
Las olas de calor marinas son periodos en los que la temperatura del océano sube de forma anómala y sostenida. Una nueva investigación sostiene que no deben analizarse como episodios aislados.
Según la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA), estos fenómenos afectan a los ecosistemas y a las comunidades y economías costeras. El nuevo estudio plantea que su impacto puede ser mayor de lo calculado, porque el calor acumulado antes y después de cada episodio también influye en el estrés térmico.
PUBLICIDAD
El trabajo, publicado en Communications Earth & Environment, propone un marco para medir esa exposición acumulada a partir de observaciones de largo plazo en 20 estuarios de Estados Unidos. El planteo central es que el daño potencial no depende solo del pico térmico de una ola de calor marina, sino también del tiempo que el agua permanece anómalamente cálida.
Ricardo Utzig Nardi, autor principal del estudio, explicó: “Empezamos a notar estas anomalías de aguas cálidas y nos dimos cuenta de que, en realidad, están integradas en períodos más largos”.

Qué halló el estudio sobre la exposición acumulada al calor
La investigación analizó más de 2.580 olas de calor marinas registradas durante dos décadas. A partir de esos datos, concluyó que las evaluaciones históricas subestiman la exposición total al calor en más de un 150% de media.
PUBLICIDAD
Utzig Nardi indicó que esos periodos sostenidos de calentamiento pueden durar semanas o meses, con una ola de calor marina bien definida en medio. En muchos casos, añadió, las fases previas y posteriores aportaron una exposición acumulada al calor igual o superior a la del episodio principal.
El estudio también concluyó que esas anomalías cálidas anteriores y posteriores son en gran medida independientes de la propia ola de calor marina. Ese resultado cuestiona la interpretación habitual del estrés térmico en ecosistemas costeros.
Por qué el calor prolongado aumenta el riesgo para los ecosistemas
Piero Mazzini, profesor asistente en VIMS y en la Escuela Batten de Ciencias Costeras y Marinas de William & Mary, afirmó que el calentamiento global en ecosistemas costeros y oceánicos ya no puede evaluarse a partir de episodios separados. “Ya no podemos analizar las olas de calor marinas de forma aislada al evaluar el impacto del calentamiento global en los ecosistemas costeros y oceánicos”, dijo.
PUBLICIDAD

Utzig Nardi comparó ese efecto con la exposición al sol para explicar que el riesgo depende de la intensidad y del tiempo. “Sus respuestas biológicas dependen no solo de la temperatura del agua, sino también de cuánto tiempo persiste ese calentamiento”, afirmó sobre los organismos marinos.
El trabajo señala que la exposición térmica prolongada, sobre todo cuando se combina con otros factores de estrés, puede crear condiciones que algunas especies no puedan sobrevivir. También puede agravar problemas ambientales como la baja oxigenación y la proliferación de algas nocivas.
Esa presión adicional afecta a ecosistemas que van desde praderas marinas hasta arrecifes de coral. Mazzini advirtió además que muchos experimentos de laboratorio elevan la temperatura solo durante unos días o semanas y no siempre reproducen la exposición prolongada que afrontan los organismos en la naturaleza.
PUBLICIDAD
Cómo cambia la forma de medir y prever estas olas de calor
La investigación distingue dos categorías de episodios. Cerca de dos tercios fueron eventos “individuales”, dentro de un periodo de unos 60 días de temperaturas elevadas más allá de la propia ola de calor marina.

El tercio restante correspondió a eventos “compuestos”, con periodos de calentamiento de unos 90 días antes y después del episodio central. En esos casos, la exposición térmica acumulada superó en más del triple a la de la propia ola de calor marina.
Ese marco puede aplicarse a distintos ecosistemas costeros. También puede servir para diseñar experimentos más ajustados a las condiciones naturales y para mejorar las predicciones sobre la vulnerabilidad ecológica.
PUBLICIDAD
La misma línea de investigación incluye estudios recientes sobre el aumento de estas olas en la costa este de Estados Unidos, su relación con patrones climáticos de gran escala como El Niño y la Oscilación Decadal del Pacífico, y la definición de “olas de calor marinas verticales”. Mazzini afirmó que estos avances fueron posibles gracias al Sistema Nacional de Reservas para la Investigación Estuarina de la NOAA y sus observaciones de temperatura de largo plazo.
Si estos episodios aumentan en frecuencia e intensidad, medir solo su momento más extremo dejará fuera una parte sustancial del problema. Incorporar toda la duración del calentamiento puede ayudar a proteger recursos costeros y a mejorar la preparación de las comunidades que dependen del mar.
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
Últimas Noticias
Subsuelo congelado y grietas en la roca: la investigación sobre el fenómeno térmico que desencadenó la tragedia en Nepal
Especialistas internacionales analizan el impacto del verano más caluroso en medio siglo sobre el glaciar ubicado a 5.200 metros de altitud, mientras las cuadrillas de rescate aceleran la búsqueda de sobrevivientes
Cómo la caída de polinizadores puede frenar la adaptación de las plantas al cambio climático
Los investigadores de la Universidad de Michigan advirtieron que la disminución de estos insectos influiría en la evolución de ciertos rasgos y condicionaría la respuesta ante variaciones ambientales

Buenos Aires quedó entre las ciudades mejor preparadas frente al riesgo climático, según un ranking
La capital argentina se ubicó en el sexto lugar de una medición internacional de AlphaGeo que evaluó a 72 grandes urbes y la señaló como una de las más resilientes frente a situaciones adversas
El cereal que desafía la sequía: se planta una vez y vuelve a crecer durante años
En diversas regiones agrícolas de Estados Unidos, los productores buscan alternativas ante la combinación de inviernos secos e inundaciones, con variedades que se implantan de forma espaciada y aprovechan el agua subterránea gracias a raíces más profundas

La onda tropical 41 ingresará a Costa Rica este martes
El país aún atiende anegamientos y fallas de energía tras el paso del sistema anterior, que dejó hasta 80 milímetros en Osa, mientras el IMN prevé tormentas desde la madrugada frente a Limón


