
Morderse las uñas es un hábito que refleja el nivel de ansiedad, nerviosismo, angustia o estrés de las personas. Con anterioridad, la ciencia médica ha estudiado las causas de esta práctica, pero pocas veces los médicos hablan de las consecuencias para la salud.
Las uñas alojan bacterias y parásitos que viajan al estómago a través de la boca cuando las personas se muerden esa zona de los dedos. Los microorganismos ingeridos provocan diversas enfermedades, algunas de ellas mortales, de acuerdo con Carlos Fernando Ramírez Aboites, coordinador de Hospitales del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) de la delegación Estado de México Oriente, consultado por portal Hoy Estado de México.
Onicofagia es el término clínico para definir el hábito compulsivo de comerse las uñas, este práctica traslada bacterias y lombrices intestinales del ano a la boca que provocan padecimientos digestivos e incluso sepsis. Esta última es una enfermedad donde el sistema inmunológico de la persona sobrerreacciona a una infección bacteriana y puede provocar la muerte.

Los síntomas de la sepsis pueden confundirse al principio con una gripa, por lo que es difícil que un médico lo diagnostique de primera vez. La manifestación de la enfermedad comienza con fiebre, pero pasa rápido a una respiración rápida, ritmo cardíaco acelerado, sarpullido, confusión y desorientación. A veces se necesita cirugía para eliminar la infección.
Ramírez Aboites también señaló que comerse las uñas puede deformar los dientes y la mordida, dañar el esmalte de los dientes, pérdida del crecimiento de las uñas, alteraciones en los dedos, dolores en la mandíbula y articulaciones.
El especialista también habló de las heridas provocadas por este hábito, a través de las cuales las personas pueden adquirir infecciones oportunistas. El mordedor compulsivo de uñas, dijo el médico, está tentado a comer la cutícula y la piel alrededor, conocida como padrastros, que dejan la carne expuesta.

Los restos de las uñas carcomidos puede atascarse en las encías, generando gingivitis y verruga periunguelas alrededor o debajo de los dedos, que podría ser confundido con síntoma del Virus del Papiloma Humano (VPH).
El doctor Luis Sergio Ponce Guadarrama, también del IMSS, explicó en 2016 que las personas no dejan de comerse las uñas por una alteración del sistema nervioso o por un desajuste emocional.
Comerse las uñas es para muchas personas una válvula de escape a su nerviosismo, ansiedad o estrés, por lo que recomienda tratar esos padecimientos de salud mental para abandonar el hábito.
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