
Cada 23 de julio se conmemora el Día Mundial de las Ballenas y los Delfines, y la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (IUCN) ya difundió una advertencia de peso.
Una de cada cuatro especies de cetáceos, que incluyen las ballenas, los delfines y las marsopas, está amenazada de extinción.
La efeméride nació en 1986, cuando la Comisión Ballenera Internacional (CBI) prohibió la caza comercial de ballenas tras dos siglos de matanza indiscriminada. Esa prohibición sigue vigente hoy e impide la venta de carne de ballena en los mercados internacionales.
La amenaza, con todo, va mucho más allá de la caza. La captura de cetáceos para oceanarios y circos, junto a la pesca accidental y la degradación de ríos y costas, presiona a esas especies desde múltiples frentes.
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La UICN evaluó 93 especies y determinó que el 26% enfrenta algún nivel de riesgo. Entre 2008 y 2021, el estatus de conservación empeoró para el 20% de las especies, mientras que solo tres lograron mejorar su categoría.
América del Sur concentra varios de esos casos de deterioro, tanto en sus grandes ríos como en sus costas.
Un cuarto de las especies, en riesgo
Las especies de agua dulce son las más vulnerables: el 100% de las que viven en ríos tiene algún grado de amenaza.
En América del Sur, el delfín del Amazonas (Inia geoffrensis) y el tucuxi (Sotalia fluviatilis) están clasificados como “En Peligro”, la segunda categoría más grave de la Lista Roja.
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Ambas especies dependen de los sistemas fluviales amazónicos, ecosistemas bajo presión constante por la deforestación y la contaminación.

El delfín de Guiana (Sotalia guianensis), presente en las costas del norte del subcontinente, está en la categoría Casi Amenazado, un escalón por debajo del riesgo formal.
En el Atlántico sudoccidental, la franciscana (Pontoporia blainvillei) es la especie costera más preocupante de la región. Vive exclusivamente frente a las costas de Argentina, Uruguay y Brasil, y figura como Vulnerable en la Lista Roja.
En el Pacífico Sur, la marsopa de Burmeister y el delfín chileno, endémico de Chile, comparten la categoría Casi Amenazado. Ninguna de las dos cuenta con poblaciones estables ni bien documentadas.
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Las cinco especies al borde del abismo

Cinco especies están en Peligro Crítico, la categoría más grave antes de la extinción. Entre ellas figuran la vaquita marina, del Golfo de California en México, y el delfín del río Yangtze, de China, que podría estar ya funcionalmente extinto, es decir, sin individuos capaces de reproducirse en la naturaleza.
También están en Peligro Crítico la ballena de Rice, del Golfo de México, el delfín jorobado del Atlántico, de las costas occidentales de África, y la ballena franca del Atlántico Norte, de las costas de Canadá y Estados Unidos.
La Lista Roja también advierte que el 11% de las especies evaluadas tiene datos insuficientes para determinar su estado real. Algunas de esas especies podrían estar amenazadas sin que la ciencia lo haya confirmado aún.
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El porcentaje de cetáceos amenazados pasó del 15% en 1991 al 19% en 2008 y al 26% en 2021, una curva que no muestra señales de reversión en las ediciones más recientes de la Lista Roja.
En diálogo con Infobae el doctor en ciencias biológicas Pablo Denuncio, investigador del Instituto de Investigaciones Marinas y Costeras, que depende del Conicet y la Universidad Nacional de Mar del Plata, explicó: “En América Latina cada especie de cetáceo tiene una realidad diferente. De las especies amenazadas de Argentina, se puede mencionar al delfín nariz de botella o delfín de Lahille, cuyo nombre científico es Tursiops truncatus gephyreus".
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El tamaño poblacional de esa no supera los 300 animales en aguas argentinas. “A pesar de ser una subespecie, es uno de los pequeños cetáceos más amenazados de la costa del país”, expresó.

El científico mencionó también a la franciscana. “Su situación de vulnerabilidad se debe a la gran cantidad de animales muertos en redes de pesca, un proceso que se calcula que sucede desde hace muchos años y que en la actualidad sigue ocurriendo. Las proyecciones no son muy buenas”, advirtió.
“Las demás especies de cetáceos amenazadas son ballenas”, remarcó. “En ese caso, su estatus es más precautorio, porque su situación no está dada por una amenaza actual, sino por una amenaza preexistente que llevó sus números poblacionales a los niveles actuales”.
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Ahí entran los grandes cetáceos: la ballena sei, la ballena azul y el cachalote, que no es una ballena sino un odontoceto —un cetáceo con dientes—, pero también se encuentra en ese grupo.

“Su situación está más vinculada a lo que sucedió en el pasado y a la captura comercial, algo que ya está prohibido y cuyas poblaciones están mejorando. Más allá de eso, su estatus se mantiene porque sus números poblacionales siguen siendo muy bajos”, señaló Denuncio.
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