
Un sistema de cámaras inteligentes a bordo de barcos ha permitido crear una amplia base de datos sobre plásticos flotantes en los océanos. Desde 2019, el proyecto publicado en Environmental Research Communications ha escaneado decenas de miles de kilómetros cuadrados de superficie marina, identificando y geolocalizando más de 20.000 objetos de macroplástico.
Esta iniciativa ofrece por primera vez una radiografía precisa y global de la presencia de residuos plásticos en aguas abiertas, con información abierta y actualizada que permite estudiar tendencias y puntos críticos a escala planetaria.
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El sistema que crearon expertos de The Ocean Cleanup comenzó en 2019 con el desarrollo del Sistema Automatizado de Imágenes de Desechos (ADIS). Este mecanismo utiliza cámaras instaladas en embarcaciones que recorren océanos como el Atlántico, el Pacífico y el Índico. ADIS fue ideado para superar los límites de las técnicas tradicionales, como las redes de arrastre o la observación visual directa, que no logran captar la magnitud real de los residuos dispersos en mar abierto.
En los primeros cinco años, ADIS recopiló más de 27 millones de fotografías, equivalentes a 165 terabytes de datos. Todas las imágenes pasaron por un modelo de inteligencia artificial que detecta objetos voluminosos, conocidos como macroplásticos (fragmentos superiores a 50 cm). Luego, un equipo validó manualmente los hallazgos. El resultado fue el registro de más de 20.000 objetos de macroplástico flotando en la superficie de los océanos. “La individualización de los datos de detección de plástico permite construir un mapa global de concentración de residuos”, explicó el equipo de The Ocean Cleanup.
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Un mapa abierto para combatir la contaminación
Toda la información reunida por ADIS se integra en un mapa de acceso abierto que muestra la densidad de plásticos, medida en piezas por kilómetro cuadrado, en distintas zonas marinas. Este recurso no solo posibilita a The Ocean Cleanup identificar los llamados “hotspots” o puntos críticos de contaminación, sino que también permite a otros equipos científicos analizar estos datos y mapear nuevas zonas de acumulación, como el famoso Gran Parche de Basura del Pacífico (GPGP).
La utilidad del sistema quedó demostrada en una campaña de verificación realizada en 2022 en el GPGP. Durante esa expedición, los datos de ADIS se compararon con imágenes aéreas obtenidas por drones y con muestras físicas recolectadas con redes de arrastre. Los resultados mostraron que el sistema subestima las cantidades reales de residuos entre cinco y seis veces, principalmente por el color o el material de algunos plásticos, que dificultan su detección automática. “La naturaleza consistente de la subestimación permite usarla como factor de corrección”, señala el informe de The Ocean Cleanup. Es decir, aunque ADIS cuenta menos plásticos que los métodos físicos, la relación se mantiene estable, lo que facilita ajustar los cálculos y obtener estimaciones más precisas.
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Evolución tecnológica: la llegada de ADIS2.0
En 2024, el proyecto dio un salto cualitativo con la llegada de ADIS2.0, una versión mejorada que automatiza la detección y el procesamiento de datos. Esta generación utiliza cámaras inteligentes capaces de reconocer residuos, tomar fotografías detalladas y registrar coordenadas GPS, todo sin intervención humana constante. ADIS2.0 está diseñado para funcionar durante largos periodos sin necesidad de expertos para su mantenimiento.

En solo dos años de operación, ADIS2.0 amplió la cobertura en otros 39.431 km², alcanzando casi 54.000 km² de superficie oceánica cartografiada. La herramienta, que puede visualizarse en línea, permite comparar datos de distintos años y analizar tendencias en la distribución de plásticos flotantes a escala mundial. Esto abre la puerta a estudios periódicos sobre la evolución de la contaminación y la efectividad de las estrategias de limpieza.
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Uno de los pilares del proyecto es la transparencia. Al ser un recurso de acceso abierto, el mapa permite a otros investigadores estudiar el mismo conjunto de datos y mapear otros parches de basura. Esta apertura fomenta la colaboración global y facilita que gobiernos, organizaciones no gubernamentales y científicos tengan una base sólida para diseñar políticas de mitigación y limpieza.
El avance de ADIS y ADIS2.0 representa un cambio en la forma de entender y abordar la contaminación plástica marina. Gracias a la recopilación sistemática y el análisis de millones de imágenes, la comunidad científica cuenta ahora con una herramienta robusta para enfrentar uno de los desafíos ambientales más persistentes del siglo XXI.
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