El telegrama Zimmermann en su versión escrita y cifrada (créditos: Archivo del Ministerio de Relaciones Exteriores de Alemania en Berlín)
El telegrama Zimmermann en su versión escrita y cifrada (créditos: Archivo del Ministerio de Relaciones Exteriores de Alemania en Berlín)

Al correr los primeros días de 1917, Alemania quiso otorgar a México un papel definitivo en el futuro de la Primera Gran Guerra al planear una propuesta que hubiera al menos cambiado la ruta conocida de la historia.

En sus planes por mantener lejos del conflicto a Estados Unidos, que hasta ese momento se había mantenido nautral, Alemania apostó por el odio "antiguo y bien fundamentado" de México contra su vecino del norte para poner sobre la mesa una tentadora –aunque inviable– oferta: declarar la guerra a los estadunidenses.

A cambio, Alemania ofrecía a México su apoyo para recuperar los extensos territorios que había perdido en el siglo XIX, durante la invasión de Estados Unidos.

En esencia, este fue el ofrecimiento que el entonces ministro alemán de Relaciones Exteriores, Arthur Zimmermann, puso en manos del embajador de su país en México, Hienrich von Eckardt, a través de un telegrama que la historia ha bautizado como Telegrama Zimmermann.

En sus cálculos, el ministro alemán había considerado el antecedente de la expedición del líder revolucionario Francisco Villa a Columbus, Estados Unidos, y la fallida estategia de ese país para capturarlo.

Aseguraba que "los mexicanos son soldados extraordinariamente valerosos" y que los estadounidenses no habían obtenido ningún éxito cuando penetraron a México para seguir el rastro de Villa.

Zimmermann pretendía convencer al presidente mexicano Venustiano Carranza de declarar la guerra a EEUU. (Especial)
Zimmermann pretendía convencer al presidente mexicano Venustiano Carranza de declarar la guerra a EEUU. (Especial)

Luego de analizarlo con sus asesores, Zimmerman tuvo lista la oferta para México el 15 de enero de 1917. El texto enviado al embajador alemán en México decía:

Tenemos intenciones de comenzar el primero de febrero la guerra submarina ilimitada. Con todo, se intentará mantener neutrales a los Estados Unidos.

En caso de que no lo lográramos, proponemos a México una alianza sobre las siguientes bases: dirección conjunta de la guerra, tratado de paz en común, abundante apoyo financiero y nuestra conformidad de nuestra parte en que México reconquiste sus antiguos territorios en Nuevo México, Texas y Arizona. Dejamos a Su Excelencia el arreglo de los detalles.

Su Excelencia comunicará lo anterior en forma absolutamente secreta al Presidente [Carranza] tan pronto como estalle la guerra con los Estados Unidos, añadiendo la sugerencia de que invite al Japón a que entre de inmediato en la alianza, y al mismo tiempo sirva de intermediario entre nosotros y el Japón. 

Tenga la bondad de informar al Presidente que el empleo ilimitado de nuestros submarinos ofrece ahora la posibilidad de obligar a Inglaterra a negociar la paz en pocos meses. Acúsese recibo.

Estrategia fallida

Dado que una carta en barco hubiera tardado al menos tres semanas en llegar a su destino, Zimmermann decidió enviar el texto por telégrafo el 16 de enero, con los métodos cifrados de la época.

El telegrama debía viajar de Alemania a Washington y de allí a México, a manos de Eckardt, para que este a su vez presentara la oferta al entonces presidente mexicano Venustiano Carranza.

A pesar de las precauciones, el telegrama pudo ser interceptado por los servicios secretos británicos, que compartieron su contenido con el gobierno estadounidense de Woodrow Wilson, quien lo utilizó para convencer a la opinión pública de su país de intervenir en la guerra de Europa.

El telegrama Zimmermann cifrado.
El telegrama Zimmermann cifrado.

Pero los alemanes no sabían que los ingleses habían descifrado el contenido, de modo que hicieron la oferta al gobierno mexicano.

En aquellos días, sin embargo, México seguía inmerso en su propia guerra revolucionaria y con recursos menos que limitados para poder emprender una guerra contra Estados Unidos. De modo que el gobierno mexicano rechazó la oferta.

Unos meses antes, en noviembre de 1916, cuando tropas estadounidenses entraron a territorio mexicano elevando la tensión entre los gobierno de ambos países, tal vez otra hubiera sido la respuesta.

De hecho, México había solicitado el apoyo alemán en aquel momento y, a cambio de ayuda militar, le ofreció instalar en territorio mexicano un centro de transmisiones.

Incluso podía inferirse que los submarinos alemanes podían tener bases de aprovisionamiento en México, de acuerdo con la extensa investigación que al respecto hizo el académico austriaco Friederich Katz.

Impacto fronterizo

La oferta alemana había llegado tarde y ya cuando México y Estados Unidos habían limado asperezas. No obstante, la respuesta definitiva del presidente Carranza tardó casi tres meses en llegar a los alemanes. En los primeros días de abril, Estados Unidos declaró la guerra a Alemania.

El gobierno británico, a través del departamento criptoanalítico bautizó este documento como "Sala 40" (The Romm S40), que actualmente  se encuentra resguardado en el volumen R16919 del archivo histórico del Ministerio de Relaciones Exteriores de Berlín.

La prensa estadounidense hizo mofa del telegrama interceptado. (Especial)
La prensa estadounidense hizo mofa del telegrama interceptado. (Especial)

Está signado por Arthur Zimmermann y otros altos mandos alemanes, fue escrito por Arthur von Kemnitz, un funcionario del Ministerio de Relaciones Exteriores de Alemania, y tuvo correcciones del director del Departamento Político, Ernst Freiherr Langwerth von Simmern.

En México los efectos de este documento se dejaron sentir en la frontera, donde Estados Unidos reforzó la seguridad ante los rumores de actividades de espionaje alemán. Así, entre las dos Nogales –una de lado mexicano y otra de lado estadounidense– se levantó una de las primeras alambradas fronterizas.

La tensión fronteriza llegó incluso al episodio de un tiroteo entre tropas de Estados Unidos y México, el 27 de agosto de 1918. En el centro de Nogales, en México, hay un sencillo obelisco que recuerda a las víctimas de aquel episodio que fue colofón del Telegrama Zimmermann.

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