias especializadas en la protección de los infantes.

Por su parte, la líder del Área de Seguridad y Bienestar de los usuarios de Facebook en América Latina, María Cristina Capelo, habló sobre cómo la industria del internet reacciona ante este fenómeno que afecta a millones de niñas y niños en México y en el mundo.

No es un trema menor, incluso en 25 de los 32 estados de la República Mexicana la pederastia no está considerada como un delito grave.

Foto: UNICEF México / Giacomo Pirozzi
Foto: UNICEF México / Giacomo Pirozzi

Familiares, conocidos y cuidadores: los principales agresores

La presidenta del Sistema DIF Tamaulipas, Mariana Gómez de García Cabeza de Vaca, dio a conocer que en 85 por ciento de los casos de abuso sexual a niños son provocados por familiares, además que solo uno de cada diez se denuncian.

Mucha de esta violencia sexual es protagonizada por miembros de la familia u otras personas que residen o visitan el hogar familiar, personas con las que normalmente convive como cuidadores, vecinos o con quien se suele relacionar en un ambiente cotidiano.

A diferencia de la Consulta Infantil y Juvenil 2018 y 2015, la de 2012 amplía las preguntas que se le hicieron a los menores de edad sobre el acoso sexual de los que han sido víctimas, y en qué ciudades se han manifestado la incidencia.

Chiapas, Michoacán, Guerrero y Oaxaca los estados con mayor incidencia

En dicha consulta 9.4 por ciento de las niñas de entre 6 y 9 años respondió que alguno de sus familiares ha tocado su cuerpo de forma inapropiada. Por entidad federativa se tiene que en Oaxaca 12.2%, Guerrero 13%, Michoacán 13.7% y Chiapas 13.8% se registraron los mayores porcentajes de niñas que han sido tocadas por sus familiares y que es piden que “no lo cuenten”.

En el caso de los niños de esta misma edad, 13.1 por ciento declaró haber sido tocado por algún familiar. En tanto Querétaro 17.1% y Chiapas 17.3% son las entidades con los porcentajes más altos de niños que han sido tocados por algún miembro de su familia.

6.2 por ciento de las niñas de entre 10 y 12 años ha sido tocada por algún familiar. 13 por ciento de las niñas de Querétaro y 10 por ciento de las niñas de Oaxaca declararon también haber agredidas de esta manera por algún familiar.

En el caso de los niños de 10 a 12 años, 9 de cada 100 manifestaron haber sido transgredidos en su cuerpo. En tanto los niños de Oaxaca (13.4%) y Querétaro (17.3%) resultaron también ser los que mayor porcentaje de declarar que han sido tocados por alguien en su propia casa.

De las adolescentes de 13 a 15 años 4.6 por ciento refirió sí haber sido tocada por algún miembro de su familia, así como 6.1 por ciento de los adolescentes.

Por entidad federativa se registraron una mayor proporción de mujeres adolescentes que reconocieron este hecho en Guerrero y Oaxaca, ambos con 6.5%, Quintana Roo 6.9% y Tabasco 7.4%. En el caso de los hombres, en Quintana Roo 8.8% y Nayarit 12%

Escucharlos y no minimizar focos de alerta

Como padres y turores es importante no desestimar cualquier comentario que hagan al respecto, evitar minimizar las primeras señales de alerta o pensar que confunden la realidad con la fantasía; incluso pensar que les gusta o lo inventan sólo para llamar la atención.

Psicólogos del DIF Nacional señalan que se debe dejar de lado creer que el abuso sexual es un fenómeno relacionado con la pobreza o que solo puede darse el ciertos sectores; señalar a las madres por omisión; considerar que niñas y niños se vuelven pervertidos sexuales o repiten el patrón con otros; asegurar que sólo los pedófilos violan y que el abusador sexual tiene características muy identificables; dar por hecho que se requiere de mucho tiempo para abusar sexualmente de una niña o un niño y lo más común, decir que hijas o hijos nunca les va a pasar.

Tener estas falsas creencias en torno al abuso sexual, puede hacer la diferencia entre hacer caso omiso de todas las señales o estar atentos a los que nos dicen puede ser la diferencia entre ser o no una víctima, comentaron los expertos.

Etapas del abuso sexual

El abuso sexual a niñas y niños lleva consigo una serie de situaciones a las que debemos estar atentos para prevenirlo, en algunas ocasiones pueden ser inadvertidas y ponen en peligro su vida e integridad.

El abuso sexual inicia con la seducción; la persona abusadora realiza con la niña o el niño actividades que le son divertidas y le gustan, a fin de ganarse su confianza. El segundo paso es la interacción abusiva en donde el abusador continúa con juegos eróticos y sexuales como besos, caricias y tocamientos en genitales.

Un tercer momento es el secreto para mantener la relación abusiva, a través de la “ley del silencio”, el chantaje o las amenazas por parte de la persona abusadora, y como cuarto paso se encuentra la divulgación, que se da cuando la niña o el niño ya no toleran el abuso y deciden contarlo, cuando son sorprendidos por otra persona o cuando aparecen síntomas que generan sospecha.

Finalmente, está la represión o retractación que ocurre cuando la niña o el niño se sienten descalificados por las personas adultas en lo que dice, niegan la evidencia de los hechos o en ocasiones es presionado para retractarse de lo ocurrido.

¿Cómo darse cuenta?

Hay ciertas características que propician que una niña o un niño sea víctima de abuso sexual y se pueden dividir en: individuales, como la baja autoestima; la timidez o retraimiento; la dificultad para establecer límites; la actitud de sumisión y la dificultad para decidir.

También existen características familiares: como el hecho de vivir separados de sus padres o personas viviendo temporalmente en casa; el aislamiento dentro del entorno familiar; la necesidad de afecto y atención no satisfechas; la escaza o nula educación sexual o alguna discapacidad.

Finalmente, las características sociales, están vinculadas con el ejercicio de la prostitución en su entorno; la orfandad; el hecho de pertenecer a una minoría étnica; vivir o trabajar en la calle y, el abuso de drogas y/o alcohol.

Entre algunas de las señales identificables que pueden presentar niñas y niños que han sido abusados sexualmente, se pueden percibir conductas diferentes a las que venían realizando de manera cotidiana como tener pesadillas, dificultad para dormir o mojar la cama cuando ya no lo hacían; muestran conocimiento o comportamiento sexual, no propios de su edad y que no han sido aprendidos en su entorno familiar ni escolar.

Asimismo, expresan temor por una persona en particular y se resisten a estar solos en casa y/o asistir a la escuela.

Prevenir el abuso sexual es responsabilidad de todos

Psicólogos del DIF Nacional resaltan la importancia de enseñarles a niñas y niños el conocimiento, respeto y cuidado de su cuerpo y hacerlos conscientes para que se digan a sí mismos “Mi cuerpo es mi territorio”.

Por ello, debemos explicarles la diferencia entre una expresión de cariño y una caricia sexual.

También es parte de nuestra tarea el que comprendan que cualquier persona, hasta un familiar, puede lastimarlos o hacerlos sentir mal por lo que nadie puede tocar su cuerpo o hacerles caricias que los hagan sentir incómodos, aun siendo personas cercanas a ellas y ellos y en especial que aprendan a reconocer que hay secretos que lastiman y que no pueden quedar como secretos.

Educar a niñas y niños en el reconocimiento, autocuidado y respeto de su cuerpo con un lenguaje claro, sencillo e información de acuerdo a su edad, es la mejor medida que los protegerá del abuso sexual.

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