
Cuando Petróleos Mexicanos (Pemex) compró las dos empresas de fertilizantes: Fertinal y Pro-Agro, se tenían expectativas de crecimiento altas, pero tras algunos años, existen documentos que acreditan que esta adquisición fue un completo error ya que la producción estatal se desplomó durante 2015 y 2019.
De acuerdo con cifras presentadas por El Universal, Pemex adquirió Fertinal durante la administración de Enrique Peña Nieto, las metas eran crecer 25% de la producción y lograr hasta un millón de toneladas de producción de Pro-Agro.
Algunos años después los especialistas notaron que la producción de materias primas de la industria petroquímica, de etileno y fertilizantes, se desplomó hasta en un 62.7% entre los años 2015 y 2019.
En el informe consultado por el diario mexicano se lee que "recibieron activos en una situación crítica".
"Maquinaria y equipos que demandaban atención urgente; vulnerabilidad financiera que presentaba escenarios de quiebra estructural y un deterioro que restaba valor y limitaba fuertemente la posibilidad de construir alianzas o asociaciones en el mercado nacional o internacional", señalaron Carlos Alberto Treviño Medina, el entonces director de Pemex y Juan Alfredo Lozano Tovar, titular de Pemex Fertilizantes.

Agregaron que "al considerarse que los fertilizantes son un negocio secundario al petrolero, no se le ha dado prioridad".
El analista del sector energético, Ramsés Pech, explicó a El Universal que el fracaso de esta administración ocurrió porque no tuvo continuidad en la materia prima y el volumen de venta para amortizar la inversión, así como porque no se conservó la calidad de los insumos.
En el Plan de Negocios 2017-2021 presentado por Pemex Fertilizantes se da cuenta de que la administración de Peña Nieto consideró un "accidente histórico" no haber entregado a la iniciativa privada toda la producción de amoniaco, con lo que se descuidó a las empresas Fertinal y Pro-Agro.
Fertinal es una empresa fundada por el gobierno mexicano hace más de 30 años. En un inicio se llamó Fertimex y en 1990 fue vendida a la iniciativa privada que la mantuvo sin actividad por dos años.
En 1992 cambió su nombre a Grupo Empresarial del Bajío, S.A. de C.V., los conflictos entre sus nuevos dueños provocaron que se disolviera el consejo y se decidió llamarla Agroindustrias del Bajío.
Tiempo después adquirió el nombre de Fertinal y logró estabilizar su producción, pero fue en 2001 cuando una huelga la dejó al borde de la quiebra. La situación económica se complicó aún más cuando la aseguradora ING Comercial América no quiso pagar un póliza por desastres.
Fertinal recibió algunos apoyos del entonces gobernador de Michoacán, pero el presidente Vicente Fox se negó a continuar con el rescate de la empresa. Fue en 2007 cuando volvió a operar.
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